Lo tienen mal los taxistas frente a estas nuevas plataformas de parásitos con exceso de capital, pocos escrúpulos y menos ética, por mucho y bien que defiendan su trabajo. Pero peor lo van a tener si se dedican a lanzar huevos a los pocos que van a dar la cara por ellos. O en cualquier caso, si no frenan a los estúpidos que se dedican a lanzarlos.

Y es que incluso contando con el apoyo entusiasta de una parte de la clase política, no lo tienen bien lo mires por donde lo mires. De hecho, el sector, tal y como ahora lo conocemos, ya está sentenciado. Pero no porque vaya a desaparecer, sino porque siendo malo, va a transformarse a peor. A mucho peor.

Primero porque nunca ha sido un servicio público que pudiera entenderse como tal, sino como un servicio privado para una pequeña parte de la población: muy mal regulado, excluyente pero desprotegido, parcelado, y precisamente por ser prescindible para la mayoría, sin capacidad de presión real. Solo hacía falta, para menear el avispero, que unos tiburones se fijaran en que se estaba abriendo un gran negocio en el transporte personal metropolitano en base a flotas de coches autónomos y telemática. Suficiente motivo para que decidieran provocar desde ya que todo saltara por los aires, aprovechándose para ello además de personas necesitadas que en poco tiempo también serán prescindibles, pero que habrán facilitado acabar con todo un sector laboral.

Primero el lobby tiene que actuar como ya está haciendo: comprar las voluntades necesarias y legalizar la integración de las nuevas licencias para ir ganando terreno. Después llegará la verdadera guerra de precios, porque el del taxi es un sector que, gracias a estar regulado, ha podido capear la crisis con solvencia, y por tanto del que todavía se puede rascar mucho a nivel de guerra de precios. Cuando se hagan con la hegemonía de ese mercado a base de una economía de escala contra la que nada pueden hacer pequeños empresarios y autónomos, probablemente entren a jugar nuevas regulaciones y exigencias técnicas para el tráfico interno en las ciudades, porque siempre hay un político dispuesto a venderse. Y ya por meternos –más que en la prospectiva– en el ámbito de la futurología pesimista, y por ponernos en lo peor, quede restringido el tráfico en la zona central (cada día más extendida) de las ciudades al transporte público adaptado a las nuevas ‘necesidades’, pero no por cuestiones de salud, sino por puro negocio. Ese día tendremos un nuevo oligopolio que sumar al de la energía, las telecomunicaciones, la información, la banca, etc.

Pero si desaparece el taxi no solo pierden las familias que hoy viven de él. Perdemos todos, porque se perderán también, y por escasos que resulten, los ingresos que hoy aporta ese sector del transporte.

Es por esto que hace muy mal el gremio permitiendo que alguno de sus miembros se dedique a terminar con un ‘cariño’ que ya de entrada no tenían fácil por su propia idiosincrasia y tradición, y que se les había ofrecido por la razón que fuera (aunque mejor no entrar en ello). Tampoco agrediendo a trabajadores que solo buscan ganarse la vida, ni destrozando los coches por los que probablemente han tenido que hipotecarse. Pero lo que es seguro es que el sector no va a encontrar apoyo en los partidos neoliberales: ni en C’s, ni en PP o PSOE. Y como somos humanos, difícilmente van, a partir de ahora, a poner el mismo empeño en su defensa los que sí estaban dispuestos a hacerlo y han sido recibidos a huevazos. Y más si por debilidad se dejan llevar por el imaginario (y los prejuicios siempre están presentes) de gremio facha que tradicionalmente ha acompañado al sector.

De todas formas no quiero acabar sin dejar un recadito a los ‘agredidos’ directa o colateralmente. La próxima vez que se quiera apoyar personalmente a alguien, más allá del trabajo que tiene que hacerse en los despachos, estaría bien que se hiciera de forma discreta, y no bajo un enjambre de cámaras y separado por vallas y policías. Lo comento más que nada porque ese gesto puede interpretarse como propaganda, y con buenos argumentos para defender que lo es.

3 Comentarios

  1. Como decía mi abuela; es de ser bien nacido el ser agradecido, así q quien no sea agradecido ya sabe lo q es.
    De todas maneras y x ver el lado positivo , el huevo es muy bueno para el pelo.

  2. La clave esta en la frase “.. se dejan llevar por el imaginario (y los prejuicios siempre están presentes) de gremio facha que tradicionalmente ha acompañado al sector.”

    Y es que en esta nuestra España, todavía existe un gran colectivo que no ve ( o no quiere ver, que es peor) como mediante estos actos, y otros de más calada (como el adjudicar un voto, por ejemplo) se tiran piedras sobre su própio tejado y sobre el de sus vecinos e iguales.

    El taxista ( y el obrero, y el 95% de la sociedad Española.. ) que aún ve en partidos neoliberales y (extrema) derecha su salvación y cree que adjudicadoles su voto, estas élites apoyarán el modo de vida proletariado es solo un ignorante que carente juicio própio y abertura de miras, se deja llevar por los grandes poderes hacia su própia muerte. Y no puede estár más equivocado…

    • Por eso mismo y enlazando con el anterior artículo de la voz de la conciencia ( Pepito) decía q en el congreso tal y como está políticamente dispuesto es una kk . La clave está en hacer ver a esos obreros lo q están votando. ( en mi opinión claro…)

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