Valga la afirmación del título como excusa del siglo, porque debe estar, seguro, entre las estupideces más socorridas del orbe. Aunque seguida muy de cerca por esa otra que reza (reza, reza): “Soy el (ponga usted el cargo político) de todos los (ponga usted el gentilicio)”. Y es que lo que sí que es una cosa es el decir, y la otra su equivalencia con el hacer.

Esto, aunque supongo que se intuye, viene a cuento de la concesión por parte del Ayto. de Cádiz de la Medalla de Oro de la ciudad a la Virgen del Rosario y, lo que para algunos es más sorprendente, con el voto a favor del propio alcalde, José María González “Kichi”. Pero como a mí no me ha sorprendido demasiado, también voy a aprovechar para reírme de las justificaciones imposibles de sus camaradas. Y que nadie se ofenda, por favor, porque esto no va de creyentes o no creyentes. Ponerse estupendo en estas cosas de las tradiciones es tener la memoria corta. Yo tuve una abuela ‘taurina’ y un padre creyente (a su manera), y a los dos los quería hasta la exageración. Y desde luego estoy convencido de que el mío no es un caso excepcional. Porque esto de las creencias y las tradiciones es una cuestión cultural. Una cuestión cultural que el tiempo transforma, pero en cada lugar a su propio ritmo y con su propia forma.

Digo que ‘el tiempo transforma’, pero siempre a condición de que se trabaje en ello, porque la evolución de la cultura popular no se da por ciencia infusa. Puede que el imaginario colectivo se construya con la participación de toda la sociedad, pero hay que echarle algo más que una mano desde las instituciones. Y mala mano es la que reproduce lo que se quiere superar.

Lo de Kichi no tiene disculpa, y no la tiene ni porque la petición parta del ‘pueblo’ (una captación de firmas de una congregación religiosa), ni porque él sea el alcalde de todos los gaditanos. Gobernar es tomar decisiones, y eso incluye negarse a ciertas cosas a pesar de no gustar a todo el mundo, o en caso de duda (y la duda debiera ser constante), consultar al pueblo para no decidir por él. Pero es que además en este asunto tenía la justificación muy fácil incluso sin consultar nada, porque en Podemos y sus satélites se presupone que el laicismo va de suyo. Y hasta la aconfesionalidad institucional está refrendada por la Constitución. Ya puestos, por poder, incluso podía haber salido limpio de su negativa apoyándose en su carácter de cofrade, y en la responsabilidad institucional, por ejemplo con un simple: “a pesar de ser creyente y devoto practicante, no puedo involucrar al ayuntamiento en estos menesteres”. Así que si ha votado a favor es porque le ha salido de las narices, y no hay defensa que pueda resultar creíble. Al contrario, lo que provocan todos esos intentos (¿eh, Monedero?) de justificación de lo injustificable es más desconfianza. Lo de ‘prietas las filas’, si es que es conveniente en alguna ocasión, lo sería si acaso para defender los principios y valores predicados, no a los que promueven lo contrario.

Obviamente conceder una medalla a una virgen no convierte a Kichi en un Fernández Díaz al completo, ni aceptar dinero saudita manchado de sangre para construir unas corbetas lo convierte en un decapitador de homosexuales y activistas, o en un maltratador de mujeres, pero tampoco ayuda a esperar de él algo diferente de lo que ya existe.

Lo que sí es seguro es que (donde gobiernan, porque lo demás es papel mojado) o los autoproclamados movimientos del cambio empiezan a consultar sus decisiones ‘al pueblo’ ese que se ponen tanto en la boca, o la posibilidad de alcanzar otras metas de mayor calado, solo porque de momento no roban, sí se va a convertir, y por derecho propio, en una auténtica utopía.

6 Comentarios

  1. Pues no, sinceramente. Nunca he compartido -porque no tiene sentido- que los políticos (independientemente del partido al que pertenezcan) impongan condecoraciones a las imágenes y cuánto más, tratándose, como es el caso, de un Alcalde al que considerábamos contrario a estas tradiciones. Diferente es mantener la Semana Santa y festividades navideñas por el carácter histórico, cultural y religioso que tienen desde hace miles de años, pero medallas…mantos…collares de oro…a las Vírgenes, nos retrotrae a la época del Pleistoceno antes de Cristo…por decir algo.

    Que no. Que no se puede predicar cosas en la oposición y llegado al poder, hacer lo contrario.

    No puedo seguir. Adiós.

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