Que sí, que aunque resulte poco verosímil han sido los medios los que le han roto la pierna a este policía de frontera. Bueno, en realidad si parece mentira es porque lo es, aunque no lo es más que lo que hasta que ha aparecido el siguiente vídeo nos habían contado al unísono los celebérrimos y reputados medios de comunicación patrios. Y digo hasta ahora pues ya han cambiado de opinión, y ante la evidencia nos aseguran que no fue algún desalmado inmigrante el que fracturó la tibia y el peroné de este agente, sino que fue él mismo el que se la rompió mientras intentaba golpear a uno de esos inmigrantes.

Si la falta de rigurosidad, profesionalidad, y el repugnante sesgo del que hace gala el periodismo español en general no diera tantísimo asco, hasta sería cómico lo que está sucediendo con uno de los puntales de una sociedad que se considere desarrollada. Pero no, no tiene ni la más mínima gracia.

Tampoco tiene ninguna gracia la imagen de unos agentes de policía desbordados a los que poco les importa lo inútil de su violenta actuación ante una avalancha a todas luces imparable. ¿Alguno podría responder qué narices ganaban golpeando a estas personas aparte de en el peor de los casos lesionarlos? ¿De verdad piensan estos policías que van a parar de un porrazo o una patada a alguien que ha hecho miles de kilómetros para poder llegar a Francia o Alemania?

Bueno, tampoco nos vamos a echar a estas alturas las manos a la cabeza. Esto solo es un ridículo más del sistema al completo en el maravilloso régimen de Rajoy. Pronto nos deleitarán con cualquier otra portada con VenezuETA como protagonista para que olvidemos su último despropósito, porque la mancha de vino con uva se quita.

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