Javier Pérez de Albéniz| Cuartopoder | 

El periodista deportivo de la televisión dice, desde el corazón del duopolio audiovisual y en prime time, que Josep Guardiola debería limitarse a hablar de fútbol, “que es de lo que sabe”. El periodista deportivo de la radio, en este caso desde una gran cadena y también en horario de máxima audiencia, asegura estar cansado de escuchar cómo el entrenador del Manchester United mezcla la política y el deporte. “Sus opiniones sobre el proceso independentista en Cataluña se las debería guardar para él”, asegura.

La gente debería hablar de lo que sabe, claro que sí. El fontanero, de tuberías. La taxista, del tráfico. El ejecutivo de banca, del Dow Jones. La florista, de las petunias. Y el entrenador de fútbol, del 4-4-2. La gente debería hablar solo y exclusivamente de aquello que domina… excepto si es periodista. En este caso tiene barra libre, y puede hablar de cuanto le venga en gana. Incluso sin tener ni idea de lo que habla. Si no me cree, escuche a los tertulianos.

A muchos periodistas no le gusta que Guardiola dé su opinión sobre lo que está sucediendo en Cataluña por una razón muy sencilla: no les gusta, o no les viene bien, la opinión de Guardiola. Está a favor de la independencia. Si estuviera en contra, si fuese de su misma opinión, si estuviese en la misma línea ideológica que el medio en que trabajan, estarían encantados con que el ex entrenador del Barcelona hablase por los codos y mezclase deporte y política. Sería uno de los suyos.

Pero no es así. Lamentablemente, Guardiola tiene una opinión propia sobre las cosas de la vida. Ya sabe, esas cosas que, como la política, afectan al resto de las cosas: todo es política. Y en las ruedas de prensa los periodistas extranjeros, serán provocadores, le preguntan sobre aquello que está sucediendo en su tierra. Y Guardiola, en un alarde de irresponsabilidad, da su opinión. Una opinión que no coincide, maldita sea, con la de aquellos periodistas que le quieren callado. O como mucho, diciendo aquello de “fútbol es fútbol, partido a cara de perro, hemos ganado porque hemos metido un gol más…”.

Guardiola, como Piqué, son una bendición para los que somos aficionados al fútbol. Y a la política. Y a la libertad de opinión. Y al cruce de ideas. Y al debate inteligente. Todos aquellos que despreciamos el pensamiento único. Pero es entrenador de fútbol y no periodista-tertuliano, razón por la cual debería de permanecer callado. Evidentemente.

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