Redacción/Rokambol/21.06.17

El conocido como síndrome de la esposa idiota, que tuvo su primera víctima en la pequeña y graciosa exministra de Sanidad Ana Mato, y que se caracteriza por ignorar la presencia de un automóvil Jaguar en el propio garaje de la persona afectada, además de responsabilizar al propio cónyuge de que un mafioso vierta siete toneladas de confeti sobre su hijo de ocho años, está dejando de atacar únicamente a las mujeres del Partido Popular.

Según los médicos, el trastorno psicológico consistente en olvidar todos aquellos episodios de la vida en los que la decencia y la dignidad han estado completamente ausentes acaba de ser detectado en los cinco ex dirigentes del Gobierno del expresidente José María Rebuznar que han declarado esta semana como testigos imbéciles en la trama delictiva Gürtel.

Todos ellos mostraban los mismos síntomas que en su día fueron diagnosticados a la exministra Ana Mato. La piel y los músculos de la cara se tornan de una dureza tan extraordinaria que hasta el mejor maestro dinamitero especializado en explosivos para canteras de granito sería incapaz de hacer saltar por los aires. Una ligerísima sonrisa, muy similar a la del dragón de Komodo, se les dibuja al mismo tiempo en la comisura de los labios mientras los fiscales tratan de refrescarle la memoria con datos muy fríos e incluso pueden llegar a eyacular excitados por la desesperación de los fiscales o escribir una poesía sencilla sobre la justicia, la gamba rallada de Denia y el Credit Suisse de Ginebra.

La Real Academia de la Lengua, por su parte, ha incorporado al diccionario la expresión “no me consta” como conjunto de vocablos utilizado por un sinvergüenza para comunicar ideas similares a “me suda la polla”, “joder, con la puta democracia” o “cómeme los huevos, fiscalucho de mierda”.   Más en Rokambol

2 Comentarios

  1. Pues hubiesen quedado todos muy monos y lindos diciendo, diciendo: “Ese tema lo llevaba mi marido.
    Por mi parte, que les den por culo “muy y mucho” a todos.

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