| La Marea | 25 Agosto 2017

El próximo 2 de septiembre se cumplen 78 años de la llegada a Chile del Winnipeg, el ‘barco esperanza’ fletado por Pablo Neruda en 1939 en el que más de 2.000 refugiados españoles, entre ellos numerosas autoridades republicanas, embarcaron para escapar ante la victoria inminente de Franco. Sin embargo, este año no habrá acto de conmemoración, al menos no en el marco institucional. El embajador de España en Chile, Carlos Robles Fraga, ha vetado el homenaje que iba a tener lugar en el Centro Cultural de España en Santiago, institución adscrita a la Embajada española.

Todo empezó a finales de julio, cuando el Centro Cultural y la rama en Chile del colectivo de emigrantes españoles Marea Granate, a través de su Comisión por la Memoria del Exilio Republicano, se pusieron de acuerdo para celebrar un homenaje a los exiliados españoles en Chile coincidiendo con el aniversario del Winnipeg. Al acto, previsto en un principio para el 8 de septiembre, fueron invitados tanto organizaciones, diputados y otros representantes chilenos, como descendientes del exilio republicano y miembros destacados de la comunidad española en ese país, incluidos el cónsul y el embajador, Carlos Robles Fraga, que es hijo del ministro franquista Carlos Robles y sobrino de Manuel Fraga, también ministro con Franco y fundador del Partido Popular.

Cuando la noticia llegó a oídos del embajador, este dio la orden de anular el homenaje, tal y como explicaron los representantes del Centro Cultural a los organizadores de Marea Granate. “Hay quejas del embajador por el tema de la República”, explicó la encargada del Centro Cultural a la comisión organizadora. No obstante, esta responsable aceptó volver a hablar con Robles Fraga para tratar de replantear su postura, pero una semana después volvió a convocar a los organizadores para comunicarles lo que ya preveían: el acto había sido cancelado porque “el tema de la República es controvertido” y no había marcha atrás.

“Nosotros lo sentimos como un veto porque nos dicen que viene del embajador y que se trata del exilio republicano”, explica Héctor Pujols, miembro de Marea Granate y de la comisión creada para organizar el homenaje, quien además subraya que en todo momento fue el Centro Cultural “quien dio la cara”. Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores explican a La Marea que en el pasado ya rindieron homenaje al Winnipeg y que en esta ocasión “se canceló por deficiencias en la organización“, aunque no explican cuáles. También aseguran que desde la Embajada ofrecieron a la comisión organizadora varios contactos académicos y la posibilidad de realizar el acto más adelante y sin concretar una fecha, una información que Marea Granate Chile niega de forma tajante.

“Queríamos que las instituciones participaran, estamos hablando de más de 10.000 exiliados españoles y sus descendientes en Chile”. Chile es uno de los países donde más influencia tuvo la comunidad de refugiados españoles tras la Guerra Civil. De aquella generación destacan figuras como la de Víctor Pey, con 102 años de edad, que fue íntimo colaborador del presidente Allende; el escritor y dramaturgo José Ricardo Morales (fallecido el año pasado); o los pintores José Balmes (murió hace un año) y Roser Bru (93 años), galardonados con el Premio Nacional de Artes Plásticas de Chile, o la maestra y líder feminista Dolors Piera. Esta no es la primera vez que la Embajada de España en Chile pone trabas a actos de memoria histórica en ese país. Sucedió algo parecido cuando Marea Granate quiso celebrar un acto en memoria de los detenidos desaparecidos durante la dictadura de Pinochet, entre los que había varios ciudadanos españoles. Según el colectivo de emigrantes, en aquella ocasión la Embajada se negó a difundir el acto, como hace habitualmente con cualquier actividad relacionada con la comunidad española, objetando la pertenencia a Podemos de Marea Granate, un colectivo independiente, horizontal y apartidista.

Los activistas de Marea Granate Chile están tejiendo nexos entre la generación que abandonó España por la Guerra Civil, la actual y los nuevos emigrantes españoles que se mudan al país latinoamericano en busca de oportunidades laborales. En la actualidad hay aproximadamente 69.000 españoles viviendo en Chile, según datos del último padrón de españoles residentes en el extranjero elaborado por el Instituto Nacional de Estadística.

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