Eduardo Bayona | CTXT | 26 mayo 2017

Los futbolistas españoles lograron una importante victoria en Sudáfrica en el verano de 2010. La alcanzaron también, sin correr ni chutar, cuando lograron sentar en la mesa a una institución del Estado como es la Real Federación Española de Fútbol (se autofinancia y no requiere asignaciones de los Presupuestos) para negociar si las primas que obtuvieran por ganar esa competición debían tributar en el país africano en el que se jugaban los partidos o en el que los había elegido para que los disputaran. Iniciar la negociación ya fue un éxito para los jugadores, que, además lograron que ganara la (legal, eso sí) primera de las opciones: Iniesta marcó un gol y la Agencia Tributaria se quedó sin ver ni uno de los 600.000 euros que cada jugador se embolsó.

De haberse tributado en España, la Agencia Tributaria habría recaudado 252.000 por jugador (el 42% del premio), más la parte correspondiente al cuerpo técnico y demás miembros primados de la expedición. Sin embargo, el convenio de doble imposición que mantienen los Estados español y sudafricano posibilita que los premios se vieran gravados solo por los impuestos del segundo, que son del 21% para los rendimientos salariales de esas cuantías obtenidos en su territorio por artistas, músicos y deportistas.

ESE TIQUI-TACA TRIBUTARIO LE SUPUSO A CADA JUGADOR UN AHORRO DE 126.000 EUROS QUE, EN ALGUNOS CASOS, SE SUMÓ A LOS 47.800 QUE HABÍAN AHORRADO TRAS GANAR EN 2008 LA EUROCOPA DE AUSTRIA Y SUIZA

Ese tiqui-taca tributario le supuso a cada jugador un ahorro de 126.000 euros que, en algunos casos, se sumó a los 47.800 que habían ahorrado tras ganar en 2008 la Eurocopa de Austria y Suiza: a la Hacienda del primer país se le pagaron 42.800 de los 214.000 euros de la prima individual, en lugar de los cerca de 90.000 que se hubieran tributado en España. Los jugadores de La Roja se quedaron sin opciones en las dos siguientes competiciones: la UEFA forzó a Polonia y a Ucrania a evitar la doble imposición en la Copa de Europa de selecciones de 2012 (300.000 euros), dos años antes de que los futbolistas de la selección se quedaran sin primas tras su fiasco en el Mundial de Brasil.

¿Y Montoro qué decía de todo esto? Entre poco y nada. Los casos de doble imposición le pillaron en la oposición. Eran los tiempos en los que su antecesora, Elena Salgado, se refería a ese tipo de negociaciones entre la federación y los futbolistas como un “acuerdo entre partes de carácter privado”, según una respuesta parlamentaria al exdiputado de IU Gaspar Llamazares.

Deber y defraudar

El fútbol español, o cuando menos varios de sus principales representantes, tiene dos tipos de problemas con el fisco: de deuda y de fraude. Hacienda, que ingresa unos mil millones al año de este sector del ocio, tenía pendientes, al cierre de 2015, el cobro de 327,9 millones de euros, según el último Informe Económico de la Liga de Fútbol Profesional, que también revela que, en esa fecha, la deuda que arrastraban los clubes de fútbol era superior a su volumen de negocio anual: 2.675 frente a 2.625 millones de euros de facturación total.

El agujero con la Agencia Tributaria, cuya gestión entre 2010 y 2015 va a ser fiscalizada por el Tribunal de Cuentas a petición de la Comisión Mixta Congreso-Senado, se había reducido al acabar la Liga 2015-2016 a 230 millones (alcanzaba los 750 a mediados de 2012), según las estimaciones del Consejo Superior de Deportes. Este organo atribuía el 70% de esa cifra a dos sociedades anónimas de Primera, Atlético de Madrid y Espanyol, y a cuatro de Segunda: Valladolid, Zaragoza, Elche y Mallorca. Los dos últimos están en posición de descenso a Segunda B a tres jornadas del final de la liga y el que les antecede no ha salvado la categoría.

LA DEUDA DEL FÚTBOL SUPONE UNA PEQUEÑA PARTE (APENAS EL 1%) DE LOS MÁS DE 75.000 MILLONES QUE HACIENDA TENÍA PENDIENTES DE COBRO A FINALES DE 2012

Ese volumen de deuda del fútbol, aunque elevado, supone una pequeña parte (apenas el 1%) de los más de 75.000 millones que Hacienda tenía pendientes de cobro a finales de 2012, año en el que, según certificó el Tribunal de Cuentas, llegó a anotar como “cancelados sin ingreso” 21.062 millones por prescripción, insolvencia o defectos del procedimiento. El chequeo del órgano fiscalizador servirá para conocer qué parte de los 520 millones de débitos al fisco saldados por el fútbol en ese quinquenio fueron ingresos en efectivo o cancelaciones sin efectos positivos para las arcas públicas.

Un equipazo de Champions Trick

Esa etapa en la que las sociedades anónimas deportivas (SAD) futboleras han ido reduciendo su deuda con el fisco ha coincidido con un intenso goteo de casos aislados de fraude tributario, ya sea en la vía criminal o en la administrativa, protagonizados por destacados jugadores de varios de los equipos punteros de la liga de Primera División.

Hacienda acusa a Cristiano Ronaldo de defraudar 20,6 millones de euros (pagó 5,6 en una declaración complementaria, pero estima que le faltan por ingresar otros 15) en concepto de derechos de imagen cobrados en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes. La denuncia ante la Fiscalía se conoció un día después de que el Supremo confirmara la condena de 21 meses de cárcel para Lionel Messi por tres delitos tributarios: defraudó 4,1 millones al no declarar en España los 10,1 millones cobrados como derechos de imagen mediante un tinglado de empresas con sedes en Belice, Uruguay y Suiza.

La lista de los jugadores investigados por Hacienda o por los tribunales en los últimos años da para formar un equipazo: Mascherano confesó haber defraudado un millón y medio, Eto’o es sospechoso de un pufo de 3,8, Adriano fue investigado por otro de 600.000 euros, la Agencia Tributaria considera irregulares 38 millones de ingresos de Neymar por los que se derivarían más de nueve en impuestos; Casillas y Xavi acabaron pagando elevadas cantidades en vía administrativa; la Fiscalía imputa sendos chanchullos por valor de 5,6 y 1,3 millones a Falcao y Coentrao, y Di María y Carvalho están siendo investigados. Alineados, vendrían a ser Casillas de portero; Adriano, Carvalho, Mascherano y Coentrao en la defensa; Xavi y Di María en la medular; Ronaldo, Messi y Neymar en tres cuartos y Falcao en punta, con Eto’o en el banquillo de reservas. Mucho ataque y poca defensa para un equipo de Champions Trick, de “pufo”, “timo” o “engaño” en inglés.

Todos esos futbolistas han tenido problemas con el fisco por la gestión fraudulenta (presunta, en el caso de los no condenados) de sus derechos de imagen; es decir, por la canalización de los ingresos que les reporta la explotación publicitaria de su persona. La legislación española limita esa vía de ingresos al 15% de sus conceptos salariales y obliga a tributar por ellos un 28% en el IRPF, mientras el resto del sueldo suele estar gravado con un 45% por superar los 60.000 euros anuales. Los futbolistas ceden en ocasiones su gestión a empresas, a menudo radicadas en paraísos fiscales, pese a que se trata de un tipo de ingreso por el que tributan las personas físicas y no las jurídicas.

¿Qué pasa con el pagador?

Los futbolistas que juegan en las ligas españolas están obligados a declarar a la Agencia Tributaria los rendimientos económicos que obtienen tanto en el país como en el extranjero siempre que residan en territorio estatal más de 183 días al año, explicaron fuentes jurídicas. Aunque, a tenor de las investigaciones del fisco, no siempre lo hacen.

EN ESTAS TRAMAS DE FRAUDE SIEMPRE PARECE FALTAR UNA PARTE: EL PAGADOR DE ESAS CANTIDADES QUE RECIBEN EN PARAÍSOS FISCALES Y QUE LUEGO GESTIONAN DE MANERA IRREGULAR

Sin embargo, en estas tramas de fraude siempre parece faltar una parte: el pagador de esas cantidades que reciben en paraísos fiscales y que luego gestionan de manera irregular. “Quien paga es cómplice del que cobra, aunque siempre puede salirse por la tangente diciendo que no sabe cómo va a tributar este”, explican fuentes de la Fiscalía. “El obligado tributario, el que tiene la obligación de declarar, es el contribuyente, el que cobra; mientras el pagador tiene que retener algunas cantidades y entregarlas a la Hacienda Pública”, añaden.

Esa regulación ha posibilitado que las sociedades anónimas deportivas, los clubes de fútbol y las empresas que contratan y gestionan la imagen de las estrellas para campañas publicitarias, que son los principales pagadores, hayan quedado al margen de la inmensa mayoría de los procesos penales por fraude tributario abiertos a sus jugadores. Aunque no en todos los casos.

El Barça se hizo a finales del año pasado con el título de primer club condenado en España como persona jurídica por defraudar a Hacienda, tras admitir ante la Audiencia de Barcelona su responsabilidad en dos pufos por un valor conjunto de 5,5 millones de euros cometidos en el fichaje de Neymar. La entidad azulgrana, cuyo expresidente Sandro Rosell fue encarcelado este jueves por su relación con el presunto blanqueo de 14,9 millones de euros procedentes de los derechos audiovisuales de la selección brasileña, se encuentra también encartada en la Audiencia Nacional en el caso Neymar.

En la liga de las SAD, uno de los que más se acercan al título es el Real Zaragoza, encartado en los juzgados de la capital aragonesa en el caso Luccin, en el que se investiga si equipo y jugador se conchabaron para escamotear al fisco 450.000 euros. La entidad blanquilla opta a otro galardón de similar estofa al figurar como investigada en las diligencias que instruye un juzgado valenciano sobre el presunto amaño del Levante, 1; Zaragoza, 2 que permitió a estos últimos eludir el descenso a Segunda en mayo de 2011.

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