GRA212 BARCELONA, 8/10/2017.- El premio Nobel Mario Vargas Llosa (i) interviene al final de la manifestación convocada por Societat Civil Catalana hoy en Barcelona en defensa de la unidad de España bajo el lema "¡Basta! Recuperemos la sensatez" acompañado del socialista Josep Borell (2d) y el presidente de SCC Mariano Gomá (d), en la que se han participado miles de personas. EFE/Quique García

@RaulSolisEUParalelo36 | 15/10/2017

Son finos, elegantes, gente de éxito, han publicado infinidad de novelas, obras de teatro, películas y sido invitados a cientos de actos con alfombra roja. Son asiduos a las galas más rimbombantes de panorama cultural, social y económico. Militaron en la izquierda al principio de la Transición, celebraron años más tarde las victorias de Felipe González, se hicieron embajadores de la modernidad española en el mundo y dicen que corrieron delante de los grises aunque los que se batieron el cobre por la democracia dicen no haberlos visto nunca.

Con los años, se han ido cabreando con el mundo al que hablaban porque no les hacía ni puñetero caso. Algunos se hicieron correligionarios del UPyD de Rosa Díez porque les ponía el papel de Isabel La Católica que representaba la vasca más española que ha parido madre en tierras cántabras. No vieron venir el 15M y, cuando ya no les quedó más remedio que ver la ola, lo que hicieron fue criticarlo en sus artículos semanales o en sus entrevistas estelares. No criticaron el 15M con la vehemencia de la derecha, sino con el paternalismo de quienes, desde su atalaya, pensaron que tanta chavalería estaba equivocada y que ser de izquierdas se curaría con la juventud. Ellos se curaron.

No se les conoce la firma de un solo manifiesto contra los desahucios, ni a favor de una ley que pare las ejecuciones hipotecarias, ni contra las reformas laborales que tienen a un 47% de españoles ganando menos de 1.000 euros, ni contra la violencia machista que mata cada año alrededor de 60 mujeres, ni contra los recortes en Sanidad, Educación, ni contra la subida al 21% de IVA que está matando a los creadores que no juegan en la Champion cultural o contra las puertas giratorias en las que algunos han dado más de una vuelta.

Nada dijeron cuando el Tribunal Constitucional impugnó el Estatuto de Autononomía de Cataluña que había sido votado en una consulta legal, pactada, con garantías y vinculante. Tampoco nunca salieron a manifestarse sobre las bravuconadas del PP contra Cataluña que ha conseguido la gesta de, en sólo seis años, pasar del 12% de independentistas al casi el 50%.

No dijeron ni pío de la Ley Mordaza que ha multado a casi 40.000 ciudadanos por atreverse a protestar, entre ellos a periodistas por realizar su trabajo, ni de las brutales palizas que la Policía y la Guardia Civil propinaron en Cataluña a los ciudadanos que querían votar en un referéndum sin vinculación jurídica, ni de los despidos en los medios de comunicación en los que escriben contra un país que no entienden, que no quieren entender y que desprecian desde su comodidad de ciudadanos de identidad cosmopolita.

No dicen nada de la precariedad en la que están los jóvenes creadores que intentan vivir de lo que ellos viven, no dicen nada del paro juvenil que afecta al 50% de los jóvenes españoles, ni de la insoportable desigualdad que tiene a 14 millones de españoles durmiendo en el umbral de la exclusión social sin nadie que salga a rescatarlos o firme un manifiesto por una renta social básica para que, en la cuarta economía de la Eurozona, no haya nadie sin nada.

Muchos de ellos no viven ni en España, pero saben más que nadie del conflicto con Cataluña. Son los abuelos cebolletas de la Transición, encantados de haberse conocido y con una ira inexplicable por las nuevas generaciones de españoles que dicen querer votar una Constitución que sólo han ratificado el 20% de los españoles vivos.

De tanto acudir a ágapes del Instituto Cervantes y otras entidades públicas y privadas de la élite intelectual, han olvidado que la cultura es un artefacto contra la injusticia para promover los cambios y no un instrumento de los poderosos para frenar las ansias de cambio de la ciudadanía. Dicen que son ciudadanos del mundo, aunque no se les conoce declaración en la que aboguen por la unificación del mundo en un ente político unitario. Son los Clinton de provincias, los que eran progres cuando era muy fácil ser progre con tres proclamas a favor del matrimonio LGTB o por la paridad en los consejos de administración del IBEX-35.

Son nacionalistas españoles y no lo saben,  cosmopaletos en acción, que escriben sus columnas en habitaciones de Manhattan o entre vuelo y vuelo internacional, desprecian los cambios y están enfadados con una generación que ya no los considera referencia intelectual. No han tenido empacho en manifestarse al lado de la extrema derecha para perpetuar el régimen del 78 que heredamos de las imposiciones franquistas con el que a ellos les ha ido tan bien. No han firmado un sólo manifiesto para rescatar a las clases populares de la inmundicia en la que vive un 30% de la población española, pero no les ha temblado el pulso para salir a salvarle la vida a la vieja España que se lía a palos contra la España que quiere pasar página definitivamente de las bases franquistas sobre las que se levantó el actual sistema político, que ha sido portada en el mundo entero por estar más cerca de Turquía que de Portugal.

9 Comentarios

  1. Hombre,de todo esto que el señor articulista (¡¡) denuncia,la verdad es que poco he oído yo quejarse al Sr. Mas,Puigdemont y no digamos al Sr- Pujol, y menos al Sr.Pep Guardiola,ni tampoco he visto como abanderados de estas reivindicaciones y expolios a ninguno de los señores de la CUP y no me suena el Sr. Oriol Junqueras;solo vi a la alcaldesa de Barcelona y muchos de los suyos,entre otros;quizá sea que a mi,desde Asturias,me queda un poco lejos tanto ruido y no tenemos muy claro el intríngulis independentista apoyado en el mantra de ¡España nos roba! cuando en mi ya dilatada vida si que he visto por aquí cómo los mejores activos que había por esta tierra se iban ¡oh,milagro!¿sabeis,queridos niños,para dónde?Si señor :para Cataluña y Euskadi:la Banca,parte de la siderurgía……hasta los xatinos salían a manadas desde el mercado de Pola de Siero a los cebaderos de Gerona.¡En fin,que la burguesía catalana reparta suerte,que será la mía!(Digo yo)

  2. Tenemos “cosmopaletos”, y también “podemitas siderales”, y por eso disfrutamos mucho con tanta diversidad y entretenimiento. Estos últimos en cambio, tienen la “verdad y la razón” de su parte, y por eso se les ha montado un chirinquito en el parlamento para que graznen a placer. Ahora por fin, podrán poner las ideas que quieran sobre la mesa, a debate, son “nuestra vanguardia”, pero eso sí, siempre que permanezcan en una minoría oportuna, una avanzadilla conveniente para todos, pero que nunca alcance el poder, para que no puedan comprometer los infinitos logros conseguidos por los que ahora se tilda de cosmopaletos, mucho antes de que los siderales hicieran su aparición (y de que comenzaran a vivir de las rentas del 15M que ahora ya está mitificado), grandes logros políticos, sociales, económicos, que no mencionan en este escrito despechado y un tanto celoso. Los siderales sueñan también con el éxito, y con instaurar un ¿nuevo régimen?, nuestro querido Iglesia ya se ve investido, incluso de presidente de república, ¡bueno! una mini república bananera, lo que quiera que quede sin independizarse de España (palabra tabú podemita), después de que todos nos “autodeterminemos”).
    Nota: que nunca se identifique el 15M con ellos en exclusividad, que no lo capitalicen, no sea que les pase como a los cosmopaletos que critican, que dicen haber corrido delante de los grises. Pocos podemitas siderales se apuntaron al carro del 15M, desde un principio, que no nos cuenten milongas, ni levanten de la nada una historia mítico-legendaria (mitopoiesis), una posverdad fabricada, como las que los indepes catalanistas les cuentan a sus cachorros en las escuelas.

  3. Los estudiantes castellanohablantes doblan la tasa de fracaso laboral que sus homólogos catalanohablantes. La burguesía catalana y su correlato político (y compris los cupaires ,claro, basta ver su mediana de ingresos) son literalmente 40 familias ;lo que se decía de Dubín a compienzos del sXX pero en una región mucho más rica hasta hace nada. La baja movilidad social es alarmante, aquí van unos datos:

    http://nadaesgratis.es/admin/de-los-apellidos-catalanes

    Esto pone de relieve que hay un conflicto de clase cristalino. Que parte de la izquierda posmo asuma el relato de la burguesía no es nada nuevo, el más menesteroso de los muñidores del núcleo Podemita madrileño es Don Pablo Iglesias, con unos ingresos por unidad familiar que se desvían bastante de la media española. No me voy a los Maestre, Bustinduy o Espinar porque no quiero hacer daño. Que tipos como Kiko Amat, al que siempre leo con provecho y que me ha descubierto un montón de grupos (la recopilación de artículos de Blackie Books es fetén), de la dizque izquierda dura no indi, promuevan iniciativas como esta es sencillamente vomitivo:

    https://mitjanslliures.cat/

    Los medios públicos en nuestro país dejan mucho que desear pero hay algo que separa a Tv3 y satélites del resto: sus comités de empresa no son muertos vivientes. Icluso en una tele como la gallega, con bastantes menos fondos que la catalana pero bastante más aseada ( es lo que tiene la falta de medios, huelga decirlo, y eso que ha estado gobernada casi siempre por el PP; me valdría Canal Sur para los del otro lado), el comité de empresa saca periódicos informes nada halagadores. Els mitjans públics cataláns son más fuertes, más interesantes ( el programa de Emili Manzano era el único de libros potable de todo el país), más tendenciosos y más cobardes. Más que la Uno del último González y el último Aznar, sí.

    Perdón por la chapa pero a ver si dejamos los juegos florales y nos centramos en las condiciones de trabajo del currito de la SEAT.

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