RT | 6 jul 2017

Multitudinarias manifestaciones han tenido lugar en las calles de Hamburgo, que tras haber transcurrido de forma pacífica han desembocado en fuertes choques con la Policía. La marcha forma parte de la protesta anticapitalista ‘Bienvenido al infierno’, para la que se esperan unas 100.000 personas antes y durante la reunión del G20, organizada para estos 7 y 8 de julio en esa ciudad alemana.

La Policía germana ha utilizado cañones de agua para dispersar a la multitud durante los disturbios de este jueves, que según reporta Deutsche Welle comenzaron debido a que algunos protestantes se negaron a remover sus máscaras. Ante esto, algunos oficiales antimotines han recurrido a otros métodos violentos para someter a los manifestantes que demostraban la mínima resistencia.

La Policía ha detenido a seis protestantes por lanzar botellas contra los oficiales la tarde de este jueves, mientras que unas 11.000 personas marchaban a través de la ciudad al ritmo de música ‘tecno’ bajo el lema ‘Prefiero bailar antes que el G20’.

Este martes, la Policía ya empleó cañones de agua para dispersar a una multitud y confiscó cuchillos, bates de béisbol y presuntos dispositivos incendiarios en Hamburgo y sus inmediaciones. Entre los objetos incautados también había bastones, botellas y botes en los que se pretendería introducir líquido inflamable.

Hamburgo está envuelta en una atmósfera de protesta: las autoridades habían estimado que se congregarían cerca de 8.000 manifestantes violentos y más de 170 agrupaciones habían llamado a elevar la voz contra el evento. Durante varias jornadas las calles de la urbe estarán repletas de personas disconformes.

En la segunda ciudad más grande de Alemania ya se encuentran varios líderes mundiales, cuya seguridad garantizan al menos 20.000 efectivos de las fuerzas del orden. Los oficiales están dotados de equipo antidisturbios, vehículos blindados, helicópteros y drones de vigilancia y desarrollan la mayor operación policial en la historia reciente de ese país europeo. Además, cuentan con la ayuda de fuerzas especiales de Países Bajos y Austria.

Los organizadores de las manifestaciones habían afirmado que el elevado número de agentes de seguridad podía provocar desórdenes. A pesar de esto, el Ministerio del Interior de Alemania aseguró que no permitirá que se cancelara la cumbre del G20.

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