Suso de Toro | El Diario | 17/09/2017

Analizar la vida pública española con ojos y oídos abiertos y pretender ser honrado intelectualmente nos lleva a dudar de nuestra cordura y a preguntarnos si no nos hemos vuelto ya paranoicos. Hace años que me cuesta creer en esa vida pública.

Hace menos de un año veía que la casi totalidad de los medios de comunicación, con periodistas de crédito, se aplicaban en una campaña para impedir un cambio de gobierno y mantener a Rajoy, y veía cómo lo conseguían. En algún momento dudé de lo que veía porque eso significaba que en el Reino de España no existía verdadera libertad de prensa ni de expresión. El tiempo me confirmó. Ahora entiendo que es evidente que España no es una democracia y que todo el andamiaje sustentado estos años por una mezcla de desvalimiento cívico de la población, miedo, propaganda y control de los medios de comunicación han permitido la continuidad de este dominio antidemocrático.

Pero todo tiene su fin, tras cuarenta años de franquismo vinieron estos otros cuarenta de posfranquismo y parece que al tinglado ya le tocó su nueva crisis. Las actuaciones ya realizadas en Catalunya, intervención del dinero de su administración sin que esa decisión tenga sustento legal alguno y la persecución de los derechos de expresión e impresión, del derecho a la expresión política de la ciudadanía, desnudan no sólo al partido que gobierna, sino también a los partidos que explícita o implícitamente lo consienten y a esa “Brunete” mediática y sus firmas. Como ya he escrito reiteradamente aquí, Rajoy y su partido no sólo son responsables de una política social y económica catastrófica, también han vaciado lo que hubiese de democrático en la Constitución y dado el finiquito en diferido al Estado de derecho.

Lo han hecho durante años paso a paso pero ahora ese supuesto “trasatlántico” que el PP dice que es el Estado español se dirige con rumbo fijo a su objetivo, todo trasatlántico suntuoso tiene pesadillas con su iceberg. La España imperial que sueña la corte escogió chocar contra la sociedad catalana.

La orquesta del trasatlántico son las televisiones, periódicos y charlatanes de la “Brunete” y el capitán de ese barco embrujado es Rajoy. Hace años, cuando éste aún era candidato electoral, me propusieron repetidamente escribir su biografía, por diversos motivos no acepté, pero siempre supe que ese candidato era un error y que era un presidente inverosímil. Que Rajoy haya llegado a Presidente del gobierno sólo es posible por el disparate que es la derecha española y esa corte enloquecida, necesito manejar el concepto de “corte” porque permite separar esa mafia ávida de la población de la capital que la padece tanto como cualquiera otra. Hay que reconocerle a Rajoy su obstinada capacidad de aguantar ofensas y humillaciones, pero sólo un blindaje absoluto del personaje por parte de la oligarquía y sus medios pudo evitar que sus carencias y su falta de capacidad para gobernar un país quedase en evidencia. Pero ahora ahí está, lleva el timón y tiene un rumbo, el iceberg. Cada milla náutica que avanza más real y fatal es la roca magnética que aguarda.

Rajoy desconoce la realidad histórica, social y hasta la existencia del cambio climático y desde luego desconoce la sociedad catalana, a la que llama “un rincón de España”. Pero no es un demérito exclusivo suyo, ése búnker ideológico y ese entramado de intereses que caricaturiza muy bien el palco del Bernabeu desconoce lo que no sean los salones y comedores madrileños donde se reparten la tarta del Estado. Desconocen a Catalunya como país y desconocen completamente la sociedad catalana.

La política española y su prensa, por su ideología españolista y su agenda de intereses cortesanos, han venido ocultando a los españoles la cultura, la realidad y los debates catalanes durante estas décadas y finalmente se han acabado creyendo sus propias falacias y mentiras, su propia propaganda. Los estereotipos y argumentos interesados sobre la política y la sociedad catalana en general, “la burguesía catalana”, “el tres por ciento”…, les han permitido acomodarse en una visión interesada y no molestarse en tomar ese AVE hasta Barcelona y escuchar a la gente. El catalán no es una lengua tan difícil de entender.

Si se hubiesen molestado habrían comprendido que el tiempo de Durán i Lleida y de este PSC caducado pasó hace tiempo, que la sociedad catalana se ha transformado de un modo radical en los últimos diez años y que desde la sentencia del Tribunal Constitucional, hace siete, se ha catalizado una nueva ciudadanía ejemplar, como no hay otra en Europa. La política catalana actual sólo es una consecuencia de los cambios generacionales y sociales aunque, sin duda, Rajoy y su partido con sus cuatro millones de firmas y su campaña contra el estatuto y su Tribunal Constitucional ayudaron mucho.

Sólo con recordar que Rajoy se haya negado a recibir protocolariamente en su día a la presidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell, a la que ahora pretende embargar y meter en prisión, bastaría para comprender la rabia cívica catalana ante un odio político evidente. Pero si no se hubiesen obsesionado interesadamente con Pujol y su familia, tan oportunamente investigados, y si no hubiesen aceptado los infundios y mentiras de la policía política creada en las entrañas de este Estado, comprenderían que Puigdemont, Junqueras y el soberanismo catalán están decididos a hacer todo lo que dicen.

Es natural que ni Rajoy ni su partido, educados y crecidos en la corrupción y la mentira y blindados ante cualquier consecuencia de sus actos, no sean capaces de imaginar que existan políticos capaces de aceptar inhabilitaciones y responder con su patrimonio para cumplir con su palabra. No conocen ni a esta Catalunya ni a Puigdemont. En resumidas cuentas, han tomado mal la medida a sus enemigos, creyeron que por ser pacíficos no eran firmes, y lo van a pagar.

Rajoy se cargó el sistema político salido de la Transición, los franquistas en el poder han hecho el viaje de vuelta al lugar del que salieron, el franquismo. Reconocemos las actuaciones franquistas en la utilización de la policía como arma intimidatoria, con registros a imprentas y medios de prensa sin que tengan base ni consecuencia judicial posterior, en la identificación entre el PP y la fiscalía y los jueces, en la prensa adicta que le oculta a sus lectores la postura prudente de Juncker, presidente de la Comisión Europea, que reconoce que “ si un ‘sí’ a la independencia catalana viera la luz, que ya veremos, respetaríamos esa decisión”, porque esas televisiones y periódicos no son medios de comunicación sino armas. Armas políticas que apuntan ahora contra los catalanes pero que, en realidad, han tomado como rehenes a sus espectadores y lectores.

El “procés” ha desnudado a todos y se ha cargado la autoridad moral de casi cualquier referencia en la vida pública española, tras estos últimos años la vida pública española es una ruina moral en la que sólo mantienen credibilidad algunos nombres y algunos medios de prensa digitales.

La situación ahora no es que Rajoy pretenda encarcelar a los dirigentes catalanes, otra vez la historia, no es que él no reconozca a los gobernantes de la Generalitat, la situación es que el presidente Puigdemont, como afirmó en una entrevista en TV3, ya no lo reconoce como interlocutor. Hace unos días todavía creía que cabía que Rajoy se tragase su orgullo de falso hidalgo y rectificase convocando formalmente a Puigdemont a dialogar, ahora me parece que lo más probable es que la única salida a la situación es que dimita antes del día 1 de Octubre. Porque, por si alguien lo duda, les aseguro que ese día van a votar más catalanes de los que votaron el 9 de Noviembre del 2014. El españolismo centralista del PP y el estado ha catalizado un nuevo país tan cívico y pacífico como militante.

Rajoy es un remedo de Primo de Rivera y Felipe VI de su bisabuelo Alfonso. Cuando cayó Primo se llevó con él la monarquía. Rajoy está muerto políticamente y cuando caiga puede ser que se lleve con él a Felipe, y es que las monarquías se justifican por la sangre y los genes y en los genes de los Borbones está el ser educados en el reaccionarismo y el no aprender.

9 Comentarios

  1. Excelente artículo y envidiable tono incluso al dirigirse a la “zaborra” atrintxerada en la belicosa caverna mediática.

    Ezkerrikasko amigo Suso de Toro..todo un bálsamo ante tanta erosión.

    Iulen Lizaso

  2. Al margen del retrato de Rajoy, lo cierto es que el artículo no hay por donde cogerlo. Y eso que breve no es.

    Primero pinta su particular retrato de España. Resulta que no es una democracia de verdad. Habría que preguntar al autor por su definición de democracia, y en qué país del mundo se aplica. En qué país no existe ese andamiaje de “desvalimiento cívico de la población, miedo, propaganda y control de los medios de comunicación ” por parte de El Gran Capital.

    Luego afirma que Rajoy ha “dado el finiquito en diferido al Estado de derecho”. Bien: el Estado de Derecho no es ni más ni menos que la aplicación de la Ley Vigente a todos, Estado incluido, y siempre con la salvaguarda del poder coactivo del propio Estado. ¿Leyes justas? ¿leyes que te gusten? No, y no. Las leyes que haya. Y resulta, corruptelas financieras al margen, que Rajoy no ha finiquitado el Estado de Derecho. Si acaso, se le puede acusar de esconder la cabeza y rehuir el conflicto. Pero no de cargarse el Estado de Derecho. En absoluto.

    Resulta – vaya por Dios- que las leyes vigentes no permiten el referedum ni dan cabida al Procés. Así que el primer gran obstáculo para los separatistas es precisamente el Estado de Derecho, de la misma forma que es el Estado de Derecho la herramienta que utiliza – cuando hace algo- Rajoy para pararles.

    Además, atribuye a Rajoy la colisión con la sociedad catalana usando la analogía del capitán de barco que se dirige contra el iceberg. En realidad, el iceberg es el propio Rajoy, congelado e inmóvil como está. Pero claro, no se trata de admitir que la causa de conflicto son los separatistas. La causa tiene que ser Rajoy; quitas a Rajoy, y Cataluña sería alegremente española. No habría problema ni conflicto.

    En realidad, este es un conflicto que comienza antes de la presidencia de Rajoy, y habría existido con cualquier otro presidente. El autor demoniza a Rajoy porque es lo sencillo.

    Y como de costumbre, el elefante en la habitación es el principal partido de la oposición en Cataluña, el segundo más votado por los catalanes: Ciudadanos. El PPC tampoco aparece. Al PSC lo menciona para llamarle “caduco”. La inmensa parte de la sociedad catalana que no le interesa al autor se ve condenada a la inexistencia o al insulto en el artículo. Aunque también puede ser que el autor desconozco la sociedad catalana.

    Mención especial para las siguientes frases:

    “si no hubiesen aceptado los infundios y mentiras de la policía política creada en las entrañas de este Estado, comprenderían que Puigdemont, Junqueras y el soberanismo catalán están decididos a hacer todo lo que dicen.”

    Recientemente Pugidemont ha ofrecido suspenderlo todo y dar marcha atrás durante dos años para negociar un referedum con el Estado central.

    “No conocen ni a esta Catalunya ni a Puigdemont.”

    A Rivera creo que ya le conoce, y de Arrimades habrá escuchado algo. A los PPC los conoce de sobras. Y a Puigdemon, ese carlista, representante de la derecha más casposa, me imagino que hasta harán negocietes bajo mano.

    “la sociedad catalana se ha transformado de un modo radical en los últimos diez años y que desde la sentencia del Tribunal Constitucional, hace siete, se ha catalizado una nueva ciudadanía ejemplar, como no hay otra en Europa.”

    Uy, casi exagera.

    ” la situación es que el presidente Puigdemont, como afirmó en una entrevista en TV3, ya no lo reconoce como interlocutor”

    No, la situación es que Pugdemont exige lo que Rajoy no puede dar.

    “Rajoy es un remedo de Primo de Rivera y Felipe VI de su bisabuelo Alfonso.”

    No siga con las analogías historicas, que en España siempre acabas tropezando con una guerra civil.

  3. Una de las cosas que más me molestan en la defensa a ultranza (porque cláramente están a la defensiva) que se ven obligados a oponer el ejército ultramontano de “periodistas”, tertulianos y políticos (ayer mismo la portavoz socialista Margarita Robles en la Sexta) para mantener su posición en contra de dar la voz al pueblo catalán, es airear de nuevo el fantasma de la defensa de los pobrecitos catalanes que no pueden expresar su posición contraria al referendum por la presión a que están sometidos por la sociedad y las autoridades catalanas. (Y digo airear de nuevo porque este argumento ya lo utilizaron con cierto éxito y hasta la saciedad en Euzkadi). Pero nadie les contesta que los que de verdad sienten presión y no solo presión sino amenazas efectivas de cárcel, de pérdidas de empleo, de multas y otras represiones son los 700 alcaldes y miles de voluntarios que no se han plegado a los designios del gobierno español y mantienen su compromiso con lo que ellos entienden que es su obligación.

  4. Suso de Toro, no digo que no tengas razón, pero explícalo correctamente, escritor.
    ¿No es más mejor decir
    LES oculta a sus lectores la postura prudente de Juncker,
    que como tú lo dices utilizando mal el pronombre personal atributivo LE en lugar de LES, o sea
    LE oculta a sus lectores la postura prudente de Juncker, ?

  5. Buen artículo, y muy claro. Aquí no se pedía si o no a la independencia, inicialmente solamente se pedia votar en un referéndum, lo mismo que pedía Rajoy cuando se cepilló el Estatuto que habían aprobado todos, entonces sí y ahora no.

  6. Es un clamor que no es legal la decisión adoptada por el Sr. Rajoy pasando la pelota a una Justicia POLITIZADA. Pero con la excusa de no alterar el orden y evitar la indisoluble separación de España, al aplicar el Artículo 155 emprendido, incumple otras normas previas establecidas en la Constitución. Y siendo un tema político, muestra la incompetencia del Sr. Rajoy y su gobierno al no saber solucionar el primero de envergadura que se le presenta al salirse de la rutina a la que acostumbra. Por lo que, unido a la corrupción de su partido, nefasta gestión económica, incluyendo mentiras sobre el rescate bancario (desde 2011), es evidente que no debe seguir gobernando. Podrán alegar que obtuvo ocho millones de votos, y yo digo, que desconociendo lo que a posteriori vendría, dejando manifiesta su ineptitud (principalmente con Cataluña) y convirtiéndose en un peligro para España.

    Y es que, independientemente de que el Derecho Penal no sólo NO reconoce el mismo como DELITO, el Sr. Rajoy no ha demostrado inteligencia para abordar un tema espinoso al haber optado, como digo, por echar un pulso de fuerza policial a los catalanes militarizando Cataluña e incautando millones de papeletas, lo que ha provocado el cabreo del resto de españoles en otras Comunidades Autónomas que desaprobamos semejante medida y optando también por el derecho a decidir (entendiéndose los que estaban dubitativos). Me consta que esto es así y quienes alberguen alguna duda, tiempo tendrán de comprobarlo en el futuro.
    En la situación actual, comparto, como tantos otros ciudadanos, que lo que menos falta hace en Cataluña es el citado pulso judicial-policial tras el que se ha escondido el Gobierno con el Visto Bueno del PSOE como defensor de una ilegítima Constitución junto al lenguaje incendiario de CIUDADANOS, que cual veleta moviéndose al sol que más calienta, ahora le toca ser falangista volviendo a sus orígenes. Pero, ¿cómo se puede proceder a la detención de representantes políticos catalanes sólo por llevar a cabo el derecho a decidir para cumplir la voluntad de sus votantes y no lo que les sale de las narices a la Casta como se ha hecho hasta ahora?.

    Bueno, pues el colmo del disparate, por si no era suficiente ya con pasar el conflicto indebidamente a la Justicia por mor de la acostumbrada dejación de funciones del Sr. Rajoy en temas complejos, resulta que la operación policial va a dirigirla un Coronel de la Guardia Civil, cuando Cataluña cuenta con su propia Policía, pero, llegado el caso, lo coherente sería que la dirección de dicha operación la llevase a cabo un cargo político de Interior. O sea, es que es todo un cúmulo de despropósitos para potenciar el cóctel explosivo existente en Cataluña (aunque también en el resto de España) que merece la expulsión en pleno del PP.

    Pero tal y como están desarrollándose los acontecimientos, más que identificar el 1-O con un referéndum, es evidente que muchísimos ciudadanos ya lo interpretamos como el derecho a decidir otro Modelo de Estado…disconformidad con el actual…, en fin.

    Los políticos hablan de un referéndum pactado con Cataluña. Bien, vale. Pero es que lo que está sucediendo no va sólo con Cataluña, sino con el resto de españoles que no queremos libertades cercenadas y deseamos también otro Modelo de Estado. La Carta Magna debe redactarse de nuevo respetando el derecho a decidir el Modelo de Estado de todos los españoles en sus territorios, conformando uno unánime para el conjunto de España.

    La Monarquía, por ejemplo, no la quiere casi nadie (en un 85% aproximadamente), por lo que ya tendríamos un importante paso avanzado. El restante 15% que la aprueban, se debe a “contados” aristócratas, financieros y ciudadanos incultos, que carentes estos últimos de información ignoran el elevado monto que nos supone para su inoperatividad, pero a los que informando en este sentido desde los medios de comunicación (sin la censura antidemocrática existente) compartirían sin problema su abolición.

    Lo ‘bueno’ (por sacar algo positivo) del conflicto catalán con sus ciudadanos lanzándose a la calle y ejemplo para el resto de españoles partidarios de una República, es que se han propuesto acabar con los pasteleos de financiaciones y carguitos en los despachos que hasta ahora han venido produciéndose en este engendro constitucional a espaldas de los ciudadanos. Ahora se rasgan las vestiduras nuestros políticos, cuando desde hace años venimos manifestando en los medios de comunicación que una considerable mayoría de españoles NO QUEREMOS este Sistema del 78. Y de no querer verlo así, tenemos un grave problema cuya punta del iceberg está siendo Cataluña, sin duda alguna.

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