Esther Ortiz | bez | 12 junio 2017

Pese a que la revista `Time´ los definió como la generación “yo, yo y yo” por el elevado número de casos de desorden de personalidad narcisista que sufrían, los nacidos entre 1982 y 2004, conocidos como milenials, forman la primera generación global gracias a la herramienta con la que se comunican, informan y pretenden transformar el mundo: Internet

Los milenials son objeto de multitud de estudios e informes, no solo porque constituirán el 75% de la fuerza laboral mundial en 2020 sino por ser “la generación más grande del mundo, la primera de nativos digitales y la que nos va a dar pistas para estudiar las generaciones venideras”, como explica a bez.es el politólogo y  consultor de Comunicación Santiago Castelo. “Es la primera generación que usa el móvil desde que se levanta hasta que se acuesta”, añade, como demuestran las cerca de 90 horas mensuales que invierten en aplicaciones móviles.

Para Castelo, esta etiqueta puede aplicarse a jóvenes entre 18 y 35 años de cualquier zona del mundo, considerando que “como toda categoría sociológica, tiene sus limitaciones y problemas al generalizar”. “Las grandes tendencias se repiten porque la vida milenial está atravesada e influenciada por el teléfono móvil y por la conexión a Internet”, afirma a bez.es este experto, coordinador del estudio Milenials en Latinoamérica: una perspectiva desde Ecuador. Sin embargo, mientras que la penetración del móvil es casi global, no sucede lo mismo con los smartphones.

Brecha digital milenial

Según datos del Banco Mundial, aunque más del 60% de los africanos subsaharianos usan el móvil, en países como Camerún, Etiopía, Uganda, Tanzania y Ruanda se trata de teléfonos simples, sin conexión a Internet, algo que solo posee el 4% de su población. Como revela un estudio del Pew Research Center, existe una relación entre renta per cápita y la capacidad de comprar uno de estos dispositivos, muy comunes en la UE y en EE.UU pero poco frecuentes en los países en vías de desarrollo. Estos datos se reproducen en los milenials: el cien por cien de los españoles, surcoreanos, canadienses, australianos e italianos posee un smartphone, frente al 8% de ugandeses, el 20% de paquistaníes o el 34% de indios. Aunque reconoce la dificultad de la tecnología para penetrar en regiones del mundo sacudidas por conflictos, Castelo asegura que el móvil es “el bien aspiracional por excelencia hoy en día”. “Cualquier persona, independientemente de su clase social o de las dificultades que tenga, lo primero que desea es un teléfono móvil con conexión, no un coche ni una casa”, destaca.

El 100% de los milenials españoles, surcoreanos, canadienses, australianos e italianos posee un `smartphone´

Esta naturalización del acceso a la Red explica también cómo se informa esta generación. Algo que para Lucía González, directora de  Verne, “tiene mucho que ver con su desafección política”, como explicó durante la presentación de milenial Dialogue, ambicioso estudio de la Foundation for European Progressive Studies en 21 países que revela algunas diferencias entre los jóvenes españoles y sus coetáneos europeos. Como que el 78% cree que “los políticos ignoran” sus opiniones, algo con los que solo coincide el 31% de los noruegos. O que el 99% de los milenials del país nórdico cree que los políticos “quieren lo mejor para ellos”, algo que en España solo piensa el 21%.

Burbuja de filtros y fake news de la generación que “ya no va al quiosco”

“El uso tecnológico supone una diferencia brutal; somos la primera generación que no va al quiosco”, afirma González, milenial de la “primera ola”. “Antes, cuando la gente te veía leyendo un periódico en un bar o una terraza, este te describía ideológicamente; hoy eso se hace a través de los enlaces que compartimos: 70 likes ya nos definen”, señala. “Lideramos las formas de consumir información y somos el futuro; los medios han aprendido que el oro reside en llamar nuestra atención, algo que los periodistas hacemos a veces de la forma menos adecuada”, reconoce.

La Red es su principal herramienta política y de activismo

Como periodista especializada en tecnología, González opina que “la ilusión de que Internet nos lo da todo, nos hace creer que estamos bien informados” advirtiendo que, como denunciara el activista Eli Parisier, “puede que vivamos en una burbuja de filtros sin saberlo que tiene mucho que ver con el fenómeno de las fake news“. “Los prescriptores digitales de información impiden que esta se pueda contrastar y verificar, dando lugar a bulos y al falseamiento de datos vía memes”, señala. González recomienda a los jóvenes que “sean proactivos” si no quieren informarse “a base de Google” y quedar “a merced de los algoritmos basados en sus hábitos”. Les aconseja, además, no olvidar que las redes son “solo una parte de la realidad” y que el contexto “se pierde”.

Empoderados como nadie gracias al uso del móvil

Pero la Red es mucho más que la vía de acceso a información para estos jóvenes: es su principal herramienta política y de activismo. “Su capacidad de acción es alta y, gracias al uso del móvil, están empoderados como ninguna otra generación”, explica Santiago Castelo. “Entran en la política como la tecnología: de forma disruptiva. Participan y militan menos y lo hacen de formas más esporádicas y desestructuradas, por eso plataformas como Change.org tienen 10 millones de usuarios milenials en América Latina”, apunta el politólogo. Es lo que Pippa Norris describe como un “ave fénix democrático” que certifica la “defunción de los modos de activismo político más antiguos”, sustituidos por nuevas formas de compromiso cívico que los complementen. “La mayoría de estos jóvenes opina que las redes sociales influyen en la política de un país”, concluye Castelo.

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