Es un hecho comprobado que se agradece y mucho, más allá de las consideraciones a favor o en contra que cada cual pueda hacer de la posición política del partido al que pertenece este diputado, la claridad con la que Gabriel Rufián expone sus argumentos. Y es lógico que incluso muchos no independentistas aprecien su postura ‘políticamente incorrecta’ en un momento en el que la moderación y lo políticamente correcto produce urticaria. A título personal yo le agradezco especialmente que sea tan contundente al dirigirse a los miembros de una mafia que ha destrozado los cimientos del Estado y que no merece ningún respeto ni consideración.

De todas formas, calificar como miserable e irresponsable a quien sin duda lo es, no resulta en ningún caso una ofensa. Nunca una descripción acertada puede serlo. Y pedir a este personaje devenido en ministro que vuelva al Juzgado en el que casaba a Fran Rivera; al ayuntamiento en el que colocaba calles a vírgenes o que vuelva a montar fiestas para la duquesa de Alba, incluso me parece un gesto de manifiesta generosidad, porque el destino lógico de toda esta tropa de parásitos y expoliadores es la prisión (y tirando la llave de la celda al mar).

En fin, que aunque pudiera ser cierto que la firmeza dialéctica no deriva en la consecución de objetivos, la realidad es tozuda y ya ha dejado muy claro que la compostura tampoco lo consigue, y además te hurta una importante satisfacción y te acaba dejando con cara de gilipollas.

Así que gracias, Gabriel, porque ver a estos personajes aguantando el chaparrón no tiene precio.

3 Comentarios

  1. Es indudable que los comentarios (en directo y en vivo) de Gabriel Rufián nos descargan de nuestra rabia interior por no poder ser nosotros los que, a la cara de estos miserables, podamos decirles en público el desprecio que se merecen por lo que lo que están haciendo con nuestro país. ¡¡El Sr. Rufián si nos representa!!. Y se lo agradecemos.

  2. Gabriel es un personaje insólito. Lo tiene todo tan claro, y una capacidad para decirles toda la realidad a la cara. Yo disfruto cuando veo a esos personajes miserables y sin vergüenzas, todo nerviosos sin saber que decir y deseando que termine esa maldita entrevista, que es un infierno para ellos.

  3. Es lo de siempre. Lo único que parece importar a la presidencia de la cámara son las formas, la corrección. La capa de barniz que cubre el óxido que corroe día a día la democracia, el estado de Derecho que permite a esta señora ocupar ese puesto. Los reglamentos no han impedido la podredumbre, el latrocinio contumaz, el paro endémico. No necesitamos figuras decorativas; ni en las instituciones ni en la Zarzuela. El poder es del Pueblo; echemos a los que lo mancillan de una vez

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