Félix Población | Diario del Aire | 23 junio 2017

Felicito desde aquí a los otorgantes del Premio Princesa de Asturias a la Concordia. Lo hago porque han tenido la delicadeza de dar a conocer su concesión a la Unión Europea (UE) un día después de que se conmemorase la fecha dedicada a los Refugiados del mundo.

Tengo entendido que para tal galardón se ha tenido en cuenta el sexagésimo aniversario del nacimiento de la UE. Una razón de edad, por lo tanto, que puede parecer muy respetable y que deja de serlo si se tiene en cuenta que hasta la UE han pretendio llegar 17.000 refugiados en los últimos años, víctimas de las guerras y el hambre, conflictos ambos que no nos son ajenos.

Esos 17.000 seres humanos están enterrados en el mar Mediterráneo, por donde otrora transitó la cultura y el humanismo que nutrieron nuestro patrimonio artístico y filosófico. Solo en 2016 perdieron la vida por ahogamiento 5.000 personas, de los que centenares eran niños, niños sin paz, sin pan y sin futuro.

A imagen y semejanza de la UE, también podría haber sido merecedor del Premio a la Concordia el vigente gobierno, al que le tocaba acoger 17.337 refugiados en dos años y solo lleva hasta ahora 1.304. O sea, menos del 8 por ciento de la cifra acordada.
Dado que el plazo de acogida vence a finales de septiembre, no parece posible que cumpla con su palabra, al ritmo que lleva, hasta pasados 23 años. Multipliquen mientras tanto los muertos enterrables en el mar.

PS.- Hay otras alternativas bien merecedoras de ese premio como la Conferencia Mundial de los Pueblos, recientemente celebrada en Bolivia, y de la que apenas hemos recibido información.

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