Son estos últimos que estamos viviendo unos días tristes, verdaderamente tristes. Y lo son más allá de cualquier pulsión o consideración política, de filias y fobias, de opiniones  de intelectuales y de cálculos electorales. Y lo son fundamentalmente porque en este país y por pura intransigencia se han vuelto a llenar las plazas de nostálgicos y banderas, y eso después de haber asistido a una demostración de brutalidad y violencia gratuita e indiscriminada contra personas pacíficas por parte del brazo ejecutor del Estado como no habíamos visto nunca la mayoría de nosotros/as.

No creo, sinceramente, que despertar demonios sirva de algo, pero si acaso lo ha hecho, si ha servido, habrá sido para que sepamos que sigue habiendo un enorme trabajo por delante para librarnos de rémoras que siguen enganchadas a nuestra historia como sociedad.

Quizá la mejor forma de empezar a soltarlas sea la sátira, el humor ácido, el reírnos con o sin ganas de todo aquello que avergüenza (que nos avergüenza) a una buena parte de la sociedad. A la que aspira a otra realidad un poco menos perturbadora.

Porque la sátira puede ser humor, pero no ficción. No estaba muerto, no. Y ya es hora de que este malnacido se muera de una bendita vez.

2 Comentarios

  1. ¡Los que tenemos una cierta edad, vivimos la dictadura en su totalidad y sabemos a que te refieres. Aprendimos a leer entre líneas y hablar con metáforas (por si alguien nos oía). Un pueblo sin ilusiones, tristes, sin futuro. Esperando que muriese el dictador y todo cambiase. Igual que ahora esperando que algo o alguien saque del gobierno a estos miserables, corruptos y ladrones y podamos vivir la alegría de un futuro (quizás) mas alegre y libre de rémoras dictatoriales que entorpecen nuestra felicidad!.

  2. ¿Y quienes han sido los que han despertado los demonios? Potencia un nacionalismo y generarás uno o varios. Hay 75 regiones esperando que le den piedra libre en Europa. El nacionalismo que iba significar la ruina del R78, se va a convertir en la salvación del PP. Bravo por los campeones de las tácticas que se olvidan de la estrategia.

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