Si alguien cree que es fácil ser tan inflexible con personas que, fuera de su actuación profesional o delictiva (que ya viene a ser equivalente), suelen mostrar cercanía y una exquisita amabilidad y/o simpatía con los que consideran sus ‘iguales’, que pruebe a convivir durante unos meses con ellos, y que después lo intente.

No es ni mucho menos fácil. Y hay que tener mucha personalidad para saber disociar lo personal y afectivo de lo que exige tu cargo y responsabilidad como representante público.

Gabriel Rufián está dando muestras de tener muy claro cuál es su papel, y de estar aprovechando al máximo su presencia en el Parlamento. Y ya hay unos cuantos, muy poco acostumbrados a que los traten como lo que son en realidad, que no olvidarán su cara y el momento que les ha hecho vivir.

Aunque solo fuera por eso, ya es un lujo haber contado con él.

“El que no entienda su actuación de hoy aquí; el que no entienda su actitud de hoy aquí, que se compre El Padrino, de Mario Puzo”.

2 Comentarios

  1. El Sr. Rufián siempre desmonta con argumentos las tramas de sus interlocutores, que en definitiva es lo que interesa.

    Muchísimos temas interesantes veo en este digital sobre los que no puedo pronunciarme, no por falta de ganas, sino por no disponer hoy de tiempo para hacerlo.

  2. No responde ninguna pregunta!!!.. Por las ramas se escuda sin mayor argumento que el “…Ehhh..”. O Bien mirar el techo sinónimo inequívoco de que MIENTE!!!..Vaya mequetrefe que valida sus respuestas parapetándose en “la democracia”, “honor servir a la policía” (What??), vaya inútil ponen al mando de la policía…!!!

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