Rosa María Artal | El Diario | 29/09/2017

Últimas horas antes de la batalla –que así la contemplan muchos-. El Rey Felipe VI, nos dicen, “ha despejado su agenda para seguir la crisis desde Zarzuela”. Gran despliegue de medios atentos a los detalles en lucha por las audiencias. En este partido se juega mucho. En esta democracia, más. Despliegue policial, restricciones en el espacio aéreo, desmesura sin fin. La escalada de tensión sigue, ahora con la querella de la Generalitat contra el Fiscal General del Estado y se prevé seguirá

Las posiciones están claras, más claras que nunca. En los últimos días han caído múltiples caretas. Y ya es un resultado nada desdeñable de la ficha que se mueve en Catalunya. En un tablero que se quiere inamovible aunque sea remachando con clavos cada esquina y cada figura. Contranatura. Eppur si muove (y sin embargo se mueve) dicen que dijo Galileo Galilei ante la Santa Inquisición después de que le hicieran retractarse de que la Tierra y los planetas giran alrededor del sol y no al revés.

El fotomatón se encuentra a pleno rendimiento. Se han retratado hasta quienes están de habitual al margen de todo compromiso. Fuera de ironías, muchas personas se han visto impelidas a significarse. Por lo que entiendan que se juegan. Políticos profesionales también. Albert Rivera, Inés Arrimadas, Ciudadanos y todos sus líderes, se han empleado a fondo en recoger apoyos a Rajoy, sin el menor disimulo. Algunos destacados miembros del PSOE, también. Susana Díaz, desde Andalucía, no ha desperdiciado la ocasión de demostrar cuan cerca está del PP. Y lo feliz que le haría un gobierno de concentración como a varios de sus colegas.  La galería de ilustres del pasado se ha prodigado en declaraciones a juego, en la gama de 23F a Paz franquista.

El propio PP ha actualizado su foto, con su actitud represora y el striptease integral de su vídeo Hispanofobia. Un agrupamiento de declaraciones para fomentar el odio y el enfrentamiento con selección y omisión premeditadas. Sí, los independentistas también han ido a cara descubierta. Y los medios, en plan descarnado. Pura militancia en muchos casos. Entrar en algunos de ellos es como una inyección de adrenalina y violencia.

Todo un poderoso bloque que no entiende triunfo sin humillación. Los ciudadanos se han apuntado de igual modo, arengados por ellos o por propia iniciativa. Y así puedes encontrarte a viejos luchadores por los derechos y libertades dispuestos a infligir un severo castigo a Catalunya. No sé sabe si en todo o por partes.

Las noticias sobre incautaciones de material democrático, como urnas o papeletas, utilizan el mismo lenguaje que para los alijos de drogas. Se ha detenido a políticos, se ha llamado a testificar a casi 900 alcaldes, se podría llevar al calabozo hasta al presidente de Catalunya, Carles Puigdemont. Multas millonarias y hasta 600.000 euros por estar en una mesa electoral. La fiscalía pide vigilar a los niños, trazar sus perfiles, por si van a manifestaciones. Fichas y seguimiento policial y judicial desde niños. Y mucha gente lo ve normal. El poco aprecio por la democracia, por los propios derechos y libertades, es otra de las grandes fotos reveladas estos días.

Porque no nos engañemos, mucha gente en España detesta a los catalanes, hasta por su acento. Del mismo modo que a mucha otra no le caen bien los andaluces. Ni los vascos. Y cuelgan distintos carteles a los demás. Atribuyen a todos los defectos que les desagradan de unos pocos, el tópico hecho categoría. Es lo que tiene la España una, grande y libre en la que se empeñan.

En los permanentes puntos oscuros del conflicto está la legalidad o ilegalidad de la consulta y, en su caso, la hipotética independencia. El magistrado y miembro de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch los resume aquí. Pero llama atención que quienes no han dejado de cambiar las leyes a su conveniencia desde el Estado hayan visto como problema insoluble introducir modificaciones para hacer esa consulta legal. Hablamos de los Constitucionalistas del 135 que, insistamos, metieron en nuestra Carta Magna la prioridad absoluta de los acreedores del Estado sobre las necesidades de los ciudadanos.

El PP se hizo con leyes que hoy le ayudan en su gestión: la ley Mordaza o la Reforma del Código Penal con su Pacto antiyihadista que permite castigar con penas elevadísimas a un cajón de sastre en el que caben hasta titiriteros, según en manos de quién caiga. Con consenso de PSOE y Ciudadanos. O el convertir al Tribunal Constitucional en un órgano sancionador que incluso le permite estar de guardia en fin de semana. Años en emitir sentencias y ahora trabaja en festivos. Y lo que más está llamando la atención en el exterior –por si nos sirve de algo- es la sin igual actuación de la Fiscalía.  Lean a José Precedo y decidan si es sostenible la permanencia de Maza en el cargo, y si puede estar en su mano manejar graves delitos como la sedición o la rebelión.

En el exterior, se empieza a contemplar con preocupación la desproporcionada actuación del gobierno del PP. Aunque también aquí se van retratando en opiniones diversas mandatarios extranjeros. Ni Trump en su foto con Rajoy se significó demasiado. El envío masivo de policía y Guardia Civil, los recortes de libertades, tienen importancia para algunos. Expertos de la ONU instan a España a respetar los Derechos Humanos.  Y son ya numerosas las voces que piden una solución negociada, el último por ahora, Tajani, el presidente del Parlamento Europeo. Un editorial de Financial Times, muy destacado en sus preámbulos sobre la ilegalidad de la consulta, pedía volver a los compromisos del Estatut que “pulió” el PSOE y contra el que luchó férreamente el PP. Siempre llegamos a la foto final: el PP. Pero no la misma: aquí le tienen defendiendo la consulta porque en aquellos días le venía mejor atacar al gobierno a Zapatero.

Los ciudadanos bien educados no dejan de pedir críticas “al otro” y hablan de bandos. Nunca los bandos tienen las fuerzas equilibradas, ni inician las hostilidades al mismo tiempo y con igual intensidad. Volvemos a equidistancias imposibles. Miles de páginas y voces dan la palabra y el abrazo al “bando” con más posibles y a lo que tapa del otro. La batalla de esos catalanes en la calle, de los estudiantes sin miedo, empieza a ser una lección. Dado el tratamiento aplicado a su voluntad de decidir.

Las caretas han caído. Y lo peor es que ha aflorado la España de las tinieblas. La que cuelga banderas de una sociedad a la que no defiende. Las despedidas las fuerzas de seguridad como si fueran a combatir en Afganistán, con discursos de jefes civiles y sus “A por ellos” de los espontáneos nos han hecho regresar a las catacumbas. La España que se arroga la representación de todos. Con esos ejemplares que apenas saben esbozar una idea coherente, ni siquiera expresarla. Dura España terrible, temible, aborrecible, irascible, insufrible, España inamovible, imposible, impasible, como escribió Alberti.

Demasiadas cortapisas para que el referéndum de Cataluña pueda celebrarse con garantías. Pero habrá que hablar después. Va a tener repercusiones incluso en la UE. Otros territorios quieren independizarse de sus países. Una Europa débil por sus errores, que se resquebraja en Brexit y desequilibrios, pretende aparentar que nada ocurre. Como aquí.

La foto final del domingo, 1 de Octubre, es decisiva. Todos los que han contribuido a elevar las tensiones al extremo, están tocados y deberían irse. El primero, Mariano Rajoy, por su intransigencia y siembra de conflictos. Por el ambiente bélico que ha creado. Es el principal culpable. De entrada no ocurrirá así, pero les va a pasar factura. Adelantan que hasta podrían sacar al Rey a tener su foto asimilando el 1-O con el 23F. Debería ser prudente.

Fuera las caretas, en los salones quedan retratos a lo Dorian Grey. La España de Rajoy y su larga corte, con Cataluña y en el mundo, podría plasmarse en la respuesta dada este viernes por el embajador español a un diputado finlandés, Mikko Kärnä, favorable al derecho a decidir en Catalunya: “Sí. Ok. Pero si un día Finlandia tiene problemas de seguridad y necesita la solidaridad de los socios de la UE, vaya a buscar la solidaridad a Cataluña”.  Un embajador.

Nada será igual. Se han dicho y hecho cosas terribles. Se han disparado miedos, ataques y crispaciones. Mucha visceralidad y escasa razón. Se han despertado ilusiones y reivindicado dignidades también. Se pueden ver más verdades y menos hipocresía. Las fotos están claras en el andén. Algunos de los protagonistas no saben que, pase lo que pase el domingo, ya han perdido el tren.

14 Comentarios

    • No la encontrará en este medio. Hace mucho tiempo que Iniciativa Debate confundió el nacionalismo catalán con la izquierda; algo así como si ven a un neonazi alemán peleándose a puñetazos con un falangista español, y dan por hecho que el neonazi alemán es de izquierdas porque el otro no lo es.

  1. El artículo es tan tendencioso que no vale mucho, pero hay un punto rescatable:

    ” Va a tener repercusiones incluso en la UE. Otros territorios quieren independizarse de sus países.”

    En efecto, no estamos ante un fenómeno que ocurra solo en España. Ni mucho menos. Pero eso es algo que está vedado mencionar porque derrumba una de las mentiras más repetidas, más evidentes… y más necesarias… del Procés: que una Cataluña independiente no sería expulsada de la UE.

    Sin entrar a valorar las supuestas bondades de la Europa de los Mercaderes, es lo cierto que la UE genera un consenso entre los catalanes que no tiene ni el separatismo ni el españolismo: salir de la Unión Europea, ni de coña. Jamás. Lo de independezarse está bastante fracturado, no hay una mayoría clara, aunque los separatistas se empeñen en la otra gran mentira, eso es, que representan a la totalidad de los catalanes (cosa que sería cierta de aceptar la premisa de Carmen Foncadell, eso es, que los catalanes que no están de acuerdo con los separatistas no son catalanes), pero sí hay una mayoría inmensa que se niega en redondo a cuestionar siquiera la pertenencia a la UE y el euro. Vamos, eso ni pensarlo.

    Pero es como dice la autora: no es solo España. Es Alemania con el movimiento bávaro, es Italia con la Padania, es el Pais Vaso francés… flamencos contra valones en Bélgica…

    El separatismo catalán, en efecto, tiene repercusiones que amenazan a potencias como Alemania, Francia, Italia y Béglica. Vamos, a los que mandan en la UE.

    La expulsión de la UE de la Cataluña independiente es un hecho cierto, no por la legalidad internacional – que también-, sino por los intereses más directos de la UE, los únicos intereses que jamás dejarán de lado: los suyos propios como naciones.

    Esto, insisto, no evitará que los separatistas sigan mintiendo. La legalidad, la UE, y el resto del planeta, les aceptará sí o sí porque ellos lo dicen, y el planeta entero – y hasta la realidad geofiísica- tiene que plegarse a sus imposiciones. De lo contrario, comenzarán a berrear que la legalidad es franquista, la UE es nazi, el planeta entero es fascista, y la realidad geofísica es españolista. Y el catalán que lo ponga en duda no es catalán.

    ¿Porqué no iba a surtir efecto? Hasta ahora les ha funcionado.

    • Si ponemos el deseo o interés por delante del sentido común, la lógica y el razonamiento desinteresado podemos perfectamente encontrar los argumentos que justifiquen nuestros deseos.

      Y con ese bagaje, yo apuesto que Europa no pude prescindir de una región referente de prósperidad, innovación, políglota y avanzada. No puede permitir que se junten con otros que le hagan sombra.

      De momento ya hay dirigentes de la Comunidad que dejan la puerta abierta a la continuidad de catalanes en la UE; y en caso de independizarse serán mayoría. La pela es la pela, también para la UE y la mayor parte de el resto de España es un buen lugar de sol y ocio, que no de negocio.

      • La primera frase que escribe usted (“Si ponemos el deseo o interés por delante del sentido común, la lógica y el razonamiento desinteresado podemos perfectamente encontrar los argumentos que justifiquen nuestros deseos.”) describe su comentario perfectamente.

        Para empezar, la UE ya se dispone a prescindir de una región “referente de prósperidad, innovación, políglota y avanzada”. Se llama Escocia, y se larga junto con el resto de Reino Unido, a pesar de haber rogado a la UE poder quedarse dentro. A lo cual se ha negado la UE en base al principio de legalidad de que Escocia solo está en la UE como parte del Reino Unido. Si se independiza, no puede estar en la UE porque, como nueva nación, saldría ipso facto y tendría que solicitar el reingreso. Y si no se independiza, dado que el Reino Unido se va, Escocia se va con él.

        Esa es la razón legal. La oficial. La extraoficial y auténtica es que los alemanes no se pueden permitir transmitir a los independentistas bávaros que una región que se independiza puede permanecer en la UE. Misma lógica con la Padania Italiana, País Vasco francés, Cataluña francesa, ect.

        Escocia no se puede quedar en la UE, ni como parte del Reino Unido, ni tampoco como país independiente. Por eso se va. No es que “tal vez” o “probablemente”. No es una especulación. Es un hecho. Escocia, tierra próspera, políglota y avanzada, que desea quedarse en la Unión Europea, se va fuera de la UE. A la puta calle. Como se iría una Cataluña independiente.

        Tampoco es tan grave; la UE, al fin y al cabo, es simplemente un coto cerrado para Alemania. Un territorio en el que los alemanes pueden usar como mercado cautivo para su potente industria, y en el cual han ido eliminando toda competencia. En España, por ejemplo, no es ningún secreto que la condición de entrada era que Felipe Gonzalez procediese a la destrucción de la industria española vía “reconversión”. Reconversión de país con industria a país que se dedica a comprar todo de Alemania, y que vive de poner cafés a esos mismos alemanes cuando vienen de vacaciones. Porque eso es lo que quieren los alemanes de la UE: zonas de sector primario (agrícula) o terciario (servicios) que sirvan de mercado cautivo a sus productos industriales. Y lo que no quieren los alemanes son zonas industriales que le hagan daño a su superlativa industria germana. Por eso España fue desindustrializada. Porque lo quieren los alemanes es que sea un lugar de ocio, pero no de negocio; del negocio ya se ocupan ellos.

        ¡Ah, pero hay dos regiones en España que se han empeñado en resistir! Esas dos patadas en los huevos a la industria alemana son País Vasco y Cataluña. Con el País Vasco poco puede hacerse, al menos por el momento, porque además tienen cupo y autonomía. Pero si Cataluña se independiza sería una excelente oportunidad para expulsar a una competidora que hace mucho daño. Ya sabe: la pela es la pela.

        Usted, además, dice que “De momento ya hay dirigentes de la Comunidad que dejan la puerta abierta a la continuidad de catalanes en la UE”. No es así, y de hecho ya han repetido doscientas mil veces que la Cataluña independiente se iría sí o sí a la calle, porque esa oportunidad de echarles no la iba a desperdiciar Alemania. De hecho, Junker ya lo ha dejado meridianamente claro en entrevistas recientes: si se celebrase un referedum pactado, y saliese la independencia, no piensan invadir Cataluña para obligarlos a quedarse en España; el resultado del referedum se respetaría, igual que se respetó lo de Escocia y el brexit, y con el mismo resultado: Escocia y Cataluña, a la puta calle. Porque el resultado se respeta: independencia y consiguiente expulsión de la UE.

        Una bonita exhibición para que los separatistas bávaros aprendan la lección: fuera de Alemania es fuera de la UE. Como Escocia. Como Cataluña.

  2. ¡El destino, a veces, tiene estas sorpresas que ponen de manifiesto que, una situación que ha llegado al máximo de podredumbre, solo se puede arreglar limpiando el absceso a fondo y desinfectando a lo bruto, el continente. El país está en mínimos de veracidad (aquí todo el mundo miente y especialmente los que deberían dar ejemplo) España ya no pertenece al pueblo español (la deuda lo hipoteca todo) ¿Y que decir de las libertades personales?: ¡por los suelos!. ¿Hablamos de latrocinio? (no tenemos suficiente espacio).Un gobierno despreciado por la mayoría y un parlamento que da risa (si no fuera por la tristeza que nos aporta con tantas leyes deshonestas y miserables. En fin, parece ser que hay que desintoxicar lo antes posible o acaban con todos!.

    • Absolutamente de acuerdo con su comentario, para mí el más lúcido hasta este punto donde estoy leyendo. Apunta ud. la deuda, ¿por qué nadie habla de la deuda?, la deuda nos hipoteca y también hipoteca a futuras generaciones.

  3. Entonces, vamos a ver si yo me aclaro: Mi gato, de nombre Schrödinger, no es de Schrödinger sino mío. ¿O es de Schrödinger? ¿O de los dos a la vez? ¿O no es de ninguno de los dos?
    La duda me viene de… cómo los gatos son tan amantes de la libertad y no obedecen a nadie, salvo sus propios deseos e instintos, dudo mucho que se le pueda señalar una trayectoria y pertenencia a nada ni a nadie. ¡¡Mira, tú!! Cómo a los catalanes, con la pretendida imposición de leyes –por parte del Gobierno central–, que serán legales, pero no legítimas. O así lo veo/entiendo yo.

  4. PD: Perdonen si no he sido demasiado claro en mi exposición de la idea, pero la culpa la tiene la falta de medicación de los últimos días y, lo más “trastornador”, 42 horas sin internet. Por tanto, las reclamaciones al maestro… Schrödinger. O a su gato. (¿O el gato es mío? ¿O de los dos a la vez? … … … )

    Salut i força al canut.

  5. Falta poco para saber, más o menos, lo que esconde la carpa de este circo. El poder lleva siglos sabiendo manejar las emociones humanas y, en momentos como este, es clamoroso. ¿Que sería de el si no fuese así? La independencia, bien entendida, empieza por la capacidad de utilizar el sentido común por parte de cada individuo. Por eso, como pregunta imprescindible ¿a quien beneficia todo está situacion? Dicho desde la equidistancia, equilibrio, centro de gravedad,,.. que requiere una situacion de conflicto. Una actitud que parece no interesar a la vista de los ataques que recibe. Pues, siete tazas. A ver que sería de la justicia si no hubiera algún juez equidistante. Que alguno ha de haber.

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