Nos encontramos en un momento de redefinición del esquema territorial español por las tiranteces entre el Gobierno Español y el Govern de la Generalitat. Por la brecha abierta por el independentismo catalán, que vuelve a llamar la atención al conjunto del Estado sobre, no ya la cuestión catalana en sí o su independencia, sino la situación identitaria del Estado. El famoso Estado Plurinacional, o el famoso País de Países.

Es en esta tesitura en la que vuelven a reivindicarse las ya consagradas Nacionalidades Históricas, cuya nomenclatura se basa, fundamentalmente, en la existencia de Estatutos de Autonomía en esos territorios durante la II República. Nos tenemos que preguntar, por tanto, los asturianos y asturianas, si otra vez nos va a pillar el tiempo.

Como decía, las nacionalidades históricas, -Asturies es tratada en su Estatutu d’Autonomía como Comunidad Histórica-, fueron aquellas que durante la II República consiguieron aprobar un Estatuto propio (Catalunya en 1932, y Euskadi y Galicia en 1936). Aunque habría que recordar que Andalucía o Comunitat Valenciana, Aragón, Illes Balears y Canarias, están reconocidas como Nacionalidades Históricas tras sus reformas estatutarias sin haber gozado de Estatuto de Autonomía durante la II República.

En los mismos años republicanos, en Asturies, aparecerá el “Manifiestu Rexonalista” donde se pondrá atención a los procesos autonomistas similares de “Cataluña, Vasconia y Galicia” para que “Asturias no se quedara rezagada en estos momentos históricos”. En la misma línea y en 1932 el catedrático Sabino Álvarez-Gendín publica las bases del Estatuto que los federalistas asturianos ya aseguraban tener desarrollado; quizás aludiendo también al texto que redactara en 1883 el Partido Republicano Federal con título “Estado Asturiano”.

En este sentido, Ramón Argüelles en 1934, en De la Autonomía, escribirá un texto sobre Regionalismo Económico Asturiano, con una apreciación extrapolable en cierto modo a nuestros días: “Situados ante cuestión tan vieja en España, como consecuencia del problema catalán, no es difícil encontrar el modelo de Estatuto que, previas las correcciones precisas, podría adoptarse para nuestra autonomía administrativa y quizás ninguno tan a la medida como el redactado el año 1919 por la -Comisión Extra-parlamentaria-, en el que se formula una descentralización amplia que colma, sin duda, las pretensiones regionalistas de Asturias”. Ciertamente, el proceso de constitución del Estatutu Asturianu se verá frenado por el alzamiento golpista de Francisco Franco, provocando en extensión la pérdida de reconocimiento que vascos, catalanes y gallegos poseen desde la instauración del Régimen del 78.

Otra de las características que se presentan como parte de este reconocimiento nacional, es el de que las instituciones propias sean anteriores al Ordenamiento Jurídico Español actual. En ese caso, la Xunta Xeneral, órgano de representación del pueblo asturiano, es heredera de la Xunta Xeneral existente de manera ininterrumpida desde el siglo XV (aunque se reuniría en diferentes ocasiones desde 1115), como intermediaria entre Asturies y la Corona; que vio su institución acabada con el reinado de Fernando VII… Otro Borbón, hay que decirlo, incómodo con las representaciones políticas en general y territoriales en particular. Esta Xunta Xeneral, se declarará soberana (Xunta Suprema) en 1808 declarándole la guerra a Napoléon, enviando embajadores a Gran Bretaña y dotándose de una administración completa con departamentos de Estado, Hacienda, Guerra, Justicia, entre otros. Precisamente, la bandera asturiana que hoy conocemos parece remontarse a estos acontecimientos tras un informe de Jovellanos.

Hay que reconocer aquí el carácter asturianista y federal de personajes como el ya mencionado Jovellanos, Campomanes o Flórez-Estrada, que entendían Asturies como País (al igual que los paisanos y paisanes que llaman Carru’l País, Sidra’l País, Maíz del País, Baille’l País… a sus elementos característicos). De la misma manera que hay que reconocerles el apoyo, amor y difusión de su lengua, el asturiano.

Por poner un par de ejemplos que asombrarán quizás a aquellos que desconocen la historia de Asturies y su literatura: La hermana de Jovellanos, Josefa de Jovellanos (L’Argandona), fue escritora en lengua asturiana. Podemos considerarla nuestra Rosalía de Castro, aunque a su muerte todavía faltarían 30 años para que naciera la gallega. Así como nuestra Academia de la Llingua Asturiana (sin dotación presupuestaria en el Congreso de los Diputados, a diferencia de la RAE, la RAG, la Euskaltzaindia, el IEC o la AVL), fue un proyecto que Jovellanos comenzó en el siglo XVIII.

La inclinación, por tanto, soberana, aunque no independentista, asturiana se ha visto a lo largo de los siglos… Siglos que muchos y muchas mencionan para sus respectivos territorios buscando de esa forma un sustento histórico que devenga en identidad.

Ciertamente, Asturies es bien conocida por haber sido muy reticente a las invasiones, combatiendo a romanos, visigodos o al Califato Omeya, manteniendo su sujeción política; y al mismo tiempo recibiendo población migrante sin complejos o problemas.

La defensa de su autonomía y de su forma-de-vida ha sido característica, tanto posteriormente en la Edad Media constituyéndose en Reino de Asturias; como en las revueltas, aunque un tanto oportunistas de Rodrigo Álvarez en el siglo XIV, que darán origen al título Príncipe de Asturias por Juan I de Castilla como elemento apaciguador; como la declaración de soberanía de 1808; o los posicionamientos antes mencionados durante los procesos de descentralización; la proclamación brevísima de la República Socialista de Obreros y Campesinos de Asturias en 1934; la constitución del Consejo Soberano de Asturias y León en 1937; su cariz contestatario reflejado especialmente en su reto al Franquismo con la Huelga del Silencio (La Güelgona) en 1962; o su proceso de autonomía en 1979.

Y en ese mismo espacio de tiempo durante el desarrollo de la redacción estatutaria de 1979-1981, según Pedro Silva (primer presidente de Asturies) y Xuan Xosé Sánchez Vicente, personas que coparticiparon en la defensa del Estatutu, las altas esferas políticas españolas dieron un ultimátum de 24 horas para la retirada del término llingua asturiana que refería a nuestra lengua propia. Este aspecto todavía hoy lo tenemos que aguantar esperando incansables la oficialidad de nuestra lengua; sufriendo discriminación, menosprecio y un cosmopaletismo insufrible como el que el PP asturiano viene reproduciendo con sus denuncias constantes contra políticas de normalización y uso del asturianu.

Es por ello que el problema territorial, de soberanías compartidas y reconocimiento, sigue siendo un problema en el Estado Español, pero no un problema limitado a Galicia, Euskadi y/o Catalunya.

1 Comentario

  1. Breve y esclarecedora pincelada de mi paisano Pablo M.Tesla sobre los derechos de mi tierra si a nacionalidades “históricas” apuntamos,siempre con el ojo puesto a ventajas institucionales,económicas y fiscales a que apuntan tales “nacionalidades”;Asturias pagó muy caro el haberse puesto a la cabeza (y quedar sola,a continuación,tras el bluff de Cataluña) en la Revolución Obrera del 34,seguida con mucha atención por la clase obrera europea;en Asturias se desarrolló durante 15 días la que puede ser la batalla más importante de la Guerra Civil,la batalla del Mazuco (en las alturas de Llanes),silenciada por la historiografía sobre la época,donde el Consejo de Asturias y León,socialistas,comunistas y anarquistas unidos en un auténtico Frente Popular,plantaron cara a los 50.000 salvajes de Yague,Alonso Vega,con fuerte apoyo de la Legión Cóndor en pleno (que construyeron un aeródromo al efecto en la zona cercana,en Andrín,de Llanes),que venían de pasar el pomposo “cinturón de hierro” de Bilbao,después que el PNV pactara en secreto con los fascistas el vergonzoso “Pacto de Santoña” donde les entregaban sin tocar toda la industria de la zona vasca y se pasaban de bando, y traicionaban a los mineros asturianos y santanderinos que fueron en su ayuda,En la “huelgona” del 62 nacieron.en la mina de la Camocha (Gijón) las Comisiones Obreras como instrumento de oposición al sindicato vertical,El “nacionalismo” asturiano siempre tuvo un fuerte componente de clase,de clase trabajadora.Nada que ver con este “nacionalismo” actual de clases medias venidas a menos intentando recuperar “lo suyo” sin haber tenido el coraje de tirarse a la calle cuando la CiU del Sr. Más y Puigdemont y el silencio de los señoritos de la CUP les masacraban la sanidad,la educación,los derechos laborales,la ley “mordaza”,etc.etc.;este “nacionalismo” chulesco,antidemocrático y clasista (cuando no racista) no es el mío.El otro,el de enfrente,el “español” es para echar a correr,lo sabemos.Y por eso,yo no me pongo “equidistante” como insultais los de esta “nueva” izquierda,Yo es que mando a tomar po.l culo a los dos.¡Toma equidistancia!

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