Aquí falla algo, y no queda claro si se trata de que el nivel de exigencia de la ex-todopoderosa Susana Díaz es muy laxo, y por tanto lo que para otros sería una porquería para ella es un tesoro, o bien ocurre que no tiene ni puñetera idea de lo que habla, y a la buena mujer le ha dado por inventar cualquier cosa grandilocuente, para poder gritarla. Aunque también cabe otra posibilidad, y me permitiré decir que es la más creíble: y esta es la de que tome a sus votantes y no votantes por estúpidos, que por otro lado es algo muy común en los estúpidos.

Y digo esto porque hay que serlo, y mucho, precisamente para ir a presumiendo del mayor grano que tienes en el trasero. Porque por si no tenía bastante con Spiriman y las manifestaciones en Granada, ahora le empiezan a salir médicos ‘contestatarios’ hasta de debajo de las piedras.

La próxima vez, ya que cree que se dirige a amebas, podría presumir de algo que no le vayan a desmontar al minuto siguiente, como por ejemplo de la maravillosa luz de Andalucía, o del precioso color de las amapolas… o de lo bien que duerme, pero de Sanidad y Educación, si me acepta el consejo, que no vuelva a hacerlo, porque a la que te das la vuelta te dan una colleja.

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