Redacción/Rokambol/9.08.17

Al menos otras siete granadas anticarro volvieron ayer a alcanzar de lleno el coche del popular presentador del programa Saber y Ganar, de La 2 de TVE, mientras aparcaba por enésima vez en los estudios de Sant Cugat. Los nuevos y formidables impactos tuvieron lugar tan solo cinco segundos después de que explosionaran diez kilos de trilita que estaban ocultos en la guantera, y tan solo dos segundos antes de que se inflamaran doscientos litros de napalm disimulados en una falsa bóveda del techo del automóvil. La bola de fuego, hierro retorcido, aceite y profesionalidad, resultante del atentado, salió disparada más de tres kilómetros, precisamente a escasos veinte metros del domicilio del presentador, que aprovechó la coincidencia para ducharse y cambiarse de ropa antes de volver a los estudios con otro coche de refresco.

La Policía cree que la lluvia de dardos ponzoñosos, más de quince mil, que acribillaron a Hurtado mientras salía de la bola de fuego y entraba semidesnudo en su casa no guarda relación con el anterior ataque en el garaje, aunque no descarta alguna conexión con los dos autobuses cargados con barriles de trinitrotolueno que le atropellaron justo en el momento en que sacaba sus llaves para abrir la puerta y que le empotraron en el vestíbulo junto con otra nueva explosión.

El hecho de que el edificio volara por los aires con el mismo estilo que el coche del presentador parece que no deja lugar a dudas. Los investigadores, sin embargo, no acaban de entender por qué Jordi Hurtado siguió duchándose teniendo en cuenta que las canalizaciones de agua y gas habían sido totalmente arrasadas junto con el resto de los pisos. Los ópticos de la Policía sí confirman que una de las patillas de sus gafas deberá ser ajustada. “A seis mil grados de temperatura los tornillitos de las monturas te pueden jugar una mala pasada”, advierten.

Jordi Hurtado se trasladará hoy mismo a otro piso de refresco, según confirman desde TVE, junto con otra familia de refresco y nuevos dientes de refresco.   Más en Rokambol

1 Comentario

  1. Joder, macho, te superas cada día.
    Y con el calor parece que se estimula tu capacidad para largar paridas geniales ¿o son las neuronas diarreicas las provocadoras?
    Sea lo que se, mi sincero aplauso: Plas-plas-plas…

    “A seis mil grados de temperatura los tornillitos de las monturas te pueden jugar una mala pasada”

    ¡QUÉ CABRÓN!

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