Yago Álvarez | El Salto | 28/09/2017

El presidente del Gobierno necesitaba un apoyo internacional significativo para soportar la pérdida de credibilidad que está sufriendo por el desafío catalán. La Casa Blanca era el sitio perfecto para buscarla. El presidente Donald Trump recibió a Rajoy para tenderle la mano pero, como suele decir el presidente norteamericano para criticar los anteriores acuerdos comerciales firmados por su país, “las relaciones tienen que ser bidireccionales y correspondidas”.

Desde la entrada del nuevo líder en la Casa Blanca, una exigencia a los países de la OTAN se repite sin cesar. Estados Unidos quiere que el resto de naciones alcancen un gasto militar equivalente al 2% de sus respectivos PIB.

España tiene un gasto ligeramente inferior al 1%. El Gobierno popular ya ha anunciado que incrementará el monto destinado a Defensa hasta llegar al 2% exigido por la Administración norteamericana en 2024. La industria armamentística estadounidense, liderada por Trump como mejor comercial, quiere ser la primera beneficiada de este incremento a nivel mundial y una visita de Rajoy al despacho oval, desesperado por buscar apoyos, era el momento idóneo para cerrar una venta que llevaba tiempo estancada.

INTERÉS DEL GOBIERNO

Las negociaciones para adquirir una nueva flota de aviones F-35, construidos por la empresa armamentística americana Lockheed Martin, llevan años manteniéndose. Pero ha sido la llegada de Cospedal al ministerio de Defensa y las exigencias de Trump las que han hecho que esta visita sirva para confirmar el interés del Gobierno por la compra de estos cazas.

La operación de compra, que serviría para sustituir a los F-18 y los Harrier actuales, ascenderá a unos 6.000 millones de euros. El número de aviones todavía es un misterio, ya que las cifras sobre el precio de venta unitario bailan según la fuente.

Desde el Gobierno se anunció que se comprarían entre 60 y 65 unidades con esa partida presupuestaria, pero las cifras no parecen encajar. “La estimación nos parece dudosa, porque Australia estimó en 2014 que iba a comprar 75 unidades por 11.600 millones de dólares”, explica Juan Rois, del colectivo antimilitarista Utopía Contagiosa, “además, la anterior remesa vendida por esta empresa en 2012 se vendió a un precio medio de 213 millones de euros”, añade Rois. Según este precio, con los 6.000 millones prometidos, solo se podrían adquirir 28 aviones, una cantidad muy inferior a las mejores estimaciones del Gobierno.

UN AVIÓN LLENO DE POLÉMICA

Más allá del precio, estos cazas no han dejado de dar problemas en su funcionamiento desde que comenzó su fabricación. La mala planificación de su diseño, reconocida por el director de LoockHeed en 2012, disparó los gastos de su producción. Desde entonces, todo han sido problemas y sobrecostes que han sido repercutidos en los compradores y en la Administración de americana.

Problemas en su motor con piezas de titanio provocaron un incendio en uno de los aviones. Aquel incidente retrasó la presentación del nuevo modelo y paralizó el uso de los cazas que ya habían sido vendidos. Un software anticuado, nula defensa a ciberataques o la imposibilidad de volar si el combustible se calienta mucho, son algunos de los desastres que han llevado a que el presupuesto se haya disparado y a que la sostenibilidad de la empresa de armas más grande del mundo sea una duda constante.

Sin duda, el apretón de manos de Rajoy y Trump ayudará mucho a la subsistencia de esta empresa y de la industria militar americana. En el caso de que los aviones terminen por no usarse o su coste de mantenimiento se dispare, la frase “sería una tontería que Cataluña no siguiera en España”, pronunciada por Trump, nos habrá costado 6.000 millones de euros.

4 Comentarios

  1. Rajoy con tal de salirse con la suya es capaz de llevar a la bancarrota a la economía de España. Total el solo va perder el puesto pero salvara su orgullo fascista.

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