Redacción/Rokambol/11.09.17

Casi un centenar de perros especialmente adiestrados para la búsqueda de intangibles se negaron ayer a olfatear en los lugares donde Interior cree que pueden estar ocultas las 6.000 urnas adquiridas por el Govern para la celebración del referéndum del próximo uno de Octubre. Se trata del grupo de canes más veteranos y con más experiencia del Cuerpo, la mayoría de ellos condecorados por su actuación en operaciones antidroga y en rescate de víctimas de terremotos.

Los perros han advertido además a los agentes de la lastimosa pérdida de tiempo que supondría buscar las urnas, incluso en el hipotético caso de encontrarlas “pues el catalán es una persona con inventiva, no hay más que acordarse de la manera en que encendieron el pebetero de las olimpiadas de Barcelona de 1992”, según palabras del propio perro portavoz de la Policía Nacional. “Tendrán un plan B que vamos a flipar, estoy seguro”, añadió.

El Ministerio del Interior reconoce que sin la ayuda de los especialistas caninos será más difícil hallar y desintegrar las urnas del 1-O, y ha derivado entonces todos los esfuerzos a neutralizar la impresión de las papeletas del referéndum, no solo vigilando las empresas de artes gráficas de toda Catalunya sino registrando también los domicilios de todos los ciudadanos catalanes para incautarse de las impresoras que se encuentren operativas. “Una impresora no se esconde en un cajón debajo de un calzoncillo”, ha tranquilizado el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. “Derribaré hasta el último tabique de una casa para encontrarlas, sobre todo las Canon esas pequeñitas que acaban de salir”, ha puntualizado Zoido.    Más en Rokambol

1 Comentario

  1. Le propongo al señor ministro que cacheen también a todos los ciudadanos catalanes y a los turistas que estén de estancia por Cataluña. Especialmente peligroso los que rondan por la Sagrada Familia y, más concrétamente, los de nacionalidad nipona: Capaces de fabricar impresoras de tamaños mínimos, que pueden pasar disimuladas perfectamente debajo de un cojón cualquiera, incluso de tamaño normal.
    Sagacidad perruna, y sabia decisión en su huelga de ladridos caídos. De otro lado, medallas y distinciones muy merecidas, y no las otorgados a ciertos comisarios honoríficos (que de HONOR, na de na; sólo lameculismo o chupanabismo puro).

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