Javier Pérez de Albéniz | Cuarto Poder | 26/09/2017

“Hijueputa, hay que decirlo más”, repite a ritmo chanante el estribillo de una canción surrealista. Es la banda sonora del nuevo anuncio de Netflix, todo un éxito viral basado en el talento de un grupo de humoristas asilvestrados y en la palabra estrella de la serie “Narcos”. Ya sabe, ese lenguaje agresivo utilizado por mafiosos, narcotraficantes, sicarios y demás gentes de bien. Algún descerebrado se ha tomado la campaña de la plataforma online de series y películas al pie de la letra…

Donald Trump ha llamado “son of a bitch” a un jugador de fútbol americano que se arrodilló en un partido durante la ceremonia del himno, a modo de protesta por la violencia policial contra ciudadanos negros . El presidente dijo que esa no era forma de respetar la bandera de los Estados Unidos, y para calificar al deportista utilizó un lenguaje impropio de un líder político de categoría. Pero no hay que ir tan lejos para encontrarse con miserables racistas camuflados de ciudadanos democráticos: me cuenta un colega, que trabaja de camarero, cómo se cachondean algunos clientes de los vendedores africanos que entran de cuando en cuando en su local vendiendo pulseras y figuritas de madera. Para colmo de males me acerco al cine y veo “Detroit”, una película cabrona que nos habla del racismo en la Norteamérica de finales de los 60. Una película despiadada que coincide con un rebrote de la injusticia social en Estados Unidos, que nos recuerda que sigue habiendo ciudadanos de diferentes categorías, que nos advierte de cómo el color de tu piel puede convertir tu vida en un infierno.

Son of a bitch”, llama Trump a un jugador de su país por arrodillarse ante la bandera como pacífica protesta por la violencia ejercida por la policía con los negros en algunos estados. Un presidente lenguaraz, maleducado y soberbio que parece indigno de su cargo, y que recibe a Mariano Rajoy con los brazos abiertos en la Casa Blanca. ”Me trasladó una idea muy clara, y se lo agradecí, de apoyo al Gobierno español en la defensa del Estado de Derecho y de la legalidad que se está haciendo en Cataluña. Son palabras importantes cuando se hacen desde un país que es la primera democracia del mundo”, ha dicho toda orgullosa la ministra de Defensa María Dolores Cospedal.

Pero Estados Unidos y España no son los únicos países cada vez más conservadores. La extrema derecha ha entrado en el Parlamento alemán por primera vez desde la II Guerra Mundial: el partido ultra Alternativa por Alemania (AfD) ha logrado un 12,6% del voto, situándose como tercera fuerza política del país, con su discurso islamófobo y antiinmigración.

“Lo que tienen que hacer es no venir por España”, le dice al camarero uno de los clientes que se burla de los vendedores africanos. “Eres tu el que sobra en este país, no los pobres negros”, sentencia mi amigo por lo bajini, mientras retira la espuma sobrante de una caña, sin terminar de pronunciar la palabra mágica: “hijode…”.

2 Comentarios

  1. Lo dije ya, en este mismo medio, cuando saltó la noticia de que el alcalde de París iba a visitar casa por casa, personalmente – sí, lo hizo- a inmigrantes musulmanes para decirles que allí no les querían. Que se marchasen. Tal cual.

    Ese mismo alcalde es el que se sienta junto a los muy musulmanes millonarios que han comprado el Paris Saint Germain. Y si tiene que chuparsela a esos jeques musulmanes, se la chupa.

    No les rechazan por ser inmigrantes. Les rechazan por ser pobres.

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