Ojalá fuera una cuestión de catastrofismo gratuito. Por desgracia se trata de una realidad cada día más oscura. El mundo vuelve a repetir los errores del pasado. O mejor dicho, ‘el mismo error’ del pasado, porque el origen de todos los problemas siempre es el mismo: se llama clasismo. Se llama codicia. Se llama egoísmo. El error también se repite: se llama conformismo, inacción, impotencia. Se llama miedo.

No es la historia la que se repite, ni siquiera como farsa. La historia es un continuo antropológico; una crónica del resultado de nuestros invariables defectos, vicios y virtudes a lo largo del tiempo. Los que nos repetimos somos nosotros. Los que se repiten, con distintos nombres y aptitudes son los Maquiavelo, los Carlos V o Robespierre, los Henry Ford, los Adolf Hitler o los Felipe González. Lo que se repite es el dominio absolutista, feudal, burgués, teocrático, burocrático, partitocrático o castrense. El dominio de unos pocos sobre unos muchos. Lo que se repite es la servidumbre, el seguidismo, el fanatismo y la estupidez. Lo que cambia poco, a veces hacia adelante y a veces hacia atrás, es la humanidad. Pero quizá algún día podamos salir de ese bucle, y qué mejor momento que este, que es el que nos ha tocado vivir.

Porque en este momento, como en todas las crisis civilizatorias, y en lo que es un proceso de incierto transcurso pero siempre con desenlace destructivo, por desgracia el problema no se reduce a un nivel local, sino que va adquiriendo progresivamente un alcance global, aunque con una coordinación asimétrica por la lógica del guión. Y llevado a unos niveles que para bien o para mal también resultan únicos (insisto: no es la historia lo que se repite).

Capitalismo y democracia

En este nuevo mundo del ‘libre mercado’ resulta paradójico que el concepto de moda no sea el de competencia sino el de concentración. Banca, industria, sanidad, alimentación, medios de comunicación, servicios… toda la economía en cada vez menos manos. Como siempre, pero distinto.

En este nuevo paradigma de las grandilocuentes neodemocracias se elimina la soberanía económica nacional y se acaba con la separación de poderes, porque también en este aspecto el concepto dominante es la ‘concentración’: ejecutivo, legislativo y judicial en una sola mano. Como siempre, pero con luces de colores.

Siendo así, y por poner un ejemplo, una vicepresidenta de un gobierno local, pongamos el de España, puede condicionar desde un mismo despacho lo que va a decidir un juez de instancias superiores sobre cualquier asunto (y que la decisión ya se comente en los corrillos días antes), o lo que va a decir la prensa (y que tengan preparada la noticia de antemano o que utilicen a actores para generar opinión) y cómo va a responder la oposición (esa misma oposición que días antes quería reprobar a esa misma vicepresidenta plenipotenciaria pero que por sorpresa se arrepiente). Por cierto, más allá del ejemplo, todo lo que va entre paréntesis en este párrafo ha ocurrido y está contrastado.

Está ocurriendo. Y se está extendiendo. Y con ello vuelven las banderas, vuelven los chivos expiatorios y vuelve la xenofobia. Y no, no es una cuestión de ideología, aunque en estas circunstancias siempre brille la derecha: es una cuestión de antropología. Pero esta vez puede ser diferente si los que tenemos que mojarnos nos mojamos a tiempo, y no cuando mojarse te cuesta ya la vida y no solo la libertad.

¿Lo haremos?

Digresiones

Ya que últimamente no suelo escribir me voy a permitir un excursus sobre algunas consideraciones muy malintencionadas que he encontrado en algún medio al respecto de la cuestión del voto, las leyes y las democracias.

Es cierto que el hecho de poder votar no convierte a un régimen en una democracia, como igualmente es cierto que no existe una sola democracia sin voto. Obviamente la democracia es bastante más que eso y no se debe circunscribir al sufragio en exclusiva, porque para empezar, sin la soberanía del pueblo es papel mojado.

Es cierto que las leyes dan cuerpo a las democracias, como también es cierto que por sí mismas las leyes no significan nada y también dan cuerpo a las dictaduras, como por ejemplo esa Ley de Principios del Movimiento Nacional o Ley de Principios Fundamentales del Movimiento que juró frente a un truculento dictador el padre del actual jefe del Estado por herencia dinástica. O como esa otra ley sobre sedición que se acaba de aplicar por parte de una jueza del TOP (ahora conocido como AN) y que pertenece al Código Penal franquista.

Y dicho esto, y por no extenderme, lo que sí nos dice lo que nunca será una democracia es quién tiene y quién no tiene derecho a convocar una elección y sobre qué asuntos. Si solo puede convocar a votación un dictador o una cámara de representantes, estamos frente a un sistema que pudiendo ser cualquier otra cosa, no es democrático. Si el pueblo solo puede convocar respecto a un espectro limitado de cuestiones, estamos frente a un sistema que no es democrático. Si la ciudadanía no puede promover o derogar leyes, no hablamos de una democracia. Si la sociedad no cuenta con mecanismos de remoción de cargos públicos, no es una democracia.

¿Lo que no es una democracia es una dictadura? No necesariamente. Pero una partitocracia no es una democracia, es otra cosa.

7 Comentarios

  1. Solo una pregunta. Me parece bien mejorar, pero es la democracia la panacea. No es temerario preguntar a un pueblo desinformado y engañado? La democracia debe existir cuando el pueblo está libre de odio, mentiras y demagogias, sino, no se puede volver en nuestra contra?. No lo digo yo, lo avisaba Rousseau, en su capítulo 3 del contrato social que se titulaba, “Cuando la voluntad general está errada”. Por tanto creo que a dia de hoy con personas llenas de rabia, injundia, miedos, mentiras, odios, ignorancia sea preciso que la partitocracia se ha encargado de alimentar se pueda preguntar libremente en un referendum y esperar que la respuesta sea justa y verdadera. ¿Como lo hacemos?

  2. En línea con el buenísimo artículo, en mi opinión, añado: Y cuando los medios de comunicación renuncian al derecho de informar verazmente y sin censura sobre determinados temas para acatar el dictado de la información manipulada en función de los intereses partidistas de sus empresas pagadoras, tampoco es democracia. Y la Historia se repite porque el Sistema del 78 es continuidad del franquismo en cuanto a sus políticas y dirigentes, PP-PSOE-CIUDADANOS. Bueno, pasada la pantomima de hace días con la rojigualda y el cántico de la españolidad, rayando la ridiculez, es evidente que queremos a España, lo que no queremos es la Constitución que conforma el Estado español. Pero voy a otro tema, aunque a colación de la no separación de poderes que sufre el Sistema.

    Pero vamos a ver, ¿no hubo manera de que la juez que instruyó el caso de los conocidos popularmente como “Jordis”, lo analizase imparcialmente, antes de proceder a su encarcelamiento? Es evidente que no.
    La magistrada debió tener en cuenta que “los Jordi” no obstruyeron el trabajo de las fuerzas policiales, como delito para su encarcelación, ya que su seña de identidad, para los que les conocen, siempre ha sido sugerir a sus convocados “serenidad, sin tomarse la Justicia por su mano”, lo que no es dogma de fe, en mi opinión, para que algunos convocados cabreados (y con razón, ante el improcedente despliegue policial del pasado día 1) lo acataran.
    (Continúa en 2)…

  3. …2)

    No se sorprenda, pues, la citada magistrada si se atribuye, como se viene haciendo, su errónea decisión a intereses políticos y no conforme a Derecho, incidiendo, una vez más, en la opinión generalizada de que la Justicia está politizada. Y yo, que acato las decisiones judiciales, en este caso -debidamente informada- como en tantos otros, no la comparto por el motivo expuesto.

    Por ello, ya está tardando la magistrada en poner en libertad a “los Jordi”, cuyo encarcelamiento ¡NUNCA! debió producirse. ¿Desde cuándo defender la verdad es sinónimo de independentismo? Aunque, independentistas es lo que está generando la panda de incompetentes y tarugos que tenemos en este Sistema. Lo afirmo, pese a saber que España será una República, lo que no impide que las decisiones descabelladas que en el día a día adoptan, me cabreen, al igual que a millones de ciudadanos.

    • Querido Jero, gracias a ti por estar siempre ahí. Pero ese abrazo aún nos lo debemos, y habrá que saldar esa deuda más pronto que tarde.

  4. Todas las disquisiciones sobre esta España pivotean sobre el concepto de legalidad y democracia, y se supone que es la Constitución la que suele marcar la “legalidad” de los actos políticos, y también suele ser el recurso al que Rajoy acude cuando es requerido sobre sus desmanes. Pero debemos preguntarnos ¿Es acaso democrática la constitución española? ¿Acaso fue escrita sobre los varemos de imparcialidad, pluralidad, flexibilidad participativa etc. que son requeridos para la elaboración de una constitución democrática? ¿Es acaso democrático que el poder franquista, lo que quedaba de él a la muerte Franco, nombrase a dedo a los siete ponentes, de su afinidad política claro, para que escribiesen la Constitución? Mi respuesta a este tema en el enlace incluido.
    https://beniezuma.blogspot.com.br/2017/09/el-fraude-de-la-constitucion-espanola.html

  5. Eso es lo q hace falta, un proceso constituyente y que se mojen tb los sindicatos xq a los famosos que se les llenaba la bocaza diciendo que eran de izquierdas como Cristina Almeida son mas falsos que un euro de chocolate y han salido en la tele diciendo que están muy contentos con este régimen. Son más de derechas q el palo de una bandera.

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