Julen Bollain | SinPermiso | 25/06/2017

En apenas dos años, la Renta Básica ha pasado a estar en boca de gran parte de la ciudadanía y es innegable que recibe tanto comentarios favorables como desfavorables casi a diario tanto en foros de opinión, como en periódicos o en revistas.Hace tiempo ya que venimos diciendo que si algo tiene de malo la Renta Básica, es la facilidad para ridiculizarla. No obstante, no es menos cierto que cuando las personas dejan de lado la demagogia barata y profundizan en el tema, tal y como afirmaba el profesor y presidente de la Red Renta Básica Daniel Raventós el pasado 18 de mayo, “más convence y más difícil es ridiculizarla”.

Y, personalmente, me gusta rebatir los comentarios desfavorables con argumentos, ya que como no podría ser de otra manera, es totalmente legítimo que existan opiniones dispares a las mías. Sin embargo, son más difíciles de tolerar ciertas críticas disparatadas que no intentan sino liar a la ciudadanía. O por qué no decirlo, críticas sin ninguna fundamentación analítica o empírica.

Existen argumentos que han calado en mayor o menor medida en la sociedad ya que han sido repetidos por boca de diferentes sectores cada vez que les surgía la posibilidad y que efectivamente merecen ser contrastados. ¿Quién no ha oído alguna vez que la Renta Básica crearía “vagos” y que la gente dejaría de trabajar remuneradamente? Pues sí, probablemente sea éste el mayor mantra que debemos desmantelar los defensores de la Renta Básica. Eso sí, debemos desmantelarlo cuando nadie ha demostrado analíticamente que esto sea así. Ni la menor aproximación. Y es que como los acusados antes del siglo XIII a través del juicio divino o la ordalía, la Renta Básica debe superar ciertas pruebas para demostrar su inocencia o buen hacer empíricamente, cuando los acusadores no hacen sino soltar sapos y culebras por su boca sin ninguna fundamentación. Claro que sin la lex talionis en la actualidad los acusadores y las acusaciones se multiplican.

Cabe destacar, que el término trabajo no solo engloba el trabajo remunerado, sino que una parte muy importante del mismo (a veces incluso superior a la del trabajo remunerado) se divide también en trabajo doméstico y de cuidados y en trabajo voluntario. Si algo haría la Renta Básica, desde luego, sería visibilizar y ofrecer un valor más aproximado a la realidad que el que ostentan actualmente situándose fuera del mercado de trabajo.

Pese a que diversas encuestas coinciden en dictaminar que menos de un 4% de las personas dejarían de trabajar remuneradamente si recibieran una Renta Básica, este artículo no pretende analizarlas en profundidad ya que se ha realizado anteriormente, pero sí me gustaría dejar claro una vez más que lo que realmente desincentiva la búsqueda de empleo son las rentas mínimas garantizadas y su siempre presente trampa de la pobreza. Los subsidios condicionados no son acumulativos, sino prestaciones que como mucho complementan una renta de trabajo si la hubiera, hasta el umbral que el programa fije. Creo que no es discutible que aquí reside un estímulo negativo a la búsqueda de empleo y a la aceptación de ofertas de empleo de baja cuantía o de los llamados trabajos basura. La razón es sencilla, y es que al ser estas prestaciones no acumulativas, por cada euro que se ingrese a través de las rentas salariales, se pierde un euro por prestación. Sin embargo, la acumulatividad de la Renta Básica ofrece la posibilidad de trabajar remuneradamente sin perjuicio de la prestación recibida. Por lo tanto, podemos observar cómo lo que verdaderamente desincentiva la búsqueda de empleo son los subsidios condicionados.

Recientemente manifestaba una persona defensora del trabajo garantizado que existe el mito entre parte de la izquierda de que la renta básica resuelve todos los problemas. No sé exactamente cuál es el trasfondo de esta afirmación. No llego a comprender si la pretensión es desconcertar a los lectores, confundirlos o engañarlos, pero si algo hemos dejado claro y lo hemos repetido hasta la saciedad los defensores de una Renta Básica progresista, es que la Renta Básica no es la solución para todos los problemas. Hay que ser rematadamente torpe para no entender que la Renta Básica sería una medida más dentro de un paquete de medidas que compondrían la política económica de un espacio geográfico determinado. Por poner un simple ejemplo para que con suerte no vuelva a la palestra este argumento frívolo, se puede observar cómo la Renta Básica garantizaría la existencia material de todas las personas y, por lo tanto, ofrecería una mayor independencia económica a las mujeres. Sin embargo, no combatiría las violencias machistas per se y por ello, los gobiernos deberían seguir luchando por legislar en contra de las mismas.

En este sentido argumentaba Rutger Bregman el pasado 25 de marzo en una entrevista ofrecida a un medio español cuando afirmaba que la Renta Básica no es la panacea, y que por ejemplo existen asuntos como el coste de la vivienda (especialmente en las grandes ciudades), que necesitan respuestas y políticas propias y que la Renta Básica no lo va a solucionar por sí misma. También alegaba en la misma línea Guy Standing cuando manifestaba que una Renta Básica por sí sola no da respuesta a todos los males de la sociedad. Él hablaba de la propuesta de la Carta del Precariado, la cual, precisamente porque la Renta Básica no es el bálsamo de Fierabrás, contiene 29 artículos. No duda en ningún momento Guy Standing en sostener que la Renta Básica es uno de los artículos esenciales de la Carta del Precariado, ya que todo el mundo en nuestra sociedad debe disfrutar de una seguridad básica que le permita tener un suelo sobre el cual edificar su camino vital y es necesario aumentar la libertad efectiva de la ciudadanía. ¿Alguien se niega a ello u ofrece una solución mejor?

Realmente creo que es hora de poner las cartas sobre la mesa, de ofrecer soluciones y de poder argumentar desde el rigor y la fraternidad. Quizá sea porque aún soy relativamente joven, pero no llego a comprender la tenacidad de ciertos sectores de la izquierda por desprestigiar la Renta Básica mediante reiteraciones que lleva repitiendo la derecha durante décadas. Yo tengo claro por qué estoy luchando y por qué nunca dejaré de hacerlo. Simple y llanamente, porque no comprendo una sociedad sin libertad, sin igualdad y sin fraternidad. Es triste que entre nosotros, entre miembros que ocupamos un ideario bastante parecido, usemos razonamientos tramposos en vez de discutir sosegadamente para llegar a acuerdos para el bien del común de la ciudadanía.

Este artículo es una adaptación de La Renta Básica y cierto mito “vago” publicado en Besterik Gabe el 23/06/2017


es un joven investigador vasco, miembro de la Red Renta Básica, sección de la Basic Income Earth Network. Es el diputado más joven del Parlamento Vasco. Salió elegido por la candidatura de Elkarrekin Podemos

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