@RaulSolisEU | Paralelo36 | 03/10/2017

Cada vez que se produce un atentado terrorista del Estado Islámico, se les pide a los musulmanes que salgan a condenar los actos terroríficos. Condenando los atentados, los musulmanes lanzan un mensaje poderoso: “No en mi nombre. Somos musulmanes, no terroristas”. Este gesto impide la banalización del mal, sobre lo que escribió y teorizó Hannah Arendt, y arrincona a los violentos, los marginaliza y los expulsa de la religión islámica en nombre de la cual dicen matar y extender el odio.

Hay más colectivos que salen a condenar actos violentos desde dentro del colectivo para salvarlos de la inmundicia de los violentos. Curiosamente, nunca vemos a policías saliendo a condenar actos de violencia desmedida, llevada a cabo por agentes policiales. No hemos visto a ningún policía nacional salir a decir que las patadas en la boca a abuelas, y los empujones y palos en la cabeza a hombres y mujeres, los avergüenzan profundamente porque él es un policía decente que ejerce su trabajo respetando los derechos humanos.

No hemos visto a ningún policía nacional salir a decir que España no se defiende aplastando a catalanes, abriéndole la cabeza a mujeres y hombres indefensos y creando el caos con escenas más propias de la España de 1975 que de 2017. No tiene que ser fácil salir a defender la dignidad de un cuerpo policial que se dice democrático pero que con sus actos demuestra que tiene más de franquista que de demócrata. Lo reconozco, pero es lo menos que podemos esperar los españoles de bien de policías que realmente defiendan el honor de su profesión y los valores constitucionales que juraron tras aprobar las oposiciones y la bandera de España que llevan en sus uniformes.

Necesitamos policías decentes, demócratas, que desobedezcan las órdenes tiránicas y guerracivilistas de políticos de ultraderecha como el ministro Juan Ignacio Zoido, que una de sus acciones estrellas, durante el tiempo que fue alcalde de Sevilla, fue la eliminación de las fuentes de agua potable porque le molestaba que la personas sin hogar se acercaran a beber y lavar la ropa. Los domingos iba detrás un santo en procesión y los lunes arrancaba las fuentes para matar de sed a los más pobres entre los pobres. Así es el ADN demócrata de este ministro ultraderechista con verborrea de demócrata de cartón.

Los ciudadanos españoles necesitamos sentirnos protegidos y no amenazados por nuestra policía. Nos urge saber que en el interior del cuerpo no sólo anidan ultraderechistas de ideas totalitarias que ven como enemiga a la población que les paga sus salarios. Necesitamos saber que hay policías capaces de desobedecer órdenes injustas contra la población indefensa, que son demócratas, que sienten como dolor propio cuando alguno de sus compañeros aplasta con saña la cabeza de un compatriota que solamente llevaba una papeleta de voto como arma de destrucción masiva.

En Francia, el 55% de la policía, según encuestas publicadas durante el proceso electoral pasado, se mostraba dispuesta a votar al partido fascista de Marine Le Pen. Una realidad que abre las carnes sobre quiénes están entrando en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, sobre qué pruebas de acceso se están haciendo, qué se valora, qué ideas aprenden una vez que entran y si, como se ha denunciado en el país galo, muchos agentes policiales tienen sueños mojados con la simbología fascista.

Necesitamos a policías españoles valientes, héroes, que salgan a criticar que los comportamientos fascistas no los representan. España necesita policías que sepan decir alto y claro: “No en mi nombre. Somos policías, no fascistas”. Por la dignidad de la misma profesión y por honrar al país que os paga el sueldo. ¿Hay alguien ahí?

4 Comentarios

  1. No es realista pedir que salgan policías a condenar acciones policiales. No son una profesión cualquiera, ni son un conjunto de ciudadanos variopinto. Los pacíficos ciudadanos musulmanes puede salir – y salen- a condenar atentados yihadistas porque ellos NO son yihadistas. Pero los policías SÍ son policías.

    Es como el ejercito; los militares no suelen condenar los excesos, porque se ponen – están- en la piel del militar, y lo ven desde su punto de vista. “Oye, disparó porque no quería morir, y no sabía quienes eran los que se aproximaban corriendo hasta donde él estaba, allí, en medio de la guerra. No sabía que fuesen civiles”. Y bla bla bla.

    La policía es siempre el “músculo” del Estado. Es decir, son personas entrenadas para ejercer una violencia que se entiende necesaria para que impere “el orden” y “la ley” (con todas las comillas que se quieran poner). Están para eso. Literalmente, entrenados para ejercer la violencia. Tal cual. Si se ponen a condenar la violencia, el siguiente paso es colgar la porra, devolver la pistola, y presentar la dimisión. Porque saben que llegará el día en que serán ellos los que estén en frente de la multitud, y reciban la orden de disolverla. Es para lo que les entrenan.

    Una vez que aceptan vivir bajo esa premisa…

    “No hemos visto a ningún policía nacional salir a decir que España no se defiende aplastando a catalanes, abriéndole la cabeza a mujeres y hombres indefensos y creando el caos con escenas más propias de la España de 1975 que de 2017.”

    O de la Catalunya de 2012, cuando los mossos limpiaron con un salvajismo sanguinario la Plaza Catalunya por orden la Generalitat (algunas de las imágenes que se han publicado estos días son de 2012, no de 2017). O de Hamburgo 2017, con las marchas contra el G7 y sus respectivas cargas policiales. O de Francia 2016, cuando la mierda esa de la Eurocopa sirvió para ocultar las manifestaciones masivas de los franceses en defensa de sus derechos laborales, y la correspondiente y desmedida represión policial. Ect, etc, etc…

    Volvemos a lo mismo de siempre: queréis revestir estos acontecimientos como si fuesen algo extraordinario y super escepcional. Y NO ES VERDAD.

    Que no os distraigan con un falso debate nacionalista; el problema es el modelo económico. Es el capitalismo, que se está muriendo, y pretende morir matando.

  2. Los policias y militares se arriesgan a sufrir el regimen disciplinario por expresar sus ideas como miembros de las FFCCS. Por eso no se suelen dejar oir..
    No obstante y a pesar de que la ultraderecha es mayoritaria en los cuerpos policiales, aun quedamos muchos policias democratas que nos avergonzamos y no compartimos estos hechos.
    No en mi nombre.

    • Jose Antonio Sanchez y Q: llevais toda la razon del mundo y todo lo que decis es verdad y lo.comparto; y lo unico que se puede decir de los Mozos de Escuadra es que no son profesionales, asi que sobran, las fuerzas de seguridad deben ser apoliticas y cumplir su funcion, nosotros los ciudadanos lo hemos elegido asi, esto no es Colombia o Venezuela.

  3. El dìa que las policìas, guardia civil y policìa nacional sepan escribir, la piel de toro serà màs grande y saludable.

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