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Javier Pérez de Albéniz | Cuarto Poder

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno y líder indiscutible del Partido Popular, votó el pasado martes en contra de sus propios presupuestos. Fue en el Congreso de los Diputados: Rajoy pulsó el botón del ‘NO’ cuando tenía que votar una de las enmiendas pactadas con Nueva Canarias. Un error que, pese a que no influyó en el resultado de la votación, debería hacernos reflexionar. Quizá usted lleve unos días haciéndolo: desde que vimos a Rajoy con la lengua fuera, colgando flácida como un filete de babilla, en la fotografía oficial de la última cumbre de la OTAN.

Cuando se dieron cuenta del error del presidente en la votación, los diputados socialistas hicieron sangre: se rieron con ganas y abuchearon con fuerza. Normal. Como resulta también normal que poco después fuesen Soraya Sáenz de Santamaría y el resto de diputados ‘populares’ quienes les dieran la réplica: se descojonaran de lo lindo y se burlaran con recochineo cuando fueron algunos socialistas los que se confundieron y votaron ‘SÍ’ y ‘Abstención’ cuando no debían.

¿Son completamente idiotas nuestros diputados? ¿Qué tipo de retraso o deterioro les impide votar lo correcto, elegir entre dos el botón adecuado? Dicen quienes están a pie de Congreso que es normal que se produzcan errores. Que no pasa nada. Con lo cual, las risas y los buenos momentos tienen que ser habituales en ese sagrado lugar. Un ambiente distendido, propiciado quizá no solo por la relajación de sus señorías a la hora de pulsar el botón, sino por el precio de los combinados en la cafetería. ¿Quiere pasar un buen rato? Vaya al Congreso, tómese unos gin-tonic a precio de club de jubilados de provincias y asista a unas votaciones locas. Mejor que El Club de la Comedia.

La inseguridad de Rajoy en público es nuestra última oportunidad. Ahora que ya sabemos que no nos libraremos de él ni con agua caliente, que no dimitirá pese a ser el presidente de Gobierno más corrupto de Europa, el líder de una banda criminal, debemos confiar precisamente en eso, en su profunda, ilimitada e irreversible torpeza. Es decir, en que cometa un nuevo error el próximo día 26 de julio y diga la verdad sobre la Gürtel en la sede de la Audiencia Nacional. Nada de por escrito, en plasma o en videoconferencia. En persona, como cualquier ciudadano español, con la lengua fuera o dentro, con la verdad o la falsedad por delante, en lo que los jueces denominan “un acto ciudadano que se enmarca en la normalidad democrática y del estado de derecho”.

Comienza el Vía Crucis de Mariano Rajoy. Cualquier error aparentemente menor como el del martes en el Congreso, apretar ‘Sí’ cuando debía hacerlo en ‘NO’, puede costarle muy caro: si el tribunal advierte que el presidente intenta confundir, esquivar las preguntas o mentir durante su declaración, puede deducir testimonio por fraude procesal o falso testimonio. Sé fuerte, Mariano.

8 Comentarios

  1. Observo que el sistema informático de esta nueva web no me permite enviar extensos comentarios (posiblemente por exceso de caracteres) ya que me desaparece la indicación “Publicar comentario”, cuando hace días sí que podía. Ayer lo comprobé al remitir el del Sr. Montoro y hoy también con un comentario que pretendo enviar sobre el Sr. Zoido.

  2. PUES YO NO DESISTO. Y AUNQUE ME RESULTE MÁS LABORIOSO, ENVIARÉ MI COMENTARIO EN VARIAS REMESAS (de menos caracteres cada una).

    PARTE 1)
    En cuanto a la advertencia del Sr. Zoido sobre la inmigración y por la que ha provocado el malestar de las ONG’s, habría que diferenciar, en mi opinión, tres puntos:

    (sigue en PARTE 2).

  3. …PARTE 2)

    PRIMERO: Cierto que las ONG’s cuidan de los inmigrantes y de ello, no hay duda.
    SEGUNDO: El efecto ‘llamada’ NO lo ocasionan estas organizaciones, sino la UE, que no legisla como debiera, facilitando a los países de los que proceden los inmigrantes (o en su defecto, a los más próximos) ayudas para estructuras…alimentos… fármacos…
    TERCERO: No teniendo en cuenta el punto anterior, la entrada de inmigrantes debería regirse por un cupo de los mismos en función de la situación económica y demográfica de cada país y ello bajo el criterio del gobierno respectivo.

    (sigue en PARTE 3).

  4. …parte 3)

    Lo que no puede ser es esta papanatería de que ‘aquí, cabemos todos’. No señor, ¡no es verdad! No puede ser que mientras tengamos el elevado paro existente, con trabajos precarios y desigualdades ocasionadas (de las que tanto nos quejamos), colaboremos a su incremento acogiendo toda la inmigración que venga. Y consecuencia de ello, somos cada vez más mayoría los que llegamos a la conclusión de que los inmigrantes cuentan con una serie de ayudas en detrimento de los españoles. Vamos, dicho de otro modo: mientras nosotros somos contribuyentes, los inmigrantes de patera, no lo son, como tampoco la mayoría de musulmanes.
    ¿Será que somos racistas?: Pues NO.

    (sigue en PARTE 4).

  5. …PARTE 4)

    ¿Es triste que vengan huyendo de guerras y hambruna de sus países?: Por supuesto que SÍ. Pero por ello, me remito a los puntos SEGUNDO y TERCERO. Y no quererlo ver así, es porque… o se es un ‘zote’, o se tiene un negocio montado a cambio de la inmigración, o se les acoge por la absurda creencia de intereses electorales…partidistas…en fin. Y no me venga nadie con la tontería de que nuestros antepasados emigraban también a Europa, porque la respuesta multitudinaria es que “NI PUNTO DE COMPARACIÓN”, ya que estos iban con contrato de trabajo, no se organizaban en manifestaciones y les pedían certificado de penales (reconozco que yo estos casos de españoles no los he conocido nunca, pero por lo que me han contado siempre muchísimos ciudadanos, cuyos casos sí han tenido cerca, tengo que creérmelo).
    (FIN DE LAS REMESAS).

  6. Refiriéndome al contenido de este artículo, abogo por que seremos muchísimos los ciudadanos que no querremos perdernos las declaraciones del Sr. Rajoy, proviniendo de su cargo, el próximo día 26. Y, en mi caso, ya adelanto que me pediré ese día para sintonizar su emisión por televisión “en directo” (pues para mí, es muy importante no sólo la audición de sus manifestaciones, sino la gestualidad que avale o no las mismas). Pero no deja de tener ‘narices’ que la fecha elegida sea en vísperas de vacaciones en las que con el relajo de los españolitos, no creo que la mayoría dedique especial atención a las noticias derivadas de su comparecencia ante los tribunales que posteriormente se publiquen.

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