Redacción/Rokambol/26.09.17

Las seis mil ranuras, cada una de veinte centímetros de longitud y uno de ancho, estaban inducidas en un almacén abandonado de la pequeña población de Avinyonet de Puigventós, en la provincia de Girona, y fueron sorprendidas de madrugada por los agentes de la Benemérita mientras dormían. Los ronquidos y el chivatazo de uno de los vecinos ayudaron a la Guardia Civil a dar con el paradero de las seis mil aberturas que, al parecer, permanecían allí desde el pasado año. “Eran ranuras normales y corrientes, que iban a comprar el pan o a tomar un café al bar y te saludaban como cualquier otra persona del pueblo”, asegura uno de los vecinos que tampoco sospechaba que formasen parte de las urnas del referéndum del 1-O.

La operación, que se prolongó por espacio de siete horas, concluyó sin que se pudiera requisar ni una sola de las ranuras halladas. “Es como si alguien intentase atrapar el agujero de una ventana o el aire producido por el aleteo de un cormorán”, ha precisado el coronel de la Guardia Civil destinado por el Gobierno para coordinar la lucha contra el votante catalán. “Nunca había visto nada tan inasible ni tan ominoso”, ha añadido. La mayoría de los agentes que participaron en la acción coinciden en calificar como terrorífica la visión de “todas esas ‘cosas’ respirando y deseando tragarse una papeleta de votación ilegal”, según señalan ellos mismos.

La ranuras no intentaron escapar en ningún momento, según informan desde el Ministerio del Interior, pues sabedoras de su naturaleza cuántica se limitaron simplemente a escurrirse entre los dedos de los agentes. El ministro Juan Ignacio Zoido ha ordenado que se acordone el almacén donde permanecen las ranuras y que se exija la documentación a cualquier rendija, resquicio, raja, fisura o grieta existente en las cuatro provincias catalanas, por si tuvieran relación con las aberturas encontradas en Avinyonet.

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