Hoy se votaba en el PSOE por mucho más que por elegir a un líder. Con el voto se decidía entre dar una oportunidad (muy difícil) a la existencia del partido o firmar su acta de defunción. Y los militantes han decidido. Y han decidido lo que en la actual tesitura sin duda puede ser mejor para el PSOE.

Pero lo mejor para el PSOE no es necesariamente lo mejor para el país. Quizá esta última oportunidad vaya a prolongar su existencia, pero de cómo Pedro Sánchez aproveche la ocasión dependerá si lo que ha ocurrido es una buena o una mala noticia. Su liderazgo no garantiza nada.

Lo que sí garantizaba la desaparición del PSOE era la victoria de la neoliberal Susana Díaz. Y vamos a tener que esperar un tiempo para poder determinar hasta qué punto la derrota de la sultana (la que según ella misma era especialista en ganar) no ha sido en realidad una pésima noticia, porque si algo no ha demostrado Pedro hasta hoy, más allá de un par de gestos forzados por las circunstancias y por la propia Susana Díaz, es consistencia ideológica o coherencia en los hechos, y si su victoria solo sirve para continuar con la agonía de su partido, poco habremos ganado los demás.

Pero si Pedro entiende que ha ganado a pesar de todos los medios, de derechas o de impostura de izquierdas (por cierto, la cara de Ferreras en ARV ahora mismo es un poema, como sus comentarios); en contra del aparato de su partido; que cuenta con el apoyo mayoritario de los militantes, y con este escenario se atreve a limpiar su partido y a transformar sus políticas para adecuarlas a lo que se espera de un partido socialista, entonces habremos ganado todos.

Toca esperar, y por qué no, felicitarnos por la modesta esperanza de que el nuevo secretario general se atreva a serlo.

Veremos.

3 Comentarios

  1. Espero con impaciencia que Barrionuevo y demas elementos se bayan para sustituirle” yo” como militante.
    Menos mal.
    Os jodeis viejas glorias, que hay miedo verdad?

  2. Lo que si queda claro es quien ha de irse y quien quedarse. Esto no sucederá, hace falta una limpieza profunda para ser un partido, socialista y de izquierda.

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