No seré yo el que defienda convicciones religiosas. Todo lo que tenga que ver con la fe y no con la razón me desagrada profundamente por definición cartesiana. Los dogmas pueden ser nocivos y peligrosos. Y son siempre absurdos. Cualquier dogma, no solo el religioso. Por si fuera poco, parece que una buena parte de la sociedad no repara en que no hay nada físico ni genético en ser católico, judío, musulmán o budista. Si hoy lo soy al segundo siguiente puedo dejar de serlo. Es una decisión voluntaria, personal. Y puestos a decidir, sano sería que la gente fuera adoptando la decisión de dejarlo, porque hay pocas cosas más perniciosas que la religión.

Supongo que ha quedado claro que no me gustan, y menos cuanto mayor es su grado de intransigencia. Así que no, por convicción me incomoda que alguien se declare musulmán, es una información que ni me importa ni necesito. Tampoco me incumbe saber si alguien es judío o católico. Allá cada cual con sus neuras. Me interesa saber si alguien es persona.

Dicho lo cual, hay un componente de deformación cultural milenario que no se puede obviar, y por eso, a pesar de su fe, hay entre los creyentes de todas las confesiones gente maravillosa. No todos los judíos disfrutan matando palestinos (y lo que se ponga), ni en la Iglesia son todos como Cañizares o Rouco, ni, por supuesto, los musulmanes por el hecho de serlo tienen algo que ver con lo que hacen unos descerebrados alienados convertidos en asesinos, ni con los hijos de puta con los que hacen negocios diferentes gobiernos occidentales.

Es curioso ver como estos días para buena parte de la sociedad española se ha convertido casi en ley lo de ‘odiar a los moros’… pero solo a los ‘moros’ pobres. Incluso ya hay por ahí un juez que ha convertido un brutal delito de odio contra unos niños en uno de lesiones casi sin importancia. Lo de odiar a los jeques ya es otro cantar, y lo de odiar a los que hacen negocios con ellos mucho menos. Quizá tenga que ver en esa proyección lo de no asumir nuestra parte de responsabilidad. O quizá solo sea que la respuesta rápida, la que no hace pensar (porque pensar duele), es la más cómoda, aunque sea a la vez la más injusta y cobarde.

Pero no, por rápida que sea esa solución práctica de encontrar culpables, resulta que entre los que se declaran musulmanes también hay quien reparte abrazos, y no solo públicamente.

Y ahora párate a pensar aunque duela.

2 Comentarios

  1. Las religiones, como casi todo, est´sn corrompidas, y manipuladas por los intereses de los poderosos y políticos que defienden a estos capitalistas que se aprovechan de los radicales religiosos para fomentar el odio entra la población.

  2. No es una decisión voluntaria o personal en cuestión de creencias.
    Hay bastante escrito sobre Ideas y Creencias.
    Las creencias son de todo tipo, incluidas las religiosas, ideológicas, políticas ..
    No sirven razones para el que cree que un hada madrina estuvo distribuyendo a los buenos para “nosotros” y a los malos para “ellos”.

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