| La Marea | 13 noviembre 2017

Cuando Francisco Granados robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba Púnica, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era nada más y nada menos que consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid presidida por Esperanza Aguirre.

Cuando Francisco Correa robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba Gürtel, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era quien, tras reinar en la boda de la hija del presidente Aznar, manejaba millones de euros propiedad de los ciudadanos y los repartía entre políticos del PP.

Cuando Luis Bárcenas robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba caso Bárcenas ni Gürtel, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era quien repartía dinero negro entre altos cargos del partido, dinero procedente de todos los ciudadanos. Entre otras lindezas.

Cuando Ignacio González robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba Lezo, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era el presidente de la Comunidad de Madrid, además de secretario general del partido allí.

Cuando los miembros del Partido Popular arrugan la nariz y reniegan de, entre otros, los anteriores señores, tratan de vender la idea de que entre sus robos (presuntos) y el partido no hay ninguna conexión. La forma que tienen los medios de comunicación de representar los casos de corrupción, haciendo suyo el nombre que los investigadores les dieron, contribuye a marcar distancias con el partido al que pertenecían cuando cometieron sus tropelías. Pero no. Granados, Correa, Bárcenas o González –por ser breve— no robaron (presuntamente) mientras pertenecían a la Púnica, Gürtel o Lezo. Robaron (presuntamente) perteneciendo y representando al Partido Popular.

4 Comentarios

  1. Sí, claro, la cosa siempre anda entre ‘presunciones’ e ‘indicios’.

    ¡Mafia pura y dura del partido que nos gobierna!

    Uff, qué vergüenza de diálogos y ‘modus operandi’ entre los delincuentes del PP, deshaciéndose de documentos comprometidos mediante su quema en días nublados, cuando no destruyendo discos duros de ordenadores a martillazos. Pero el hecho de que hayan mentado en sus conversaciones al Sr. Aznar, aconsejándoles que hablasen con el Sr. Catalá para asegurar el puesto del Fiscal Jefe de la AN, implica, en mi opinión, al expresidente del Gobierno como conocedor de los hechos, dejando en clara evidencia la injerencia del Ministro ante la Justicia. ¡Uff!.

    No es para menos, que ante las pruebas existentes y otras indiciarias, deba ser juzgado el partido que nos gobierna, lo que es bastante grave. Y ante estos casos que cada día salen a la luz pública, tampoco es de extrañar que los catalanes quieran independizarse, porque, aunque tienen también sus corruptos, ya se encargarán de ellos.

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