Ya sé, hay que huír de los lideratos y los héroes, al menos sobre el papel. Pero luego llega la realidad y nos falta empuje y valor, como sociedad, para echarnos el país a las espaldas.

Y sí, también sé que generalizar es siempre injusto, y que mucha gente sí se ha comprometido y ha peleado por acabar con este fraude oligárquico exigiendo una democracia. Pero nunca los suficientes. Y no es una crítica, el entorno no favorece revoluciones de ningún tipo.

Así, en este mundo en el que por norma lo que motiva suficientemente la implicación en política es satisfacer el propio interés, lo único que se puede esperar es que aparezca alguien firme y solvente, y pese a ello con ganas de dejarse diez años de su vida por los demás. Alguien como Rafael Correa, que con todos sus defectos pero también sus muchas virtudes ha transformado un país mucho más allá de lo que sería imaginable. Y con tanta consistencia que ni los grandes medios de comunicación han podido pervertir esa realidad.

Lástima que sea un caso excepcional, en todos los sentidos. También en el de saber que no podía ser él, solo una persona, la que se perpetuara en el poder bajo ningún pretexto: ni por la mayor responsabilidad. Ya ha cumplido con su parte.

Será también por eso que la excepcionalidad no se ha quedado en él, y que alguien también ha encontrado valor para hacer algo casi tan difícil como comprometerse con todas las consecuencias: saber agradecer y atreverse a hacerlo. ¿Alguien imagina que un día hubiera motivo para hacer un vídeo así?

Aunque bien es verdad que aquí tampoco olvidamos a los nuestros, pero por otras razones que no inducen precisamente a agradecer nada.

1 Comentario

  1. Señor Grillo, don Pepito: No es por joderle el día, pero si usted albergar la esperanza de que en este puñetero Hispanistán algún día tengamos motivos para algo similar, permítame que le diga que es usted un iluso-inocente-ingenuo en grado superlativo. Y no es pesimismo, sino realismo observacional.
    Tenga usted un aceptable día.
    Salut i força al canut.

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