No lo digo yo, que solo lo he visto una vez y de pasada, lo dice Frank Cuesta, que de esto seguro que sabe mucho más. Y cuando tiene tan claro que ese programa “es una puta mierda”, por algo será. Lo que sí me sorprende un poco es que él se sorprenda de que en la televisión todo sea ficción, ¿de verdad creía que ese programa se iba a librar de ser mercancía?

Bendita entonces tu inocencia, Frank. Pero sí, es la cruda realidad, todo, desde las noticias hasta los documentales: todo es una absurda ficción salpicada con gotas de realidad. Y todo tiene un objetivo, unas veces es la audiencia por la audiencia, y otras condicionar la opinión pública y consolidar un relato; una cultura que sostenga un statu quo antinatural.

Y bien está que se denuncie. Y mejor estaría que el que lo hiciera fuera el protagonista, los protagonistas, también los presentadores de los informativos cuando saben que lo que están ofreciendo como información es basura. Pero no va a ocurrir; en esta época nadie que viva bien se moja por los demás, y menos por una cuestión ética.

Seguro que el programa seguirá como si no hubiera pasado nada, pero al menos que la gente sepa que ver A Cara de Perro es como ver Tarzán, Star Wars, El Mago Pop o los telediarios: pura ficción.

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