Hay que ver la que se ha liado con el pobre Nacho que solo pasaba por allí. A quién se le ocurre poner en cuestión las últimas palabras de un moribundo en Carpetovetonia, si aquí, como todo el mundo sabe, todos los muertos son buenos.

Igual, aunque tampoco me hagáis mucho caso, tendríamos que empezar a respetar las opiniones de los demás. Si Nacho está de acuerdo con otra persona con que son una mierda las últimas palabras de ese señor que ha muerto mientras torturaba a una bestia noble que no le había hecho nada, creo yo que tiene derecho a expresarlo, y no solo a pensarlo. Y más si el tuit que provoca la adhesión tiene su ingenio. Y habrá quien por la misma regla de tres concluya que los demás también tienen derecho a decir que su opinión es una mierda, y seguramente tienen razón, pero ya es una cuestión personal el querer imponerse a la opinión de los demás sin ser nada original o tener una opinión propia. Aquello de ir a remolque porque no se tiene capacidad ni para ser mínimamente creativo.

A mí lo que me parecen las últimas palabras de Fandiño (creo que se apellidaba así) es intrascendentes, lo mismo en España que en Francia, y desde luego nunca las hubiera convertido en noticia (porque todo este follón viene de que sí lo han sido y en casi todos los medios). ¿Y qué si no “daos prisa que me estoy muriendo” puede decir a sus auxiliadores alguien que se está muriendo? Lo que sí hubiera sido excepcional es que dedicara su último aliento a tararear letras de Nacho Vegas, pero eso otro tan previsible, fuera de agudezas, no sé a quién le puede importar aparte de a familiares y amigos.

Puede que el problema también venga de que no estamos demasiado acostumbrados a que se dé tanta relevancia a una necrológica. Todos los días muere mucha gente, algunas veces incluso muere gente intentando salvar a otra gente, y la prensa o la televisión no nos lo hacen saber, y mucho menos nos hacen partícipes de sus últimas palabras. No sabemos qué dijo el bombero que murió apagando un incendio provocado, ni, aunque debiera ser obvio y casi se agradece que no lo pregunten, cómo se sienten los familiares y amigos del minero sepultado o del camionero que se ha estrellado contra el médico que acudía a atender una urgencia. Por eso quizá nos interesa más lo que diga o deje de decir un torero que muere en un espectáculo donde la muerte es la protagonista.

O fuera de las plazas (Para Cuarto Milenio: ¿quién le cagó?):

Ay, querido Fran, con lo creyente y cristiano que tú eres deberías meditar sobre todo ese odio que llevas a cuestas como una cruz.

A ver, que me disperso…

Vive y deja vivir. O haz lo que te venga en gana, que son cuatro días. Pero no parece muy razonable gastarlos en reprobar lo que digan los demás (otra cosa es lo que hagan, y más si eso te afecta a ti o a terceros que no se pueden defender). Y no me quiero poner de ejemplo, pero como no tengo ahora mismo a nadie más a mano diré que no suelo ir por ahí metiéndome con los comentarios originales de los fascistas o los neonazis o los votantes peperos, por ejemplo. Aunque alguna vez sí me meto con sus nauseabundas réplicas (como ahora). Sería una persona con una vida muy triste si dedicara mi tiempo a semejante estupidez. Como tampoco hubiera entrado a criticar un comentario que alabara las extraordinarias últimas palabras de Fandiño. Cada cual a lo suyo y que viva la libertad de expresión y la subjetividad de mejor, peor, o incluso pésimo gusto en esta cara del prisma.

Pero ampliad horizontes, queridos limitados vocacionales, y aprended a ser libres, que mola bastante. Y dejad en paz a Nacho Vegas. O mejor, escuchad sus letras, porque igual aprendéis a reíros un poco de vosotros mismos, y eso es un antídoto cojonudo contra ese veneno que te convierte en un zombie.

8 Comentarios

  1. Uno de los textos más repugnantes que he podido leer jamás emitido por un listo con un complejo de inferioridad temible. Miedo de esta persona.

    • Muy agradecido por tu comentario. Pero no te preocupes, no tienes por qué tenerme miedo. No voy por ahí torturando animales ni personas. Un cordial saludo.

    • Uy! Pobre Abel. Le da miedo la libertad de expresión en una persona con criterio. Abel querría que todos los decentes y demócratas estuvieran muertos y poder él disfrutar sin barreras del paraíso de los autoritarios? Cuidado Abel, que cuando queden solo autoritarios quizás seas el menos malo de los malos y los muy malos te pasen a degüello. Así las cosas son en los mundos autoritarios sin libertades…

  2. Pepito Grillo. Te suscribo de la “A” a la “Z”. Como tu dices, en este país se venera a los muertos (sobretodo si son toreros o fascistas), y se reprime a los vivos, cuando no se les mata activa o pasivamente. Cada año mueren miles de trabajadores como consecuencia de su trabajo y jamás he visto que se mencionen sus muertes en primera página de los periódicos, ni que ocupen telediarios por supuesto.
    No seré yo quién se alegre de la muerte de un ser humano por supuesto, pero en el caso que nos ocupa, sabía perfectamente a lo que se arriesgaba, cosa de la que no tienen consciencia tantos y tantos trabajadores que pierden su vida en el tajo.
    En fun, como decía Machado:

    La España de charanga y pandereta,
    cerrado y sacristía,
    devota de Frascuelo y de María,
    de espíritu burlón y de alma quieta,
    ha de tener su mármol y su día,
    su infalible mañana y su poeta…

  3. ¿Y yo que no comprendo por qué nadie ve algo tan obvio? Los que quieren toreros muertos son ellos, los que defienden las corridas. Nosotros, los que pedimos la abolición estamos pidiendo también “ni un solo torero nunca mas muerto”. Es evidente ¿no?. Les gusta verlos corneados? muertos?: también es evidente la respuesta: SI.

    ¿Tenemos que seguirles en su hipocresía y decir después: !Oh qué pena!
    Si solo mienten…en fin qué mundo tan raro

  4. A mi me duele cuando muere un obrero aplastado por una viga, un bombero sofocando un incendio o salvando a gente o un minero en las entrañas de la tierra, pero que un torturador-torero muera por una cornada de una de sus víctimas en legítima defensa, la verdad que me deja bastante frío por no decir otra cosa. En todo caso, con su pan se lo coma.

  5. Hubo una época en que había unos grupos políticos que se llamaban izquierda. Les preocupaban las personas. Ahora nuevos grupos, que no se llaman como los de antes, se han centrado en defender los derechos de los animales. Me temo que me he quedado muy anticuada porque no entiendo nada. Dichosos, de todas formas, los jóvenes de hoy. Tenéis un enemigo fácil de destruir: los toreros, los cazadores y algún festejo de los pocos pueblos que van quedando sin abandonar. Es una lucha cómoda y gratificante. Hace años los objetivos eran más elevados. Demasiado utópicos. Mucho sacrificio encaminado a la derrota. Enhorabuena. Que os divirtáis.

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