No es la exposición más amable que se ha escuchado en un Pleno, eso puede ser verdad. Y ni falta que hace que lo sea. La verdad no ofende, aunque sí suele doler, pero siempre a condición de que el objetivo de esas verdades conserve un mínimo de decencia o de vergüenza. Y no, no ha lugar.

Bien, Alberto Cubero, bien. Este es el estilo y el tono directo que se empieza a echar en falta por parte de los cargos electos de la política española no afecta al régimen, y sin necesidad de mentir como ellos hacen. Porque el ‘lunnismo’ naif del que se está haciendo uso y abuso por parte de demasiados actores de la oposición estaría bien si viviéramos en un país medio normal y nos enfrentásemos a personas sensatas y dignas. O como mínimo receptivas y con solución. Y no es el caso.

Tal cual.

3 Comentarios

  1. Verdades que no tienen eco.
    La gente no escucha.
    Y como dice Artal: No se ama a España robado dinero público ni votando a los corruptos (+/-).
    ¡Mierda de país!

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