Feliciano Tisera | bez | 

La fuerte crisis económica que estalló en 2008 sigue haciendo sufrir sus consecuencias a los europeos, especialmente a los españoles. Si las pensiones permiten que los jubilados sigan percibiendo, a grandes rasgos, los mismo ingresos que antes de la crisis, los niños y jóvenes se han empobrecido como consecuencia del empeoramiento de las condiciones de vida de sus progenitores. Así se hace trizas uno de los principios más importantes de las sociedades occidentales: la equidad intergeneracional.

Poca reacción están teniendo la mayoría de los países de la UE, con España en el grupo de los de peor comportamiento, en los esfuerzos por salvaguardar el principio de igualdad que establece que la población económicamente dependiente (niños, jóvenes y jubilados) deben disfrutar de niveles equivalentes de protección económica y social.

Desde 2008, como consecuencia de la crisis, en la mayoría de las sociedades europeas, la equidad intergeneracional se está perdiendo, con especial crudeza en España, Francia y Países Bajos

Desde 2008, en la mayoría de las sociedades europeas, la equidad intergeneracional se está perdiendo, con especial crudeza en España, Francia y Países Bajos. Así lo revela un estudio del Observatorio Social La Caixa y la Universidad Carlos III de Madrid.

Y es que, como consecuencia de la crisis económica,mermaron los ingresos y la seguridad económica de jóvenes y padres con hijos menores (lo cual redunda en un aumento de la pobreza infantil y juvenil), mientras que las pensiones públicas (principal fuente de ingresos para mayores de 64 años) se han mantenido estables o han sufrido recortes menores que la caída en los ingresos de grupos de población activa.

Así, teniendo en cuenta el más utilizado de los indicadores, el de pobreza relativa (personas con ingresos equivalentes menores del 60% de la mediana nacional, con datos de Eurostat correspondientes a 2016), se ve que desde 2005 la pobreza infantil y juvenil ha aumentado en varios países, mientras que la de los mayores de 64 muestra la tendencia opuesta, disminuyendo en la mayoría de los países.

Según datos de Eurostat de 2016, las medianas de ingresos equivalentes en 2015 eran en España y en la eurozona (UE-18) de 13.352 euros y 17.794 euros, respectivamente. Por lo tanto, en España, el umbral de pobreza relativo (60% de la mediana) era en 2015 de 668 euros mensuales por persona. En España, el salario mínimo estaba fijado en 2016 en 764 euros mensuales.

La justicia intergeneracional, más lejos

En la mayoría de los países de la UE, la tasa de pobreza es mayor entre los menores de edad que entre los mayores de 64 años: salvo en Suecia, los países bálticos, Eslovenia y Bulgaria. Una pauta similar se aprecia al analizar la ratio de pobreza juvenil. En los mismos países (aquí se incluye Suecia), la pobreza juvenil es mayor que la pobreza de los mayores. “Esta evidencia sugiere que en la fase histórica actual los regímenes de bienestar europeos –los cuales incluyen el mercado laboral, sistemas de protección social y redes de apoyo familiares– no están cumpliendo con el principio básico de justicia intergeneracional, según el cual todos los grupos de edad deben disfrutar de niveles equivalentes de bienestar económico”, explica Juan J. Fernández, autor del estudio y profesor asociado del departamento de Ciencias Sociales de la UC3M.

Como se aprecia en el mapa, hay una mayor extensión de la pobreza entre niños y jóvenes que entre los mayores, además de sustanciales diferencias en los índices de pobreza entre países. Destacan los casos de Países Bajos, España, Francia y, en menor grado, Noruega.

En Países Bajos las tasas de pobreza infantil y juvenil casi triplican y quintuplican la pobreza de los mayores. En España la pobreza infantil y juvenil duplica y triplica respectivamente la tasa de pobreza de los mayores.

A cierta distancia, Francia también destaca por la infraprotección de sus niños y jóvenes. Mientras que Países Bajos, España y Francia cuentan con diferenciales de bienestar económico que se alejan especialmente del principio de justicia intergeneracional, otros países se acercan más al cumplimiento de dicho principio. Alemania, Austria, Bélgica y Rumanía logran un grado de seguridad económica similar entre grupos de edad.

Teniendo en cuenta los ratios de pobreza en la UE (2005-2015), queda claro que con la crisis aumentaron más las ratios de pobreza infantil y juvenil que las de mayores. En países como Francia, Reino Unido, Grecia y, muy especialmente, España, las ratios se han duplicado o casi duplicado, apreciándose un claro impacto de la crisis económica. Desde 2008, el diferencial en las tasas de pobreza de niños y jóvenes aumenta considerablemente respecto al de los mayores. En otros países, como Polonia e Italia, donde la incidencia de la crisis económica fue menos clara, se ha ensanchado menos.  Y en Alemania y Suecia, directamente han bajado las ratios de pobreza infantil y juvenil.

La estabilidad en la ratio de pobreza en países como Alemania, Polonia y Suecia emana de un diferencial estable en la inseguridad económica de los menores de edad, jóvenes y mayores de 64. Sin embargo, la tendencia es tan intensa en los países mencionados en el párrafo anterior, que produce divergencia en el conjunto de la UE.

Al examinar la evolución de los ingresos medianos, nominales (los que se reciben en un momento dado y que incluyen la inflación) y equivalentes de tres grupos de edad, comprobamos que la crisis y las respuestas institucionales no han tenido consecuencias homogéneas en el poder de compra de los tres grupos de edad.

De modo que los ingresos de jóvenes y adultos en los grupos de edad con más probabilidad de tener hijos menores en casa han aumentado menos que los de los mayores de 64 años. Por un lado, el aumento del desempleo y la devaluación interna asociada con caídas en los salarios reales han producido caídas reales en los ingresos de jóvenes y padres con hijos menores en países como España o Grecia, o aumentos muy modestos en sus ingresos en Reino Unido o Italia.

Pensiones salvadoras

Existen indicios de que las principales reformas en los sistemas de pensiones aprobadas en Europa desde 2008 no han reducido significativamente en el corto plazo la cobertura de estas prestaciones o el valor de la pensión mediana. De ahí que los ingresos de los mayores de 64 años no hayan descendido sustancialmente desde 2008.

Es más, en al menos ocho grandes economías europeas y en el conjunto de la Unión Europa, los ingresos medianos de la población de 64 o más años han aumentado más que los ingresos de los jóvenes y los de la población en edad de tener hijos menores.

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