Redacción/Rokambol/12.06.17

La estación sismológica que el Instituto Geográfico Nacional tiene instalada en el Centro Meteorológico de Valencia volvió ayer a registrar siete series consecutivas de ronquidos procedentes de la magistrada que acaba de archivar, de nuevo, el caso del accidente ocurrido en julio de 2006 en el Metro de Valencia. La intensidad de los ronquidos, que tampoco en esta ocasión llegó a sobrepasar los 2 grados en la escala de Richter, sí provocó cierta inquietud y nerviosismo entre los animales más nerviosos del zoológico de Valencia, como el ñu, la mamba verde de Madagascar y el imputado salvaje del PP.

Tampoco los vecinos más cercanos al domicilio de la jueza acusaron la intensidad de los fenómenos acústicos, pues después de casi cuatro mil noches conviviendo con ellos los han asimilado con la misma naturalidad que el ruido de la nevera, el ascensor o el familiar y tenaz sonido de la carcoma de la corrupción.

El sueño de la magistrada, sin embargo, fue catalogado ayer como el de un lirón hembra, muy diferente en tono y ritmo al del ceporro, el bendito, el tronco o el conocido como a pierna suelta, modalidades que venían siendo habituales en ella hasta ahora. En cuanto a la morfología del ronquido, los sismólogos confirman reminiscencias musicales muy claras de Luis Aguilé, Francisco y el oso grizzly.   Más en Rokambol

1 Comentario

  1. Es que para combatir el insomnio pertinaz y cabronazo que sufre, la pobre está consumiendo el hipnótico PePedorminte, que tiene como efectos adversos el sufrir amnesias selectivas temporales, que le hacen olvidarse de todos los delitos criminales realizados por los miembros del partido en el gobierno.
    Pero en cambio, le permiten follar a todo trapo, sin padecer remordimiento ni problemas de tipo ético/moral, por disfrutar, mientras otros lo pasaron y lo siguen pasando mal.

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