Javier Pérez de Alabéniz | Cuartopoder | 

Las redes sociales llevan unos días muy revueltas. Ya se que siempre lo están, que son una olla a presión, pero en esta ocasión la causa de su ira podría estar justificada. Se trata de la cultura, asunto como todos sabemos de vital importancia social en este país. Concretamente, del desprestigio de la cultura. Mucha gente se queja agriamente en Twitter y otras plataformas de que Pablo Motos, presentador del programa de televisión “El Hormiguero”, haya recibido el Premio Nacional de Cultura. ¡Ni más ni menos! Los comentarios más encendidos e hirientes no se hicieron esperar: ¡Dónde vamos a parar! ¿Antes que a Javier Marías? A este paso se lo acabarán dando a Belén Esteban.

Tranquilidad, queridos lectores.

El Premio Nacional de Cultura no existe. Y por tanto, no se lo han dado ni a Pablo Motos, ni a Javier Marías, ni siquiera a Belén Esteban. Todo era un bulo, una de esas mentiras que circular por Internet como anzuelos envenenados, esperando que piquemos y hagamos el ridículo. Pablo Motos no ha recibido el Premio Nacional de Cultura. Pero porque no existe. Que si existiese, vaya usted a saber.

La televisión es la anti cultura. No exige atención o esfuerzo alguno. Se supone que entretiene o que, al menos, tiene efectos adormecedores. Quién sabe si laxantes. Y lo mejor, algo que podemos considerar la guinda, es que es gratis. La peor televisión, digo, la comercial, la que no emite series de la HBO. La cultura sin embargo exige un esfuerzo, una atención, una concentración y, cada vez más, algo de dinero: ¡las exposiciones de fotografía de Mapfre en Madrid ya no son gratuitas, maldita sea! Tres euros, el precio de un gin tonic en mi pueblo. Tres euros muy bien pagados, por otro lado, si se trata de una exposición como la magnífica retrospectiva del fotógrafo estadounidense Nicholas Nixon, autor de la famosa serie sobre las hermanas Brown, que se acaba de inaugurar en Madrid (sala Bárbara de Braganza).

Los ciudadanos se rebelan contra un premio que no existe, su compromiso cultural y social es así de fuerte, pero permanecen impasibles ante las realidades más dolorosas. Por ejemplo, el deterioro de la enseñanza pública y los abusos en el precio de los libros de texto: el de matemáticas de mi hija, primero de bachillerato, cuesta 36 euros. Edición infame (tapa blanda, papel cutre, maquetación espantosa…), contenido habitual…

¡Qué fuerte lo de Pablo Motos!

2 Comentarios

  1. Un premio que concede el Ministerio de Cultura dentro de unos Premios Nacionales de Cultura que aunque se dividan en varias categorías. Además del campo televisivo, el ministerio también premió a Concha Velasco (Premio Nacional de Teatro), la bailarina Sol Picó (Premio Nacional de Danza) o el ganadero de toros de lidia, Victorio Martín, quien obtuvo el Premio Nacional de Tauromaquia. SIEMPRE SERÁ UN PREMIO NACIONAL DE CULTURA por mucho que sequiera maquillar ante la vergüenza que ha supuesto.

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