| La Marea | 04 octubre 2017

Se nos informa de que Mariano Rajoy se ha reunido, a las puertas de la batalla, con el cardenal de Barcelona, Juan José Omella, y el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. No se sabe si antes o después, Oriol Junqueras se ha reunido también con Omella, y ha sustituido al madrileño por el Abad de Montserrat, Josep Maria Soler, més de casa i Morena de la Serra.

Mariano Rajoy es un hombre que va a misa.

Oriol Junqueras es un hombre que va a misa.

Ambos tienen –además de la cruz, el cuerpo y la sangre del crucificado, la idea de una Eva bien puta y una paloma para una virgen– un mundo mental construido en monedas, himno y banderitas. Ambos se sienten guerreros y, como tales, se encomiendan a un dios y un trapo. Líbreme dios de restar importancia a los símbolos patrios, de cualquier patria. Suelen ondear a la cabeza de todo dolor común.
A lo que iba. Que son dos hombres que van a misa. O sea, amigos de rituales. Dos hombres que, en cuanto se han visto a las puertas de “la batalla” –en esta ocasión llamada Declaración unilateral de independencia, pero podría llamarse Manolo–, han acudido al calor de la sotana. Eso, se pongan como se pongan, retrata su altura política, y miren si es corta que cabe bajo una casulla. Eso sí, bordadita en oro fino.

Ambos, Rajoy y Junqueras, conocen bien la Iglesia católica, no en vano se arrodillan en su suelo. Ambos saben, pues, de sobras que si de algo no se puede calificar a la Iglesia es de dialogante.

Si hay algo no dialogante es la Iglesia católica.

Si hay algo intransigente es la Iglesia católica.

Si hay algo fetichista y supersticioso es la Iglesia católica.

La Iglesia católica es una construcción económica macho con una jerarquía macho cuyo mayor esfuerzo macho ha consistido en acumular dinero y propiedades, y para ello acumular poder propio e ignorancias ajenas. Todo ello sin pensar jamás en los derechos etcétera. Sé de qué hablo, soy mujer.

Así que las cosas están como sigue: los jefes de ambas tribus, a las puertas de gran batalla, se han reunido con sus respectivos chamanes. O sea, hombres, guerras, rituales, himnos, banderas, batallas, iglesias, cruces y monedas.

O sea, nada nuevo.

8 Comentarios

  1. O sea, que aquí la que manda es la puta iglesia ¿Es eso?
    Ya lo sabíamos, querida, ya lo sabíamos.
    Igualmente sabemos, que la GC, la Policía, el Ejercito y… … … son muy “católicos” y muy de misa y cabronadas similares, como los ministros del interior, condecorando a vírgenes, a putas y a todo lo que les echen).
    Pero después, no les importan apalear a viejos, jóvenes, mujeres, impedidos, y todo lo que se les ponga por delante.

  2. Igual con los ejércitos: Entre batalla y batalla, misas de campaña. Todo ello muy cristiano, católico y la muy puta madre que los parió todo.
    Estoy de HIPCOCRITAS E HIPOCRESÍA hasta la mismísima polla.
    Iros/idos todos a TOMAR POR EL PUTO CULO, CABRONES DE MIERDA.
    Pura mierda me parecéis todos.

  3. Me parece uno de los artículos más lamentables de ‘La Fallarás’. Una respuesta tangencial e infantil ante algo que su cuerpo no asimila bien.

    Pues claro que ambos se han reunido con la Iglesia, ¿o es que alguien puede creer que la Iglesia no tiene ascendente en cualquier conflicto?

    Rajoy se habrá reunido con ellos para que no interfieran, y poder soltar así toda su mierda, y Junqueras para todo lo contrario. Es así de simple.

    Y luego lo de las pajas mentales de cada uno, ya come aparte. Porque ni Rajoy ni Junqueras, como personas más o menos inteligentes que son, creen en Papá Noel ni en los Reyes Magos. Pero sí son conscientes del poder de los príncipes terrenales, y procuran cultivar la cercanía.

    Hay que joderse con ciertas cosas, viniendo de personas cultas…

  4. Totalmente de acuerdo. Parecen líderes tribales. Que es lo que son, pues el nacionalismo no es otra cosa que un sentimiento tribal.

    Mención a parte merece los dos comentarios anteriores, ambos muy críticos con la autora – lo cual está bien; cada uno tiene su opinión, y nadie hay más critico que yo-, y a los que ha molestado profundamente que la autora los critique. Sí SOLO hubiese hecho la crítica respecto de Mariano Rajoy, le habrían aplaudido. Pero como ha puesto a la misma altura a ambos líderes tribales, no lo han asimilado.

    Vaticino que no serán los últimos que critiquen el que la Sra. Cristina Fallaras no haya establecido un doble rasero para Nuestra Tribu (los buenos buenísimos) y los Enemigos de la Tribu (los malos malísimos).

    Lo cierto y verdad es que podrías intercambiar a Rajoy y Junqueras, y nadie notaría la diferencia.

    • Claro que sí, machote. Es lo mismo el que quiere dialogar (incansablemente desde hace cinco años) que el que no acepta el diálogo si de lo que se trata es de romper la sagrada y muy monárquica (y también franquista) unidad de la patria. Es lo mismo el que pone urnas que el que las quiere eliminar a base de hostias. Y conste que a mí ERC no me representaría si fuera catalán, y mucho menos el PDeCAT, pero los hechos son los que son.

      Claro que hay tribus, la de los totalitarios y la de los demócratas, nos gusten o no sus querencias. Bueno, y la de los equidistantes como tú, esos que se parecen tanto a los de ‘ni de derechas ni de izquierdas’, que ya sabes lo que suelen ser.

  5. ¿No es marcadamente sesgada tu visión de la Igelsia católica? En ella ¿solo hay lo que tú describes o denuncias? Para después lanzar diatribas que inducen más a protegerse que a dialogar, que es lo que desearías… Pero “así no”… En este momento todos somos necesarios (aunque unos más que otros); porque dialogando, y admitiéndonos (o pudiéndonos soportar) es como iremos construyendo la nación o la sociedad que querríamos… y no insultándonos o rechazándonos.
    Y a ti, Paco, que te seguía con simpatía, me dejas “tocado”. Te creía como más sensato. Pero tendré que plegar y buscarme otra luz: ésta electrocuta. ¡Una pena!

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