Lo que hemos podido comprobar esta misma mañana no puede ser considerado un episodio menor del ya desprestigiado periodismo nacional. Por el contrario es el más terrible de los indicadores. Y lo es incluso contando con la evidencia de una prensa escrita que en este país (no es algo generalizado a pesar de las nuevas tecnologías), más que merecidamente, está dando sus últimos coletazos. Y lo es también quizá por lo que tiene de simbólico y por lo que representa para los que no tenemos la suerte de pertenecer a la ‘Generación Y’, la de los ‘millennials’. Porque una portada de periódico, especialmente una portada dominical, para la parte de la población que vivió otros tiempos, dice mucho más que lo que muestra sobre la salud democrática de un país. Y España, visto lo visto, está en la UCI. En coma.

Ayer, aunque para la prensa no haya ocurrido, muchos miles de personas se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid convocadas por la tercera fuerza política del país. Y como hecho noticiable parece más que suficiente para que merezca, como mínimo, un hueco en una portada. Pero por si no fuera suficiente, lo que motivaba esta manifestación era la presentación de la tercera moción de censura en cuarenta años de ‘democracia’.

Es igualmente cierto que el acontecimiento coincide con otro suceso destacable como sin duda lo es la celebración de primarias en el PSOE. Pero una cosa es compartir protagonismo, y otra muy distinta es que un medio de tirada nacional pueda permitirse censurar la realidad al negarla con su silencio.

Es inconcebible que, con la excepción de El Mundo, o la mención en la columna de salida de La Vanguardia, en el resto de casos sí haya habido espacio para un cocinero, la geografía, la informática, la información internacional, etc. o, en otros, para un único hecho con una imagen a cinco columnas, y no para hablar de la presentación de una moción de censura. Una moción de censura presentada contra el Gobierno del partido más corrupto de occidente. Y si no hay espacio para ello, mucho menos para informar sobre el apoyo popular que en forma de concentración ha recibido esta iniciativa.

Más que inconcebible, es deprimente.

Esto es muy serio. Diría que dramático. Nada hay que refleje mejor la descomposición de un sistema político que la perversión del periodismo. Que una prensa que niega la realidad, que muestra sus cartas con este descaro.

Si algún día existe la posibilidad de reconstruir el país desde las ruinas de este régimen, dos son las prioridades que deberían afrontarse. Una tiene que ver con la creación de herramientas de participación democrática, para que el voto no genere soberanos electos sino administradores, y para que la población pueda intervenir, siempre que lo considere oportuno con independencia del color del gobierno de turno, y de forma vinculante, en las decisiones del Estado (de su Estado, no del Estado de los partidos). La otra prioridad tiene que ver con los medios de comunicación. Nunca más el poder de la información (o de su ausencia) debería quedar en manos de la oligarquía. Los gatos nunca defenderán los derechos de los ratones. Nunca más una decisión política debería conceder o negar licencias de difusión, y nunca más el Estado debería mantener con dinero público las cabeceras quebradas de los medios de empresas privadas.

En cualquier caso esto no pasa de ser un sueño. Y la tozuda actualidad nos habla de una manifestación silenciada y de una moción de censura que no ha presentado uno de los partidos del régimen, y de unos medios que, haciéndolo notar, sí se han presentado al natural a sus lectores y al resto del mundo.

1 Comentario

  1. Hay 2 tipos de periodismo el q dice la verdad y el q la oculta.
    Vistas las portadas parece q la prensa escrita es de las q lo oculta…
    Están en un estado de negación patológico. 🙁

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