No tengo absolutamente nada en contra del derecho de autodeterminación, el que facilita que un territorio histórico se convierta en un Estado propio, pero sí estoy absolutamente en contra de los privilegios territoriales dentro de un propio Estado. Por ese mismo motivo, si la ‘solución’ para evitar legítimas secesiones expresas es otorgar inmorales secesiones de facto, creo que sus ideólogos se lo tendrían que hacer mirar. Y voy a intentar razonarlo.

Ningún territorio tiene por qué pertenecer a un Estado concreto por la fuerza, esto es completamente absurdo y antidemocrático, y eso al margen de que nos gusten más o menos los motivos de cada cual. La soberanía reside en el pueblo, y la identidad de pueblo es algo que concede la historia, el idioma, las costumbres, y todo lo que queramos añadir, pero especialmente lo concede la voluntad coyuntural. Lo previo a esa voluntad inmanente o no, creamos más o menos en las identidades comunes, no deja de tener un poso de realidad, y es en cualquier caso lo único que puede dar sentido hoy día a la división territorial una vez parece que el periodo de conquistas va concluyendo en esta ‘aldea global’. Por su parte los países, en teoría, no dejan de ser un marco administrativo en el que desarrollar un contrato social común voluntario, y nada más.

Insisto en que ningún territorio histórico tiene por qué aceptar a la fuerza su pertenencia a un Estado que considera ajeno, pero una vez se ha decidido libremente, en este caso la dependencia a él (porque si se independiza ya no hay nada que decir), lo que no tiene ética ni sentido más allá de los espurios intereses dinásticos tan ajenos al pueblo, es contar con privilegios sobre los otros territorios que forman ese Estado. O estás o no estás.

Si ya fue un error en su día querer atar a fuerza de privilegios a territorios que por su naturaleza no hubieran pertenecido a ese marco común en un plano de igualdad, y todo por mantener esa absurda entelequia monárquica llamada España, que no ha existido nunca por convicción general, ¿qué sentido tendría ahora ahondar en el mismo error magnificándolo?

En un país que verdaderamente se siente país nadie tiene por qué aportar más o menos en virtud de su localización geográfica, ni existe la necesidad de multiplicar los gobiernos internos, porque si lo piensas mínimamente es completamente absurdo. De hecho ninguna región tiene por qué aportar nada ni percibir nada. Debe haber un Estado y todos los ciudadanos deben recibir según sus necesidades y aportar en relación a sus capacidades y en igualdad de condiciones vivan en la región que vivan: con los mismos servicios, con los mismos derechos, con las mismas prestaciones… de lo contrario ¿qué sentido tiene que vivamos en un lugar con el mismo nombre para finalmente soportar tan diferentes realidades? ¿Por qué no separarnos para que cada cual viva plenamente su propia realidad? Pero en la irreal España, esa que nunca ha existido más que en el interés de algunos, en este Frankenstein nacional, hay tantas diferencias que si no se acepta que hayan privilegiados y perjudicados, se rompe en mil pedazos.

Así se compró a Euskadi y Nafarroa, y así se propone ahora que se ate a Cataluña. Y creo que los iluminados apóstoles que proponen esta solución no lo han pensado demasiado bien, porque es a partir de ahí cuando sí vamos a tener verdaderos problemas. Mucho mayores que con el hecho de que Cataluña deje de pertenecer al Estado español.

Quizá sea el mejor momento, no para preocuparse de los que quieren abandonar este puzzle que no encaja, que están en su derecho, sino para empezar a construir de una vez por todas, sin fanatismos, sin traumas y con total naturalidad, una España realista con lo que quede (con los que quieran quedarse por convicción y con todas las consecuencias). Y ya puestos, republicana, para dejar de ser súbditos y empezar por primera vez a ser pueblo. Incluso un pueblo satisfecho.

10 Comentarios

  1. De acuerdo, pero quien va a querer administrar una España en que todas la personas y territorios sean tratados por igual, después de los vicios adquiridos, cuando la gracia del cuento está en crear una comunidad uniprovincial en el centro de la circunferencia y a partir de aquí regatear con unos y con otros y repartir no olvidando nunca que el que parte y reparte tiene el “divino” derecho de llevarse la mejor parte, acaso no es mas gratificante para las élites tener una administración periférica sujeta a tus caprichos con competencias que hoy te doy y mañana te las quito y eso en vez de hacerse a bajo coste, se hace creando gobiernillos que ponen la mano porque no son corresponsables fiscalmente, pero que ofrecen muchos butacones y prebendas a toda su clientela de enchufados, eso parece absolutamente inviable, a lo que contribuye la chulería de los capataces “hijosdalgo” que gobiernan por orden y delegación del “Capital” mas castizo y cortijero que uno pueda imaginar.
    Tarde o temprano tras la bancarrota inevitable de este montaje de país tendrán que reflexionar largo y tendido quizás mejor sería que lo hiciesen en algún lugar que no fuese el Palco del Bernabeu porque el fútbol distrae de lo principal.

    • Pues tienes toda la razón, y está claro que esto va a seguir siendo un cachondeo y el cortijo de los de siempre. Pero por desear un poco de racionalidad y normalidad que no quede.

      • Claro claro si es por no llorar que lo escribo Paco, te acompaño en el deseo y quizás poco a poco entre todos lo iremos teniendo mas claro a la hora de votar por lo menos. Una precaución que me permito la libertad de aconsejar es que no encendamos la tele ni leamos los falsimedios y si por un casual lo hacemos, siempre digo que como todo lo que dicen, sobre todo en política, es “mentira cochina”, saber la verdad tampoco es complicado, es siempre lo contrario de lo que intentan convencernos y nunca pero nunca falla la regla. :-))

  2. Muy de acuerdo con el artículo.

    Pensando en lo que conoce,uno se pregunta : ¿a las oligarquías de mi región les daría más poder,más impunidad? y se responde : rotundamente no. De esto no parecen darse cuenta,o no parece que preocupe en absoluto a los catalanes. ¿?

  3. Lúcido Paco, como de costumbre. Lástima que esta lucidez no ilumine las mentes ‘privilegiadas’ que rigen los destinos de la sacrosanta, intocable e inmutable ‘una, grande y libre’, que se agarran como clavo ardiendo al mantra de la ‘legalidad vigente’ que tanto les conviene. Según la legalidad vigente en cada momento, India, Pakistán y los EEUUA seguirían siendo colonias inglesas, Cuba y Filipinas seguían siéndolo de España, las mujeres seguirían sin derecho a voto, la esclavitud seguiría nutriendo los campos de algodón, la semana laboral de 40 horas seguiría siendo un sueño, etc., etc. La legalidad es ‘vigente’ hasta que deja de serlo porque, afortunadamente y aunque sea a tropezones, se supone que la Humanidad avanza y que son las leyes las que deben adaptarse a la realidad, y no al revés. Lo que de verdad sucede es que, sin el 18% del PIB catalán, España seguiría el camino del Grecia al día siguiente.

  4. Estoy de acuerdo con lo que dice Paco porque todo lo que suponga privilegios para el bipartidismo no debemos permitirlo y ningún territorio tendría que pertenecer a un Estado concreto si no quieren, pero en este aspecto nos restriega la derecha la respetable historia de España para defender la nación; lo que no es lógico es que haya diferencias en la financiación de las autonomías y fue un error que aceptaran aprobar la Constitución los que no estaban conformes para salvar la dinastía y ahora estamos padeciendo las consecuencias.

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