El fiscal jefe Anticorrupción ha dimitido, vale, bien. Ha dimitido, eso sí, siendo defendido, pese a todo lo que se sabe sobre su obra y milagros por su jefe y padrino de segundas, el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, personaje éste mentiroso donde los haya (hay pruebas y por ello me permito afirmarlo sin otras cautelas), que a su vez ha sido apadrinado por un ministro de Justicia reprobado (el primero en ‘democracia’). Y no creo que haga falta señalar quién es el padrino de todos ellos.

Moix ha dimitido, sí. Pero mientras se cocinaba esta dimisión anunciada, en la Audiencia Nacional –ese atípico Tribunal absolutamente innecesario para la sociedad pero muy conveniente para el poder, y heredero sin solución de continuidad del TOP franquista–, se gestaban cambios de envergadura.

Ya no habrá que aguantar a este fiscal jefe procorrupción en Anticorrupción, eso es verdad. Pero nada garantiza que su sucesor vaya a ser mejor que él. De hecho está casi garantizado que su sucesor será igual o peor. Y además ahora los corruptos van a poder estrenar una poderosa segunda instancia (la nueva Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional) en la que se sentirán como en casa, porque ha sido colonizada por completo por jueces afines al PP gracias a la inestimable intervención del PP. Faltaría más.

Por si no fuera lo suficientemente inaceptable el panorama, los corruptos también van a poder contar con un extra más: el ‘sorprendente’ y repentino regreso del juez Manuel García-Castellón, el hijo pródigo y el deseado por el preso expresidente de la C. A. de Madrid, Ignacio González, al Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Juzgado que, entre otros, también está instruyendo los casos Púnica y Lezo, dos de las tramas delictivas de mayor actualidad entre las otras muchas en los que está implicado como protagonista principal el partido del Gobierno.

¿Dónde encontramos entonces la satisfacción por la dimisión de Moix? Pues en ninguna parte, porque lo que se ha hecho no es más que retirar una pieza desgastada en el motor de la perversión institucional. Como podría ocurrir (ocurrirá) cuando haya que cambiar más piezas, porque con la fábrica de recambios sita en Génova, y que funciona hoy a pleno rendimiento, hay suministros de sobra. Y para cualquier pieza.

El problema, por tanto, no se soluciona permitiendo que el PP reemplace a Moix, ni a Maza, ni a Catalá, y ni siquiera a Rajoy. El problema, sin entrar en mayores honduras, empezaría a solucionarse sacando al PP del Gobierno. Aunque ese solo sería un primer e insuficiente paso. Un paso que pese a ser factible actualmente, no parece estar entre los planes del resto de los partidos que dan sostén al régimen. Y lo peor es que si esto sigue así y se le da tiempo, y además el PP se aplica en su concienzuda destrucción del Estado de derecho, es fácil que sus votantes, siempre tan coherentes, acaben premiandolo con la mayoría absoluta.

4 Comentarios

  1. Pues nos quedamos cortos si creemos que el problema de la perversión institucional llegó con el PP. Este partido ha colaborado en su supervivencia, pero el problema llegó mucho antes con PSOE, CIU, PNV…(desconozco exactamente el orden) y radica en el SISTEMA CONSTITUCIONAL DEL 78 coronado por la Monarquía.

    El problema de las offshore, se ha instalado crónicamente como las SICAV y, generalizando, NO se puede dar apariencia de NORMALIDAD a operaciones que NO la tienen, pretendiendo justificar haber regularizado en la Hacienda española las mismas, sino que, aun cumpliendo con la ‘legalidad’ (entrecomillada) en determinados casos en función de amnistías y otras consideraciones que la LGT concede, el móvil de las offshore de obtener un beneficio considerable por la reducción fiscal a diferencia de tenerlas en España, porque su ÍNTEGRA tributación aplicable no les permite, ocasiona un agravio comparativo para con el resto de empresas afincadas en España, siendo necesaria una reforma equitativa en este sentido. Esto es así y flaco favor hacen los que, desde los medios, sin pajolera idea o mal asesorados, pretenden ver ‘normal’, repito, lo que no es.
    Y en el caso que nos ocupa del Sr. Moix, al estar supeditado a las investigaciones pertinentes, sin yo ahora entrar en polémicas sobre su presentación del I.P…pago del IBI…y demás impuestos que, efectivamente pagó, el argumento de no liquidar la sociedad por carecer de mayoría para ello como partícipe en un 25% con sus hermanos, no es muy convincente si por otra parte se tiene en cuenta el beneficio que su no disolución al evitarse los elevados costes de plusvalía entre otros, le ocasionaría. Esto unido a la incompatibilidad -por estética- al ostentar un cargo público como Fiscal Jefe Anticorrupción, su dimisión voluntaria pero “forzosa”, para mí, estaba cantada. Y si digo ” voluntaria forzosa” es porque -si se me permite y viene al caso- voy a especificar los conceptos de las dimisiones y ceses que en mi experiencia he constatado (pues no todos lo tienen claro y conviene saber de qué estamos hablando para aplicarlo en cada caso sin liar al personal).
    Que sí, que ya sé que algunos periodistas pensarán “eso ya lo sabemos por evidente”. Y yo digo “que no lo saben”, y no se me ofendan, porque una cosa es la Wikipedia y otra la táctica que se utiliza en la práctica entre altos y altísimos cargos -sean políticos… o ‘casi’, en Ministerios y otros grandes centros de trabajo…Salud…Grupos de empresas mediáticas…

    1) DIMISIÓN VOLUNTARIA.
    Por decisión propia del afectado ante cualquier irregularidad en la que se ve implicado.
    a) Solicita su dimisión por convicción, acudiendo al Superior, quien le dice “que se precipita porque no cree que el tema tenga prolongada repercusión, aunque respeta su decisión”.
    b) Igual que el punto a), pero el Superior le contesta que “pensaba proponérsela él para evitar escándalos…que si el cargo…que si la Marca pesa…”.

    2) DIMISIÓN VOLUNTARIA ‘FORZOSA’.
    A diferencia del punto 1) el afectado, al encontrarse en un entorno parcial y sutilmente hostil, se ve ‘forzado’ a pedir su dimisión. Acude al Superior y éste, por la confianza depositada en él, comprende los motivos de la irregularidad e intenta convencerle para que desista de su idea, pero ante el citado entorno hostil, se ve “obligado” a dimitir.

    3) CESE.
    Aquí no existen zarandajas. El Superior llama escandalizado al afectado, marcándole fecha de cese.

    DESPEDIDA:
    En los puntos 1) y 2) se homenajea al afectado por sus servicios prestados (y hasta los del ambiente hostil, para no significarse, acuden al copetín y le aplauden con las orejas, deseándole toda clase de suertes y parabienes).
    TRADUCCIÓN: “Peloteo” (por aquello de “colegas somos y en el camino nos encontraremos”).

    Aunque lo que plasmo a continuación entre paréntesis no es necesario, no puedo privarme de proyectar también -por sus connotaciones cómicas tras la tragedia- el escenario en el que suelen producirse los CESES en muchos centros grandes, corroborándolo multitud de trabajadores.
    (Las voces subidas de tono generalmente, pueden oírse, o no, desde el pasillo, dependiendo del carácter del Súper…aislamiento del despacho…, voces, que como reclamo de los que pasan por allí, intrigados arriman la oreja o preguntando qué sucede. A partir de aquí, vuela como la pólvora lo que está sucediendo, pues todo el mundo, más papista que el Papa, sin distinción de cargos, empieza a cotorrear y exagerar la conversación cual omnipotentes que hubiesen estado presentes en el despacho).

    Dicho lo anterior, MI APLAUSO a los dos periodistas de INFOLIBRE por las consecuencias que la publicación de su información han generado. Efectivamente, así se hace el periodismo veraz, y no enfangándolo como otros que prefieren no aprender. Debería tomar nota “EL PAÍS”.

  2. Está muy claro q el problema se llama Partido Popular que nos ha robado a todos. Que suerte tiene Moix que no se va a su casa y se va al Supremo, y encima Rajoy carga contra los periodistas x publicar lo del fiscal diciendo que es un chisme, pero de lo q cuenta cotilleja en mi trabajo pasa lo mismo jajajaja, si esto es un país de cotorras, joder.

  3. Joer, me quedo de una pieza; lo que está claro es que la muerte repentina de Maza marcado por el 155 nadie la esperábamos y a mi juicio, es misteriosa esa muerte porque unos dicen que estaba sano y otros que era diabético, pero eso no es para morirse, no? tenían que hacerle la autopsia para ver que da aunque nos contarán cualquier cosa. De todas formas, aunque le hayamos criticado, que Dep.

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