El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Zamora ha condenado al periodista Hermann Tertsch a pagar 12.000 euros al padre de Pablo Iglesias, Francisco Javier Iglesias Peláez, por dirigirse al progenitor de este, y abuelo del secretario general de Podemos, Manuel Iglesias, ya fallecido, como un “asesino” en el artículo publicado en el diario ABC el pasado 17 de febrero de 2016, bajo el título El abuelo de Pablo.

Al periodista se le imputa un delito de daños y perjuicios, y además de la indemnización, tendrá que correr con los gastos judiciales y procesales, más los intereses que correspondan.

“El abuelo de Pablo Iglesias fue condenado a muerte por participar en sacas, es decir, en la caza de civiles inocentes desarmados en la retaguardia en Madrid. En concreto, por ser quien identificó y sacó de su casa para asesinarlos al marqués de San Fernando, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, y a su cuñado, Pedro Ceballos”, escribió Tertsch.

Ahora, la jueza le condena a publicar la sentencia en el mismo medio que, según el fallo, utilizó para “vulnerar el honor del demandante”. Asimismo, tendrá que hacerlo también a través de su cuenta de Twitter, puesto que la utilizó para la difusión  de la información.

De la misma manera, el artículo en cuestión tendrá que se eliminado de las mismas plataformas, tal y como recoge la orden judicial.

Hermann Tertsch tiene ahora la opción de presentar un recurso de apelación ante el juzgado de la Audiencia Provincial de Zamora.

3 Comentarios

  1. Estos periodistas de ultra derecha que se las dan de patriotas pero con cuentas en Suiza la mayoría, suelen ser unos difamadores y está bien que los que calumnian inventando por odio a los rivales paguen las consecuencias y si no rectifican en las televisiones censuradas rectifiquen en twitter que es un medio de mucha difusión. Aparte de este asunto, a ver si porque agosto es vacacional para la mayoría de la gente y con los políticos veraneando nos van a tener a dieta de tertulias porque los veraneantes no vean la televisión; no la verán los que se quedan en la playa a comer, después la siesta y salen por ahí, pero los que tenemos todo el año la playa al lado y venimos a comer a nuestra casa con la rutina diaria, sí que vemos siempre el telediario y los programas políticos, excepto algunos días que mi mujer y yo y tantos casos cogemos las vacaciones repartidas.

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