Podremos decir muchas cosas de alguna actuación particular, o de si son o no una solución a los muchos problemas que aquejan a este país y a esta sociedad, porque para gustos los colores. Pero a la gente de Podemos no se le puede negar el valor al abrir la caja de Pandora en más de un asunto peliagudo. Y este de la política como lucrativa ‘profesión’ y no como vocación es uno de ellos.

Lo que aquí expone Teresa es una de las muchas vergüenzas de la política española, pero no es de las menores. Y no por el monto económico, y no porque eso suponga un roto directo (sí colateral) en los presupuestos, sino por lo que significa que los que dicen dedicar su vida a servir a los demás (sin que nadie se lo haya pedido), partan por tener privilegios sobre sus propios representados. Y es que si bien lo piensas, es algo kafkiano.

Es muy de agradecer que alguien se preste a servir a la comunidad, y por eso mismo hay países en los que a los representantes públicos se les tiene tanto respeto y aprecio. Lo que no está nada bien ni es de agradecer, es que haya gentuza que se sirva de la política en lugar de dar servicio. Y que lo haga durante toda una vida laboral.

Para evitar estos abusos de casta, sería más que recomendable que nos planteáramos en serio, como recomienda Teresa, lo de limitar el número de legislaturas en el ejercicio de un cargo público electo, y la eliminación de cualquier tipo de privilegio.

3 Comentarios

  1. Lo que yo eliminaría (primero) son las pensiones y cantidades que cobran los políticos cuando ya NO están ocupando un cargo. Esos sueldos de por vida que les dan porque durante 8 años (o 4, o 2) estuvieron sentados en un parlamento o diputación apretando el botón que les indicaban desde la dirección de partido.

    En el momento en que abandonan el cargo o el escaño o lo que sea, ni un duro. Aunque haya sido presidente del gobierno.

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