Redacción/Rokambol/11.08.17

La respuesta de los turistas ante las críticas a su insoportable número en nuestro país no se ha hecho esperar y ya hay numerosas denuncias de españoles agredidos por viajeros de múltiples nacionalidades, la mayoría de ellos con camiseta sin mangas, chanclas y ahítos de paella.

Al parecer, los visitantes patrullan en grupos por aquellas zonas alejadas de los monumentos o que carecen de interés turístico para pasar así desapercibidos, sorprender a los españoles y rociarles con pintura de aerosol. “No te esperas que un guiri se te meta en el bar de un polígono industrial y te rocíe la camisa y el carajillo de Magno con un spray de pintura para coches”, se quejan los trabajadores. “Es mentira que respeten a las mascotas. Yo tengo un cerdo vietnamita que ahora parece un cojín de Ikea. Son unos hijoputas”, ha declarado otro de los españoles agredidos al salir de su casa en un barrio dormitorio cuyo único atractivo turístico son los ronquidos de media tarde.

Preguntar por una calle de Barcelona mostrando un plano de la ciudad de Badajoz o llamar a los timbres de las puertas preguntando por Viriato son algunas de las gamberradas que también han empezado a popularizarse entre los turistas más socarrones.

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3 Comentarios

  1. Y no veas que tuneados les realizan.
    El culo de un color y los cojones de otro. A ellas, el chichi con pintura fluorescente y tipo mate para las tetas.
    Eso sí, siempre con los colores de la bandera española, y al grito de Viva España. Razón por la que se ha llegado a rumorear que se trataban de comandos guiris fascistas y neonazis, contratados por el gobierno de Rajoy, para combatir –con sutilidad– a los independentistas del “pa amb tomaca”.
    De la trotona de Pontevedra, ya se sabe que cabe esperar cualquier idiotez. Es lo suyo.
    Lo cierto es que los dejan divinos de cojones, oye.

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