Alexandre Mato | CTXT | 28 mayo 2017

El día de su elección, el 26 de noviembre de 2015, Antonio Costa  dejo claras las dos claves que regirían su futuro gobierno: quería “dejar atrás las políticas de austeridad” y ser una alternativa “realista, cuidadosa y prudente”. El primer ministro de Portugal, que logró la segunda posición en las elecciones, había negociado y conseguido el apoyo del Partido Comunista y del Bloco de Esquerda, el Podemos luso. En la UE muchos auguraban un futuro negro para el país, ante el riesgo de que diese marcha atrás en las reformas y recortes del anterior gobernante, el conservador Passos Coelho. En el interior del país hubo quien aseguró un breve futuro a ese “gobierno de la geringonça”, débil o inestable, por no contar con una mayoría parlamentaria suficiente.

Y, sin embargo, este pasado lunes 22 de mayo, Lisboa cerró un capítulo oscuro de su reciente historia, los ocho años de estricta vigilancia económica por parte de Bruselas. Y lo hizo además con una felicitación pública del comisario comunitario de Economía. “Portugal ha reducido su déficit por debajo del 3% en una forma duradera”, aplaudió Moscovici. La Comisión recomendó al Consejo, el órgano que reúne a todos los países de la UE, el cierre del procedimiento por déficit excesivo luso, abierto hace 9 años. Sólo falta la confirmación en junio.

Portugal es el ganador de las Country Specific Recommendations, los informes económicos país por país de la Comisión Europea, destinadas a ‘recomendar’ la adopción de medidas en el mercado de trabajo, en las pensiones, en el gasto público, en el sector financiero y hasta en la lucha contra la corrupción. Francia y España están entre los perdedores.

En 2017, “no se requieren nuevos compromisos”, relata el informe luso de la Comisión, “tras la derogación del proceso de déficit excesivo, Portugal está en el brazo preventivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento”. Traducido, el país cumple con el déficit, escapa a futuras multas y las exigencias de Bruselas se relajan. Sólo cuatro estados permanecen dentro del brazo correctivo, el de las sanciones: Reino Unido, que no puede ser multado al estar fuera de la eurozona, Grecia, bajo una situación especial por su rescate soberano, Francia y España.

Mientras que Portugal cerró 2016 con un déficit del 2% –y según las previsiones lo reducirá hasta el 1,5% en 2017 y al 1% en 2018–, el agujero de las cuentas españolas es más abultado. Bruselas pronostica un 3,2% este año y un 2,6% para el siguiente pese a “la velocidad de crucero de la economía” de la que suele hacer gala Luis de Guindos. Más discretos, los portugueses han adelantado a los españoles por la izquierda tras escapar ambos países a una multa europea el verano pasado. La situación de partida de España era peor, pero los informes de la Comisión no sólo hablan de cifras.

MIENTRAS QUE PORTUGAL CERRÓ 2016 CON UN DÉFICIT DEL 2% –Y SEGÚN LAS PREVISIONES LO REDUCIRÁ HASTA EL 1,5% EN 2017 Y AL 1% EN 2018–, EL AGUJERO DE LAS CUENTAS ESPAÑOLAS ES MÁS ABULTADO

Menos paro y menos precariedad en Portugal

Aunque España y Portugal tienen estructuras económicas parecidas, con un sector servicios hegemónico donde la hostelería y el turismo son claves en la ocupación de la mano de obra, el desempleo luso baja desde 2014 y “el número absoluto de parados de larga duración también está cayendo”, explican en la Comisión. El país vecino no solo tiene un paro del 9,8%, sino que además es donde más se ha reducido en la UE en los últimos meses. “El empleo crece al doble que en la zona euro”, presume Mario Centeno, su ministro de Finanzas. En España, la tasa de paro es del 18,2%, la segunda más alta en la UE tras el 23,5% de Grecia, según los últimos datos de Eurostat.

La reducción del desempleo tiene mucho que ver con el impacto diferenciado de la crisis. En España afectó a sectores intensivos en mano de obra como la construcción y sus industrias auxiliares. En  Portugal, sin embargo, buena parte del desempleo llegó de un sector bancario que precisamente estaba en manos españolas. El economista Antonio Sanabria, profesor asociado en la Universidad Complutense de Madrid, apunta para CTXT otro dato interesante, Portugal habría ajustado más vía salarios y España en empleo.

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