Hay antros malolientes en los que el personal se relaciona y discute con mayor cortesía que la que se puede apreciar en gran parte de las ‘señorías’ añejas de la Cámara Baja. Y eso por no hablar de ciertos parlamentos autonómicos y otros organismos de menor entidad, en los que lo extraordinario es asistir a cualquier cosa que se parezca a un debate de ideas y no a la habitual defensa de intereses espurios.

Pero no debiera sorprendernos, porque lo que sería un milagro es que la situación fuera otra. La política institucional en España solo tiene de política la denominación, porque en realidad no deja de ser el cortijo ejecutivo particular de unas pocas familias. Es por esta razón que el caso de Celia Villalobos, más allá de su particular vulgaridad, no es excepcional. Se comporta, como no podría ser de otra forma, con la mala educación de un cacique en sus dominios. Y eso que no es uno de los peores casos, porque ‘solo’ lleva viviendo del cuento desde el año 1983, y 35 años es casi un periodo modesto comparándolo con el de otros compañeros de profesión en el que auténticas sagas familiares llevan más de un siglo haciendo lo propio (a derecha e izquierda, e incluso entre un importante porcentaje de los integrantes de los nuevos ‘partidos del cambio’).

Por esto es extraño que incluso nos indignemos. ¿De verdad queremos que esta gente piense en los demás cuando no han demostrado ninguna vergüenza por vivir como parásitos indefinidamente?

En fin, esto es lo que hay. Y aunque ahora parece que hasta C’s y Podemos quieren ponerse de acuerdo en limitar el número de mandatos de un mismo presidente del Gobierno (algo que no deja de ser un brindis al sol), apostaría a que lo que no propondrá nadie a debate es una ley que limite en general la permanencia en política institucional a dos legislaturas. Y no lo propondrán porque esa sí sería una ley que acabaría con el nepotismo.

En un mundo en el que nadie es imprescindible y en el que a partir de cierto periodo de tiempo hasta el mejor intencionado tiende a acomodarse, sobran el enquistamiento y los vividores. ¿Alguien le pondrá el cascabel a ese gato?

11 Comentarios

  1. Tienes razón.
    Lo jodido es que a estas putas ladillas no hay forma de reducirlas/eliminarlas.
    Ni fumigándolas con azufre o ácido sulfúrico, logramos deshacernos de ellas.
    La puta que las cagó. (Me refiero a las ladillas ¿o no?)

  2. Este país es tan raro que el centro izquierda, es decir, Podemos, disidencia controlada, nos lo presentan como extrema izquierda y eso es solo porque la extrema derecha, franquista, que manda, dicen que ellos son de centro y demócratas. Aquí siguen mandando los mismos que mandaban cuando el cabrón fascista del enano con bigote que le llamaban generalísimo gobernaba, lo único que ha cambiado es la generación, los apellidos son los mismos. Es la oligarquía franquista la que sigue marcando las pautas en este país de mierda, ojalá me demuestren lo contrario sus habitantes y manden a los de esos apellidos a donde deben estar, el exilio o la cárcel..

    • Ermitaño: no llames pueblo a la chusma. Como mucho, populacho, rebaño, plebe. Puedes elegir. Al populacho, cuanto más le fostian, más quieren al fostiador. Son como las lumis con el chulo. ¡No tienen remedio!.

  3. Estoy de acuerdo con el artículo;  está claro que con este régimen se han acomodado los partidos de antes y los de ahora con la vidorra que tienen! como para esperar a que lo cambien ellos si son los que mejor viven, pero algún líder tendría que aparecer porque después de 40 años de franquismo y otros 40 de este régimen manipulando las noticias, robándonos, con claocas del Estado, con los ladrones de primera fila sueltos, con la censura del Bobón, subiéndonos los impuestos mientras otros se enriquecen, está claro que el régimen solamente funciona para ellos, nos ha jodío!/Tenía que presentarse Puigdemont o alguien de ERC en toda España proponiendo la república, ja ja ja; por lo menos son los únicos que no están conformes con el régimen y actúan.

  4. Pero solo tienen que votar si o no según pongan un dedo o dos….
    Al menos ella ha pagado alguna multa (¿la habrá pagado?) por votar diferente sin ser equivocación. Hasta los de Podemos preguntan a quien les puso en la lista el sentido de su voto.

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