Redacción/Rokambol/27.07.17

Las quejas del Partido Popular sobre la supuesta y llamativa prohibición impuesta a Mariano Rajoy por la Audiencia Nacional para que reprimiera las ganas de verter su propia orina sobre los zapatos de los abogados de la acusación han sido rebatidas por el propio presidente del Tribunal que le citó a declarar sobre la financiación ilegal del PP. “En ningún momento se le comunicó al testigo Rajoy que se abstuviera de orinar sobre el lugar destinado a los abogados de la acusación, simplemente se le pidió que apuntara bien para no salpicar a los letrados de cartón que ocupaban asientos contiguos”, ha aclarado el propio presidente de la sala.

Al parecer, el hecho de que Rajoy solo se dedicara a humillar a la acusación sin abrirse la bragueta y sacarse físicamente la chorra se debió, según el urólogo jurado de Moncloa, a que el señor presidente ya había meado antes sobre los periodistas que aguardaban a la entrada de la Audiencia. “Cuando has meado encima de ochenta y siete reporteros gráficos ya no te queda ni gota para los abogados impertinentes, aunque solo sean tres”, corroboran los expertos del Observatorio Nacional sobre Chulería y Matonismo Franquista.

Por su parte, el Partido Popular cree que la postura adoptada ayer por Rajoy para colaborar con la Justicia fue extraordinaria, “casi tan entregada y desinteresada como cuando destruimos treinta y dos veces los discos duros de Génova para acelerar y facilitar la acción de los fiscales”, según palabras del portacoz Rafael Hernando.   Más en Rokambol

1 Comentario

  1. … Y el cirujano judicial de digestivo, apuntó, fuera de cámara, que también tenía el permiso del señor juez para cagarse directamente en la cabeza de los abogados acusadores, y que si no lo hizo, es porque está sufriendo un episodio agudo de almorranas magnum primera clase.
    Es por ello –prosiguió—que se está cagando continuamente en todos los españoles, con desfachatez, soberbia, y la más absoluta falta de respeto a cualquiera.
    Cómo no puede hacerlo físicamente, lo hace de modo metafórico, y eso, al parecer, lo alivia psíquicamente, evitando que empeore su ya grave dolencia psicótica-patriótica.

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