Gregorio Morán | bez | 10 junio 2017

Creo que no se le da la suficiente importancia a que todos los partidos políticos, sin excepción, estén dispuestos a una investigación sobre los fondos irregulares del Partido Popular. Eso, que ellos llaman con indignación, abrir una “causa general” contra el partido que ha robado de una manera más arrebatadora las arcas del Estado en beneficio propio y de sus secuaces.

En primer lugar evoca la “causa general” abierta por el franquismo contra los republicanos, hicieran lo que hubieran hecho, pero reos de la nueva justicia instaurada después de la victoria. Aquí no se trata de ningún afán de venganza de consecuencias irreversibles, sino de investigar cómo el Partido Popular, por encima de cualquier otro, saqueó las arcas del Estado. Y cabe la pregunta: ¿España sería la misma económicamente sin el desfalco generalizado y la corruptela impuesta como norma del poder?

Es verdad que sus colegas socialistas no se quedaron cortos, pero el nivel alcanzado por el Partido Popular supera lo que cualquier otro país hubiera soportado sin alcanzar la quiebra. Que fue nuestro caso. No nos sirve de nada apelar a que fueron efectos de una transición donde lo importante era la libertad, y los negocios formaban parte de las reglas del juego para evitar que la libertad se tambaleara. Pero fue mucho. El nivel que se alcanzó en los años primeros del siglo XXI no tienen parangón y anunciaban no solo el final de una época, sino la apertura de una crisis económica que hasta ahora, que yo sepa, no ha sido investigada a fondo. El Partido Popular fue un chupóptero de las arcas públicas y lo hizo con una impunidad que aún hoy asombra.

El Partido Popular fue un chupóptero de las arcas públicas

Baste decir que el candidato mejor situado para sustituir a Aznar, el de la sonrisa de hiena, en la presidencia del Gobierno, me refiero a Rodrigo Rato, resultó un quinqui de los negocios sucios, un avezado farandulero del dinero sucio, blanqueado por sus cómplices. Pero quién hubiera osado ponerle en cuestión, que no fueran los controladores de esas cosas que miraban para otra parte y se reían para sus entrañas.

Lo más llamativo es que una “causa general” contra el PP no afectaría a su electorado, salvo a una mínima parte, porque la gente se ha ido acostumbrando a una idea general según la cual, todos roban. Más vale chorizo conocido que asaltador del erario por conocer. Somos un pueblo antiguo, acostumbrado a las demencias del poder, y nos afectan, pero no tanto como para cambiar nuestras inclinaciones electorales. No sé si por el ancho mundo habrá una sociedad que sea capaz de tener un refrán, popularísimo y de obligado cumplimiento, que asegura: “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”. Admito que es la mayor bestialidad que se le puede ocurrir al pueblo llano, pero al parecer lo llevan con gran dignidad y aceptación.

Los efectos de aquel milagro amañado que fue la Transición la pagaremos en plazos muy largos y no se librará nadie con menos de unos miles de euros de patrimonio

Hay que conseguir una investigación sobre las arcas saqueadas durante varias décadas por el Partido Popular. Me es indiferente que lo llamen causa general, término que aplicaron ellos en tiempo ya idos, y que ahora recuerdan con terror, el mismo que echaron encima de sus adversarios y con consecuencias que no pasaban por los tribunales -llamar tribunales de justicia a aquello, era un sarcasmo- sino por la liquidación física o la cárcel.

Confío en que el Partido Popular, algún día descabalgado del poder efímero, se disuelva en tribus de intereses locales. Como le ocurrirá al PSOE después de más de cien años de historia. Estos son nuevos. Un tejido de intereses basados en la disposición de los bienes públicos en su beneficio; un negocio suculento pero no eterno. Rápido y al bolsillo. Unos buenos abogados y luego esa justicia española tan peculiar que todo acaba en nada, salvo para los pringados sin recursos para la presunción de inocencia que nace de la suculenta provisión de fondos.

Los efectos de aquel milagro amañado que fue la Transición la pagaremos en plazos muy largos y no se librará nadie con menos de unos miles de euros de patrimonio. Es la política, caballero. Nada es gratis, ni siquiera el derecho a escribirlo. Y menos aún la llamada libertad.

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