Esto no va de colores o ideologías, no va de si nos gusta más o menos Unidos Podemos o de si nos cae mejor o peor Pablo Iglesias. Va de normalidad democrática, de no asumir la inexistencia de separación de poderes en un país descompuesto y podrido hasta la médula en sus instituciones como algo irremediable, aunque quizá lo sea. Va de que no importa quién presente una moción de censura, sino de si es o no necesario.

Está claro que la iniciativa no contará con el apoyo de los partidos del régimen, y nadie espera otra cosa, tampoco el partido que la presenta. Pero forzará a Rajoy a subir a la tribuna del Parlamento de los medios, forzará a los partidos que no la apoyen a mostrar las extraordinarias incoherencias de sus críticas y discursos -aunque no es menos cierto que con sus hechos sobraba–, y facilitará la ocasión de salir a la calle para visibilizar una indignación que hoy ya parece introspectiva.

Ojalá esta tarde (a partir de las 18:00h en la Puerta del Sol) Madrid se quede pequeña, y se vea que no hemos aceptado el destino que nos han escrito. Porque las voces que se hagan oír llegarán a los jueces y fiscales que aún creen en la justicia, a los agentes que se atreven a investigar la corrupción y emitir informes, y a los pocos políticos que siendo honrados se ven atados por el entorno y tentados a dejarse llevar por la corriente. Pero lo que es más importante: también llegará a aquellas personas que ya han tirado la toalla.

Hay mil motivos para salir esta tarde y para no querer al Partido Popular al frente del Gobierno, pero muchos más para no prolongar esta crónica de un régimen.

1 Comentario

  1. Me emociono leyendo el artículo, admiro tu fortaleza , la verdad, como aguantas todo lo que están haciendo sin caerte.
    Es cierto, ya esta bien esto no va de caras, de personas, hay q dejar esas cosas a un lado ante la barbaridad que están haciendo.

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