En este caso ni entro a valorar cuestiones políticas respecto al affaire España-Cataluña, porque para lo que nos ocupa, más allá de quién sea el protagonista del vídeo, es irrelevante. Lo importante aquí es hasta qué punto de infantilización y despropósito se ha podido llevar a uno de los programas insignia de RTVE. Y fundamentalmente hay que preguntarse a qué público se dirige actualmente este espacio y hasta qué nivel de indigencia intelectual es posible que siga siendo interesante (políticamente rentable) hacerlo, y por qué han llegado los voceros del Gobierno a concluir que hoy, a pesar de estas prácticas, todavía lo es.

Como broma o dejando muy claro un perfil partidista o ideológico concreto, no digo que esté mal editar el tono de la voz de Puigdemont o cualquier otro político, y ponerle de fondo la música de El Exorcista. En el 15M hicimos cosas similares con muchos políticos y estaba bien, aunque lógicamente nunca lo hicimos pasar por cierto, no teníamos por qué responder a criterios de imparcialidad, ni éramos medios públicos. Estaba claro que estábamos contra esos políticos y partidos y no lo ocultábamos en ningún caso.

El problema es que vayas de servicio público, serio, plural, informativo, formativo y periodístico, y que te atrevas con cosas así. Y que inmediatamente después no dimita en bloque la plantilla del programa al completo.

Qué país nos está quedando…

Señoras y señores, con todos ustedes: Informe Semanal.

1 Comentario

  1. La estupidización y la infantilización del personal forman parte del plan de sometimiento de masas. Ya lo dijo Brzezinski: titytainment = tetas y entretenimiento

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